La pampa imposible es el intento de recuperar los fragmentos de una vida construida con pérdidas, ausencias, pero también con el amor de una familia en la que un hombre busca una evasiva caja negra que le permita tener acceso a la quintaesencia de su origen.
Un hombre joven está en casa con su mujer. Mientras ella pela almendras, él lee la noticia de la desaparición de un avión en pleno vuelo. Su memoria, entonces, se abre a dos momentos de su pasado. En el primero, revisita la casa en la que pasaba el verano con su familia ahora ausente, y rememora las últimas vacaciones en las que todos estuvieron juntos. En el segundo, el narrador cuenta el último tramo de su infancia tardía en Montebello, el suburbio en el que siempre vivió. En la calle cerrada de Rayo es donde comparte aventuras con sus amigos, donde descubre su sexualidad y el amor: Laura, una vecina que muere en un accidente aéreo, era su amor platónico.
David Miklos (San Antonio, Texas, 1970) vive y escribe en la ciudad de México, lugar en el que creció. En Tusquets Editores ha publicado la antología de nuevos narradores mexicanos Una ciudad mejor que ésta (1999) y las novelas La piel muerta (2005), La gente extraña (2006) y La hermana falsa (2008). Fue director de la revista de creación y crítica Cuaderno Salmón y ha colaborado con cuentos, reseñas y artículos variopintos en suplementos y revistas culturales de México y España. Actualmente es jefe de redacción de la revista de historia internacional Istor, publicación de la División de Historia del Centro de Investigación y Docencia Económicas, colaborador de la revista de crítica cultural y política Nexos y consejero literario de la revista de artes La Tempestad. Además, es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
No me gustó, no me atrapó, no me interesó. Con este libro me pasó algo parecido a cuando asistes a una cena donde el amigo (al que no conoces) de tu amigos, acapara la plática y cuenta, a lo largo de toda la velada, pasajes de su infancia y te das cuenta al escuchar su nostálgico relato, que realmente no te interesa nada de lo que el hombre está diciendo y además con cada anécdota nueva lo vas detestando un poco más. Eso fue este libro, esa cena que necesitaba urgentemente que ya se acabara.
«Resbalamos, caemos al chiquero, nos llenamos de lodo y de restos de olotes y, sólo entonces, el lechón se acerca a nosotros y parece reconocernos como a otros de su especie, nos olfatea, menea la cola enrollada, gruñimos en reconocimiento, lo invitamos a sumarse a la piara, pero el lechón recula y nada más nos observa». David Miklos
Me llegó por casualidad su libro. Una pérdida de tiempo. Miklos es un escritor vacuo, sin ninguna fibra. Es como escuchar a un ñoño relatar una historia ñoña. Escritor de cuarta división. Le puse una estrella porque no es posible calificar con menos.