Esta es la historia de una mujer que fascinó a grandes hombres y sorprendió a una sociedad. ¿Existió Carlota Ferreira? ¿O es una leyenda tejida a partir de un retrato? ¿Quién fue efectivamente esa matrona de gesto altivo y mirada desafiante que Juan Manuel Blanes inmortalizó? ¿Podía una mujer en el Uruguay del último tercio del siglo XIX jactarse de sus amoríos y aventuras? ¿Es cierto que la dueña de esa figura corpulenta fue amante del pintor y esposa de su hijo menor? ¿Qué pasiones pueden llevar a un joven a matar a su hermano por una dama quince años mayor que él? Carlota Ferreira. Retrato de una mujer que se inventó es una investigación periodística de Diego Fischer que derriba varias leyendas y mitos. Es el descubrimiento de un mundo misterioso, por momentos sórdido y cruel, cuyos protagonistas parecen haberse puesto de acuerdo en sembrar acertijos y cubrir los hechos con una pátina amable para que la historia los recogiera con una mirada ingenua. Aquí está la historia de una mujer cuya existencia, real o ficticia, el lector deberá descubrir. Es también el retrato que Juan Manuel Blanes jamás pintó: el de un país que buscaba su identidad y una sociedad hipócrita que castigaba a sus mejores talentos.
“Pocas veces me ocurrió que una figura […] resultara tan escurridiza, hasta el punto de hacerme dudar seriamente de si en realidad existió”.
Las novelas de Diego Fischer se caracterizan por ser una mezcla entre ficción e información, que puede que no sea para el gusto de todos. Personalmente, me resultó muy extraño que dos párrafos sean una cita textual de documentos recabados y que los dos párrafos siguientes sean diálogos inventados por el autor.
No es que tenga nada de malo inventar escenas que no hayan ocurrido, (de hecho existe todo el género de las novelas históricas dedicado a eso, básicamente) sino que no me daba el tiempo para meterme en la ficción, e imaginarme la escena y la personalidad de los personajes, antes de que el autor dejara las cosas por la mitad y hablara sobre las cartas que después se encontraron o qué lugar en Montevideo sería actualmente donde ocurre la escena.
Para sumar más confusión, cada capítulo cambia de POV. Para la mitad de la novela ya tenía una idea de los nombres de los personajes, pero al principio estaba algo perdida.
Al menos el personaje de Carlota es lo suficientemente interesante como para querer saber qué resultó de ella y terminar el libro. Me deja muchas dudas la interpretación que Diego Fischer pudo hacer sobre su carácter en base a algunos registros de la iglesia y no mucho más, pero eso es una discrepancia personal. Es fácil despreciar a una mujer y tacharla de “puta” solo porque tuvo varios amantes, pero los hombres en la historia fueron iguales si no fueron peores, y nadie los condena de nada. No sé, las líneas entre lo que de verdad sucedió y la ficción se desdibujan y es difícil tener un juicio propio, aunque queda clara la opinión del autor.
No resultó ser mi tipo de libro, pero perfectamente puede ser una novela sencilla y rápida de leer que otros pueden disfrutar.
Primer libro del año! Me gustó mucho el relato histórico, conocer como era mi cuidad y la región a fines del 1800. Una visión no tan romántica de la historia a través de personajes reales.