Una mañana de 1945, en una habitación del Hotel Ávila, un hombre estaba perdiendo la razón. No era un huésped cualquiera, sino Diógenes Escalante, el candidato con el que las fuerzas democráticas esperaban detener el regreso del gomecismo. A partir de ese momento clave en la historia contemporánea del país, Francisco Suniaga elabora una novela con los recuerdos de dos personajes ficticios que participaron en aquella torcedura del destino. De esa memoria a dúo emergen la metamorfosis de un país, y un avión que se adentró en el cielo para esfumar una esperanza.
“En el fondo, Venezuela nunca ha cambiado ni cambiará. Se hizo de prisa, se independizo de prisa y ahora hay quienes tienen prisa por sacarla del atraso.”
El Pasajero de Truman es un libro que narra los hechos que rodearon la candidatura de Diógenes Escalante y de quien se esperaba trajera la democracia a Venezuela, después de diferentes golpes y dictaduras militares. Diógenes era la esperanza del país en su momento, y como actualmente sucede, tras no lograr los objetivos fue olvidado para siempre.
La historia es narrada por tres personajes y actores principales de los hechos. Si bien cuesta un poco al principio ubicarse sobre quién está narrando, llega un punto en que con solo leer la forma en que se describen los hechos o las palabras que empleaba cada uno de ellos sabias cuál de los tres era el narrador, pues Suniaga logró darle un tono de voz propio, diferente y característico a cada uno de ellos.
El libro me atrapó de principio a fin y me dejó, en muchas ocasiones, con un sabor y pesar amargo en el pecho, haciéndome detener la lectura, respirar y volver a ella, pues los hechos y acotaciones que realizan los personajes, aun refiriéndose a la época de Gómez, Castro y Angarita, son expresiones que evidencia lo que actualmente estamos viviendo, porque, nos duela o no, Venezuela sigue igual respecto a sus políticos y a sus ciudadanos desinteresados, amantes de lo fácil y de los líderes carismáticos y “panas”.
Es un libro que con cada frase, anécdota y hecho histórico te va recordando lo poco, o nada, que hemos avanzado y cómo hemos llegado a donde estamos.
Agradezco enormemente a mi profesor de Historia de Venezuela de la universidad, Gustavo León, por recomendarnos este libro, logrando así aterrizar mis pensamientos, inquietudes y comprender mejor al país.
Sin duda, considero este libro como lectura indispensable para comprender por qué llegamos a dónde estamos y así, tal vez, lleguemos a cambiar un poquito.
"De nada sirven las leyes si no hay instituciones, Humberto, y con eso no me refiero a que existan nominalmente o que se construyan grandes edificios sedes. la institucionalidad la lleva la gente en la cabeza"
La mayoría no ve al Presidente, y peor aun, el Presidente no se ve a si mismo como un ciudadano con la responsabilidad de administrar el Estado sino como el dueño de una hacienda, el hombre que es dueño de la tierra, la bolsa y reparte los reales"
Todos en Venezuela deberíamos leer este libro. Me encantó, no solo porque apenas conocía esta historia, sino que está muy bien escrito y narrado. Me parece curioso cómo los pequeños detalles cambian el rumbo de las cosas.
Excelente! Este libro y el Falke me hacen pensar que de la era chavista, quedará una gran literatura de oposición. O por lo menos un florecimiento del relato histórico alegórico. Frases excelentes - sobre Cipriano Castro "era loco y volvia loco a los demás"...
"En el fondo, Venezuela nunca ha cambiado ni cambiará. Se hizo de prisa y se independizó de prisa y ahora hay quienes tienen prisa por sacarla del atraso."
Narra la historia de Diógenes Escalante, un hombre que verdaderamente iba a lograr una transcisión democrática entre la distadura militar y la democracia en Venezuela alrededor de 1944, cuando Harry Truman era presidente de Estados Unidos.
Es una lectura que verdaderamente se disfruta aunque sea casi una bibliografía de un hombre que era muy inteligente y que va poco a poco perdiendo el juicio, y así sepultando la esperanza y el sueño de país que todos los venezolanos hoy anelamos.
Tuve la oportunidad de leerlo en mi último año de bachillerato y tuvimos la oportunidad de enrolarlo con un contexto mundial del fin de la WWII, el lanzamiento de la bomba atómica y el comienzo de la Guerra Fría. Por ello pudimos ver el contexto de nuestro país en conformidad con los acontecimientos mundiales.
Lo recomiendo sin lugar a duda, ya que no es necesario que "te guste la política" o "te guste la historia", ya que va más allá de ello, y, sientes la impotencia de ver una mente tan brillante desvaneserse.
Me encantó este libro. La narración va fluyendo y te vas sumergiendo en ese capítulo poco conocido de la historia venezolana. Además que siempre hay algo entrañable y familiar en leer sobre tu tierra, tu ciudad, tu cultura, tu gente. Es como un redescubrir. Eso sí, el libro es muy masculino, todos son hombres y las mujeres son personajes secundarios. Pero bueno, digamos que siendo una novela histórica pues era lo de esperar.
Lo interesante para mi es que Suniaga va dejando esparcidas por toda la novela frases lapidarias en boca de los personajes sobre la idiosincrasia y la cultura de los políticos y los venezolanos que en teoría se basan en lo que estaba pasando pero que en realidad aplican para todo lo que ha pasado antes y después en Venezuela.
Aquí una frase que me encantó:
"La dimensión de lo ridículo es uno de los parámetros que los autócratas rompen, y lo hacen tan a menudo que quienes los rodean llegan a creer que esa conducta es normal, cuando, ni por asomo, lo es. Peor aún, los imitan y promueven en los demás esa actuación ridícula. Los autócratas no sólo psicópatas y psicopatógenos, también son ridículos y ridiculizadores"
Qué maravilla que es leer un libro tan bien escrito, tan lúcido. Y qué pesar que es vernos retratados en este episodio aciago de nuestra historia que desconocía.
Es un libro que (aunque hoy en día no es posible) debería leerse en clase, en bachillerato. Lo digo porque es un libro que evoca una conversación compleja y es una que necesitamos tener. Creo que hablar de este libro en un salón de clase sería sumamente interesante.
Realiza una la reflexiones sobre la política, general y la venezolana. Es una historia que va más allá de la ideología: Va sobre el poder, el ego y la avaricia; de cómo estas pueden cegar hasta en el último momento, y la culpa que esconderán muchas personas que son o han sido figuras públicas y políticas.
Aunque la lectura es pesada para quienes prefieren párrafos y capítulos cortos, a medida que se va entrando en la historia, cada vez se obtiene mayor ritmo de lectura. Está escrito de tal forma que, al acabar cada capítulo, solo quieres saber qué más pasa.
Si no sabes quién es Diógenes Escalante o solo eres consciente de su labor como diplomático, vas a disfrutar el libro más que nadie. Esa línea fina entre lo que es real y lo que es ficción te ayuda a ver cómo una figura política es un humano más, cuya historia merece ser contada.
Este relato es una muestra más de cómo la historia de los países latinoamericanos se repite una y otra vez; y de cómo las malas pasadas de la historia pueden retrasar tanto el desarrolo de un país.
Además da una visión muy acertada de cómo son los juegos políticos en latinoamérica, cómo nuestra cultura es tan distante de la europea y estadounidense y de cómo los juegos políticos de las grandes potencias afectan a los países que poco tienen que ver en esos conflictos.
Es una lástima que historias como la de Diógenes Escalante no sean más conocidas. Tal vez la política venezolana sería distinta si tuvieramos más políticos como él.
Una historia increíble y muy bien relatada, sólo paré de leer por la necesidad de dormir.
Sin lugar a duda, la mejor novela venezolana que he leído en mi vida.
Ir a este libro llamémoslo nostalgia patriótica, pero en términos literarios funciona en todos los sentidos.
Quizás fue muy duro leerlo en estos momentos, porque el cuestionamiento de poder cíclico de la historia me derrumbaba por momentos. Sin embargo, fue una experiencia que no cambiaría: fue mi momento perfecto.
Es de esos que quieres seguir leyendo pero a la vez no porque no quieres que se acabe, porque quieres quedarte con esa historia por mucho tiempo.
Al igual que con mi review de Falke: dijo Simon Bolívar que quien no conoce la historia está condenado a repetirla. Con este libro creo ahora que sí conocemos la historia pero "en Venezuela nada es nuevo... aquí todo se repite".
De verdad qué historia - la escrita y la que sucedió - tan llena de cultura, ingenio, personajes que ahora conoces... Al terminar el libro quedas como en un limbo de sentimientos entre la esperanza de lo que era y la tristeza de lo que fue y lo que es ahora. ¿Diógenes Escalante sería el primer escalón para la salvación de Venezuela? No lo sabremos nunca, nos quedaremos con ese "What if..." para siempre pero gracias Francisco Suniaga por traernos este pedazo de historia maravillosa que ha sido olvidado.
"En el fondo, Venezuela nunca ha cambiado ni cambiará. Se hizo de prisa, se independizó de prisa y ahora hay quienes tienen prisa de sacarla del atraso. Pero el precio de esa prisa histórica ha sido demasiado alto... El camino a la democracia es un largo aprendizaje colectivo".
Un maravilloso ejercicio de literatura histórica y política, que narra muy elegantemente un momento crucial de la vida nacional, del que muy poco se habla comúnmente en la escuela y la universidad. Uno de los grandes triunfos de la novela es que el autor logra establecer paralelismos entre lo que ha ocurrido a lo largo de la historia venezolana y lo que está ocurriendo en nuestros días. Así debe escribirse la novela histórica, recordándonos que hay demonios y vicios políticos de los cuales no logramos deshacernos
El libro llegó a mi en un momento que busco respuestas sobre los que nos ha pasado. Busco entender qué paso antes de Pérez Jiménez y por qué hoy las cosas son como son.
A pesar de ser una novela, la novela se basa en un recuento histórico de dos personajes muy importantes de la historia, uno de ellos presidente de esta tierra. El daño que la revolución hizo a esta tierra fue grande, sin embargo personajes cómo Diógenes Escalante nos dan esperanza.
El libro es simplemente elegante y hermoso de leer, te describe un momento casi olvidado de la historia, con muchísimo respeto para con el personaje principal de la novela, muy recomendable para leer
Este libro llegó a mi por alguien que quiero inmensamente, y con quien hablo mucho sobre Venezuela, su cultura y su historia. Lo digo porque cada vez me he alejado más de autores e historias exclusivamente masculinas por el simple hecho de que es a lo que más he estado expuesta y actualmente busco más perspectivas femeninas, y porque, aunque Francisco Suniaga es aclamado por su libro La Otra Isla, a mi no me gustó mucho y no estaba convencida de leer más de este autor. Aún con ambas razones claritas, este libro llegó a mi, y pasó automáticamente a ser parte mi biblioteca personal con 5 estrellas.
Con una narrativa envolvente, este libro hace un recorrido exhaustivo de la vida del Dr. Diógenes Escalante desde la perspectiva de dos protagonistas externos que buscan respuestas a ciertas interrogantes del fatídico episodio que sacó al Doctor de la vida pública, y lo llevó ser recordado de una manera muy dura por la historia de Venezuela, como "el que no pudo ser presidente porque se volvió loco".
Este libro le da la oportunidad a las nuevas generaciones a conocer a este personaje desde una perspectiva mucho más humana e integral de quien, si no fuera por ese episodio, seguramente sería menos recordado, pero se le conociera por su amplísima carrera diplomática y particular personalidad. Un homenaje excepcional.
No hay desperdicio en este libro. Si usted nació en Venezuela, creo que es obligatorio leerlo. Nuestra historia, la que nos niegan, la que nos ocultan, la que desconocemos, también tenemos derecho a conocerla!
Relata el pasado de la política venezolana. Expone la corrupción y la falta de valores democráticos que se iban desarrollando en la época. Excelente libro, muy bueno para entender la desidia actual.
Mientras más me iba formando y adquiriendo conocimientos, más ignorantes e incapaces me parecían quienes en mi país, quienes desconociendo como se mueve el mundo, ejercían gobierno
El pasajero de Truman, obra de Francisco Suniaga, nos cuenta la historia de uno de los candidatos a la presidencia de Venezuela en 1945: Diógenes Escalante. Trabajo principalmente como embajador del país en Inglaterra, Francia y posteriormente en Washington antes de postularse por tercera vez a la presidencia del país.
Este libro ha sido uno de los mejores que he leído en muchísimo tiempo, además está compitiendo contra En la casa del pez que escupe agua como mi libro de historia de Venezuela favorito; aunque, la forma en la que está narrada la historia es entretenida, detallada y bastante evocativa en cuanto a los sucesos, aunque con los cambios de narrador resultaba difícil ubicarse en la historia al principio. El análisis que hace Suniaga durante todo el libro sobre Venezuela no podría estar más cerca de la verdad; cada vez que describe a los gobiernos, presidentes e incluso a la misma gente, aun cuando sucedió todo durante la primera mitad del siglo pasado, siguen vigentes hoy porque los venezolanos no han sido verdaderamente educados y no han querido evolucionar culturalmente; cosa que hace cuestionarse si en verdad somos un país del siglo XXI o en el siglo XXI viviendo como en el siglo XX. Me pregunto: ¿acaso somos una repetición de errores anteriores, pero en un periodo globalizado y con wifi?
Diógenes Escalante es probablemente uno de los políticos mejor preparado para asumir la presidencia, que además no buscaba satisfacer su ego con poder como, estoy segura, lo ha querido la gran mayoría de los presidentes de la república; para mí genuinamente él deseaba convertir a Venezuela en una potencia, en algo mejor, aunque tomase 10 gobiernos democráticos de 5 años cada uno, como dijo en una oportunidad en el libro. Aun con todo el esfuerzo que puso y con todos sus intentos no pudo, el destino no lo quiso así y eso me hace preguntarme, ¿será que hay cosas para las que no estamos destinados por más esfuerzo que pongamos? ¿Incluso cuando trabajamos por ellas y nos esforzamos pasamos a estar destinados a no tener por lo que se ha luchado? Diógenes por más que lucho, estudio y trabajo por su oportunidad para ser presidente no pudo vencer a su fátum, que era el no lograrlo.
El haber leído este libro reafirmo en mi la idea de el gran problema que cargamos desde hace generaciones que es el de la educación, pero específicamente en la historia de nuestro país, no tanto por la parte del desconocimiento de la gente si no por la manera tan pobre de tratar los temas de interés histórico en las escuelas, hay muchos espacios en blanco, explicaciones míseras y situaciones ignoradas, como la de Diógenes Escalante, que transformaron la historia del país dejando consecuencias importantes pero que no son ni tratadas como sucesos relacionados o causantes, borrando así de la historia momentos relevantes y dejando vacíos.
Este libro me dejo una gran inquietud al terminar (junto con unas cuantas, bastantes, lagrimas) al igual que sucedió durante la lectura, me hizo perder las esperanzas en un posible cambio inmediato en el venezolano para así poder sacar este país más temprano que tarde, de igual forma me alivio ver sentimientos similares a los míos sobre el país. Este libro, por más agradable que fue, me causo disgustos y molestias con los sucesos, muchas veces tenía que dejar de leer y calmarme antes de continuar, tantas cosas ciertas e injustas.
Venido de la provincia, era la metrópoli, más cuando me tocó volver a ella después de haber vivido en Londres y París, me pasó como a Teresa de la Parra: Caracas se me convirtió en una ciudad achaparrada y fea, en una ciudad andaluza de una Andalucía pobre y melancólica que naufrago en el Caribe
Paradójicamente, por ser nosotros hijos de la contradicción, resulta que Miraflores nos corresponde, es la sede perfecta para poderosos ignorantes y confundidos que nunca han distinguido entre mandar y gobernar. Miraflores nos viene como anillo al dedo, Humberto
Y el éxito en nuestra cultura es intolerable (…) En esas sociedades el éxito se premia, y por eso son desarrolladas, en la nuestra se castiga
Mientras más me iba formando y adquiriendo conocimientos, más ignorantes e incapaces me parecían quienes en mi país, quienes desconociendo como se mueve el mundo, ejercían gobierno
Esa idea nefasta que nos lleva a presumir que si el país está en crisis, hay que recurrir a un héroe, no a un hombre sensato, discreto y buen administrador, sino a un hombre a caballo, a un cid campeador
Ni el gobierno, ni el trabajo tienen en nuestro país orígenes nobles
Eso de que Venezuela entró al siglo XX en 1935, a la muerte de Gómez, es verdad, pero lo que nunca nadie ha dicho es que ese pasaje tiene retorno y que, en medio de nuestros desencuentros, puede cualquiera hacernos retroceder al siglo XIX
Increíble Libro, te muestra el “hubiera” de un país que hoy vive las consecuencias de malas elecciones en el poder. Es un libro que conmueve, que enseña, que te rompe el corazon
Very few books, as I read them, make me keep a mental list of people who I want to share the book with, make sure they read it - absorb from it the wealth of entertainment and ideas. The list got to the point where, if I were still living back in South America, I would give it to all my friends on their birthday for the next year. If it had a translation in English available, I would do the same to all my friends in Australia and overseas. The fascination for this book is such that those limitations haven't quite stopped me - I have started reaching out to networks of family and friends back home, asking for help in the project of distributing the book and flirt with the idea of contacting the author and getting permission to translate - I can't think of a more challenging and rewarding summer project.
It's a book that shows the power of historical fiction at it's greatest. That allows us to understand how a country's social, political and economic spheres have developed over time. That political and economic ideologies, in their abstract and purest forms as they are often imported from overseas are bound to fail unless we understand have the unique local synergy between these factors.
It does so by exploring in depth a society and its people, the men who rule over it and how they do it, or more accurately, how they should do it if they expect to be successful. So many elements that are so deeply intrenched in the culture, so uniquely Venezuelan (not because they don't feature elsewhere, but because they get to the essence of that country and it's people) that the book comes as a handy guide to understand ourselves - a useful first step if we ever want to change and improve - and for outsiders to understand us - a vital first step in establishing respect and working relationships that last.
The author neatly takes us back to the colonial era and presents the concept of the Caudillismo. The Spanish, rather than having a formal armed forces in the region, they armed the masses of peasants. Before long, charismatic leaders would convince large groups of people to pick up weapons and travel to the city in search of power. Personality cult, populism and revolutions. A region that became ungovernable without the support of the military.
The book focuses on the pivotal time in history when a transition between military dictatorships into a civilian democracy was viable. The man elected for the task, Diogenes Escalante, was seen by both factions as neutral and up to the task having had lived most of life overseas serving in the highest diplomatic positions overseas, learning from the most advanced nations. However, only after a few weeks of his arrival back in his native land, he falls ill and the entire democratic project fails, the dream is lost.
Este libro está muy bien hecho, con gran habilidad, la escritura es rica y se disfruta. Se nota que se hizo el trabajo correcto de investigaciones y entrevistas que anteceden a la escritura que no es de ficción. Me parece justo lo que señala este autor y abogado venezolano que no se había escrito de este episodio de la política venezolana y que definitivamente merecía que fuese escrito. El éxito que ha tenido el libro sin lugar a dudas lo demuestra así. Lo recomiendo 100% a todas las personas amantes de la historia y la política con interés en la Venezuela de esa época. Y bueno que narra uno de los antecedentes de la dictadura de Pérez Jiménez.
“En la historia, la culpa de lo ocurrido, si la hay, o la responsabilidad por los acontecimientos vergonzantes o bochornosos, si los hubo, no es de quienes lo cuentan sino de quienes lo hace. Le digo esto porque en Venezuela ha sido más fácil hacer la historia que contarla. Los familiares de nuestros personajes históricos no termina de aceptar que la vida de sus ancestros dejo de pertenecerles y que el examen de sus acciones es propiedad del colectivo”
Me gusto la selección de los personajes, el aspecto nostálgico y descriptivo de los Andes de ese momento, la Caracas de ese entonces, el puerto de Londres... Cuando se habla de Hotel Ávila y la montaña… es un libro que te hace viajar en el tiempo. Las reflexiones que se hacen de la forma de hacer política de los venezolanos son sumamente acertadas. Y bueno la historia hay que conocerla para saber cómo llegamos a la crisis política y económica que vivimos.
Lo único que me hizo un poco de ruido fue que los personajes tenían como demasiada claridad de lo que iba a ocurrir políticamente en los años subsecuentes, incluso cuando eran los flashbacks. No que no fuera posible que se imaginaran que iba a suceder, solo que son muy acertados y siento que a veces ni a los políticos se les hace tan fácil ver más allá de lo que va a ocurrir.
“La gran ventaja de la vejez es que los pensamientos y verdades que han suscitado la existencia no cambian. No porque se haya perdido la capacidad de innovar, sino porque, después de cierta edad, las disyuntivas que alguna vez fueron motivo de angustia quedan atrás, y, al volver sobre el largo camino recorrido, la conclusión es inevitable: si se han vivido tantos años, la vida ha sido, toda, un gran acierto, nada hay que cambiar”
Recuerdo que tenia pendiente este libro. Poco o casi nada había escuchado de esta historia del siglo XX en Venezuela. Narra precisamente la cronología de lo que vivió el doctor Diógenes Escalante en su carrera para hacerse con el poder en el país, título que se le había hecho esquivo en dos oportunidades pasadas antes de que se le presentará su tercera y última (1931-1941-1945).
La prosa y estilo es muy sencillo, tanto que parece mas un ensayo periodístico que una novela propiamente dicho. Está lleno de mucha historia y política de Venezuela, lo que la hace una excelente lectura para entender las razones que mueven el poder en el país. De hecho, lo interesante es cómo uno va haciendo un paralelismo de esta historia con nuestra situación actual política. De ahí que vaya apareciendo una luz de entendimiento de nuestra idiosincrasia como nación frente a los acontecimientos que se han repetido una y otra vez en nuestra forma de entender la democracia.
Me gusta una frase del libro en donde dice "el venezolano no ha sido educado para ejercer la democracia" y ciertamente eso es lo que ha pasado con nuestro bello país. No hemos sido capaces de institucionalizar una democracia de civiles, sino que hemos arrastrado desde 1811 el mal del caudillismo en el poder. Mal que tanto hemos padecido gracias al compadrazgo de muchos políticos de nuestra historia republicana.
No me resta más que recomendarla ampliamente, que si bien es una historia de la primera mitad del siglo XX, ésta se va haciendo tan cotidiana con nuestro acontecer moderno que hace que la lectura se haga con mucho disfrute.