¿Seria posible un mundo sin lectores? ¿Estaremos ante el principio del fin de la palabra escrita como una forma de recrear e interpretar el universo? ¿Es posible seguir apostando por la lectura en una época atiborrada de distractores y omnipresentes e interminables opciones de entretenimiento y evasión? ¿Como aferrarse a la trinchera del libro en un mundo que endiosa la utilidad y la inmediatez? Bajo la luz de una estrella muerta es un ensayo con el cual Daniel Salinas Besave defiende a la lectura como un fin en sí mismo y como el más perfecto y sofisticado acto de reinterpretación de la realidad.
«Lo mío hace tiempo entró a los territorios de la patología. No leo porque sea saludable o porque la lectura vaya a hacerme crecer como persona. Leo porque no tengo otra elección, porque no podría dejarlo, porque si de pronto me encerraran en una casa sin libros empezaría a tener reacciones violentas de heroinómano en abstinencia, porque si voy por la calle sin un libro en la mano me siento tan inseguro y desprotegido como el niño que sale de casa sin su osito o su cobija predilecta». Daniel Salinas Basave
Es un himno a esos entusiastas de la lectura. A aquellos que no pueden concebir un día sin leer algo, lo que sea. Que llevan un libro en su bolso, bajo el brazo, hasta en su dispositivo. La realidad de las cosas es que no todo está perdido, la estrella muerta que aún emite su luz tiene algunos destellos que dan esperanza. Desde la nueva literatura que envuelve a los adolescentes (o aquellos que aún se sienten como tales) hasta aquellos reseñadores de YouTube que por encargo dan su opinión sobre las últimas novedades. Sea como sea, ver en una calafia a algún viejito sacando de su maletín un libro para absorverse en su lectura, siempre será un hecho insólito, una divina muestra de la esperanza que aún permea en todos quienes nos refugiamos en las letras para escapar la realidad.