Se llamaba Marguerite Eymery, se vestía de varón y usaba seudónimo: Rachilde. Los cuatro cuentos incluidos en este volumen, traducidos por primera vez al castellano por Claudio Iglesias, fueron tomados de Contes et nouvelles suivis du théâtre, su libro de 1900. Según sugiere el traductor en el epílogo a la presente edición, los relatos escogidos son ficciones condensadas en las que “el rol de la feminidad en el mundo queda abierto como un interrogante maléfico. Las flores se vengan de los príncipes, la luna succiona la sangre de las muchachas y las vendimias terminan en masacres sacrificiales. Tomando motivos folclóricos e imaginarios, Rachilde compuso pequeños acertijos, en los que la belleza se muestra como una fuerza perturbadora, y que dejan sentir el amor por Schwob y la creencia en la sensualidad de las pesadillas”.
Rachilde was the nom de plume of Marguerite Vallette-Eymery, a French author who was born February 11, 1860 in Périgueux, Périgord, Dordogne, Aquitaine, France during the Second French Empire and died in April 4, 1953. She is considered to be a pioneer of anti-realistic drama and a participant in the Decadent movement. Rachilde was married to Alfred Vallette.
"Nubes pasan galopando en ráfaga, y detrás de esos negros sementales del diablo se ve, por instantes, la Luna que relumbra en cuarto creciente, taconeando sus grupas como una espuela de oro. Están tan bajas, esas nubes, que parecen pender sobre los brezales, siempre marrones y sombríos como placas de sangre seca. El viento hace un ruido de mortajas que crujen. Todos los muertos deben agitarse, esta noche, y llorar a largos torrentes de lágrimas sus viejos crímenes." —Fragmento de "La bebedora de sangre".
"Poco a poco las nubes perdieron brillo, tornaron a blanco, se despojaron de su aspecto de vapores de incendio, se deshicieron, se dispersaron y palidecieron, tras lo cual el cielo se condensó en un único brillo solar, tomó un barniz de hierro azulado ardiendo en silencio y volcó enormes torrentes de calor límpido. Infinita se extendía Judea, país cuyos desgarbados higueros no llegaban a ondear más que ligerísimos velos de sombra sobre la tierra reseca. Algunos de estos árboles enclenques, de hojas como dedos peludos, se deformaban en caprichos de plantas insatisfechas con su suerte, enlazaban inextricablemente sus ramas brillantes recubiertas de transparentes excrecencias de goma, formando brazaletes de nácar, y los troncos torcidos por el fuego del cielo sobre el fuego de la tierra adquirían la sinuosidad lúbrica de los inocentes condenados." —Fragmento de "La vendimia de Sodoma".
"De día, todo el día, la inmunda mosca icneumón cantaba. De noche, entre las ruinas pomposamente engalanadas en honor de la eterna ceremonia de la muerte, lloraba la luna, sempiterna viuda del sol." —Fragmento de "Mortis"
Rachilde fue una prolífica escritora francesa cuya producción literaria abarca finales del siglo XIX y comienzos del siglo pasado. Como figura es indiscutiblemente interesante —basta una búsqueda rápida en Google para descubrir a lo que me refiero— pero lo que más sorprende es su prosa barroca y recargada hasta el hartazgo que, con todo —y quizás porque Rachilde escogía lo perverso como centro de sus narraciones— resulta bastante bella y es un deleite leerla.
Los cuentos de esta selección tienen lo macabro como eje y son tremendamente líricos. Por ejemplo, en “La vendimia de Sodoma” —mi cuento favorito de esta minúscula antología— Rachilde describe las uvas de las vides así: «de algunos racimos podridos, de frutos abiertos con heridas de labios escarlata, corría un licor dulce y abominable que embriagaba a las abejas hasta matarlas». En “Mortis”, el relato que cierra este libro y que describe la Peste Negra que asoló Europa cómo un ejército de flores que invaden la ciudad de Florencia, Rachilde escribe: «se disgregaron en múltiples avalanchas, subieron del suelo desnudo a los frontispicios de museos y templos, se colgaron de las torres, cubrieron las murallas, se atropellaron sobre las ventanas, sobre las almenas, estriñendo las columnetas, los travesaños, quebrando los balaustres, pulverizando los estucos, las pinturas, rebotando en cascadas por todos los ángulos iluminados de las cornisas y brotando de todas las encrucijadas oscuras».
Lo único malo de esta selección es su brevedad. Uno queda, inevitablemente, con ganas de MÁS!
Tal vez me quedé con gusto a poco y el prólogo o comentario a la edición me pareció poco aporte y lleno de apreciaciones personales sobre los textos de Rachilde.
Me quedo con dos cuentos, de aquel conde que sobrevive a la peste negra, pero muere envenenado por el líquido de rosas voluptuosas y húmedas, en su búsqueda por alimentos y agua en una Florencia devastada:
«Un poco nigromante, un poco saltimbanqui, juzgando la vida según manuscritos esotéricos procedentes de una herencia de Oriente, de humor escéptico, el conde se burlaba de los médicos imitando sus primordiales ridiculeces y pretendía horrorizar a la muerte por la visión de su mascarada solitaria.»
Y el de una mujer de gomorra que intenta «aprovecharse» de un joven y por su atrevimiento muere despedazada por hombres de Sodoma:
«Era una de esas vagabundas de amor que los sabios de Sodoma habían expulsado de la ciudad. Con justa y formidable cólera, los hombres de Dios se habían reunido para deshacerse de esas dementes que una sed insaciable de pasiones malditas atormentaba del crepúsculo a la aurora»
Rachilde (Marguerite Vallette-Eymery) fue una figura central del decadentismo francés, explorando los temas del pesimismo, degeneración, sexualidad y la feminidad/masculinidad. Se autodenominaba “androgyne de letters” y prefería ser vista como un hombre de letras antes que una autora mujer.
Su obra que incluye teatro, crítica, cuentos y novelas (recomiendo “La torre de amor”) exploró la sexualidad y el poder de manera adelantada a su tiempo, desafiando las convenciones literarias y sociales de su época, dejando un impacto duradero hasta hoy.
Sus cuentos destacan por su estilo simbolista, sus personajes raros, incomprendidos y al margen, explorando los límites de la identidad y el deseo.
Los relatos de este pequeño volumen fueron tomados de Contes et nouvelles suivis du theatre, su libro de 1900. En estas ficciones condensadas, el rol de la feminidad en el mundo queda como algo maléfico. Las flores se vengan de los príncipes, la luna succiona la sangre de las jóvenes y las vendimias terminan en masacres de sacrificios rituales.
La presente edición contiene los cuentos: -La bebedora de sangre -La vendimia de Sodoma -La merienda del perro -Mortis
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En estos cuatro cuentos cortos nos encontraremos con distintas temáticas, para mí todos un poco tristes, sin finales felices.
Es difícil reseñar algo tan corto porque caería en spoilear el libro. Pero para dar una pincelada, veremos a la Luna en su lado macabro y flores que terminan vengándose de un príncipe.
Este libro fue escrito en el 1900 y viene a estar plasmado en una forma folclórica y perturbadora, y creo que su nombre viene como anillo al dedo. El nombre real de la autora es Marguerite Eumery, vestía de varón y Rachilde es su seudónimo, escribía relatos y obras de teatro. En 1887 escribe "La Marquise de Sade".
Recomiendo este cuento corto para los amantes de los clásicos que te dejan con gusto a poco pero pensando en qué más nos quiso decir el autor.
Gracias a @ediciones.overol Chile, por el envío del ejemplar. Link de compra en la página web de la editorial.
Me quedé con gusto a poco con los 4 cuentos. El comentario final era bastante pobre en dar contexto e interpretación, aunque sirve para tener nociones básicas de la vida de la autora. Para la otra, que impriman con menos miedo
fue difícil porque estoy acostumbrada a leer prosas más sencillas (no necesariamente inferiores, solo diferentes) y tuve que releer varias veces. el segundo cuento no lo disfruté en absoluto y de ahí "... y entonces fue el turno de las flores" y la luna sedienta se llevaron toda la atención.
A collection of Rachilde's short stories featuring the moon as a dominant motif. Rachilde's prose (in translation can be rough to get past, but her little stories--more captured moments of vivid horror in sybolism--are devilish.
Cuentos muy cortos pero maravillosos, me gusta mucho como juega con mezcla lo bello con lo no deseable (lo feo, la muerte y el dolor), el último cuento es mi favorito
An interesting introduction to Decadent literature. Or a good choice for those already familiar with the genre. Rachilde is apparently a big deal in the genre, having sparked much controversy in her time. I wonder why I hadn't heard of her until recently. Bravo to Snuggly books for making readily available, a few of her choice productions. This short collection of brief stories contains 7 unique pieces, all of which display a carefully refined aesthetic. Rather than explaining the scenario or character motivations up front like most modern literature, the reader is left wondering at the bizarre and unaccountable behavior of certain characters. They are all the more quirky and inimitable for that reason. She spends most of her page count building up and adorning her atmosphere, festooning it with elegant descriptions and surprising observations. She employs a rich and vibrant style, mingling historical figures from several eras, casting them in a light which partakes more of darkness than it does of ordinary light. One may consider her approach lurid, but it is fascinating. She chooses cool and brilliant word choices and I enjoyed the translation by Sue Boswell. With titles such as "The Banquet of the Ghosts" and "Primordial Nakedness," it would be hard to write something uninteresting. The writing seems to conjure up nightmarish visions, but goes down smoothly, burbling with sinister subtext and a touch of the inhuman. I do not require answers to all my questions when reading short fiction. The mere fact that I am wondering about novel concepts or inhabiting new avenues of thought is reward enough in most cases. These are peeks into a new realm, a mental landscape which may haunt you for a long while. I certainly look forward to reading several of the author's works. She was a daring experimenter deserving of the attention of any discerning reader intrigued by the darkness harbored in the human psyche.