Una colección de ensayos interpretativos que no sigue un patrón predeterminado, pero con algunas contribuciones muy buenas:
Michel Chion comienza clasificando diferentes aspectos de la serie (formato, personajes, escenarios), para pasar después a poner de relieve varios conceptos presentes en la serie, como el bienestar frente al tumulto, la noche, el melodrama o la mezcla de géneros. Deja algunas frases para el recuerdo (“de hecho, el núcleo inicial de Twin Peaks parece que es un conciliábulo nocturno de jovencitas formales que, en una sala o un dormitorio, juegan a inventarse horrores”) y acierta, en mi opinión, al otorgar importancia al mayor Briggs, que me parece un personaje clave.
Aaron Rodríguez Serrano se detiene en algunas interpretaciones en clave filosófica, como la falta de sentido o causalidad, la concepción del tiempo, los elementos simbólicos, el dopplegänger, o el metalenguaje de la figura de Laura Palmer.
Para mí el mejor enasayo es el de Michael Thomas Carroll, que bucea en los referentes de la mitología americana y la literatura de los pioneros (James Fenimore Cooper, Washington Irving, etc). Así, el agente Cooper se entronca con el ideal de pionero en su identificación con lo natural y en su desdén por la mujer, que representa la fuerza civilizadora. Frente a él Bob entronca con la figura mítica del indio malvado acechante. También acierta al apuntar al mayor Briggs como la clave interpretativa del elemento sobrenatural, figura-bisagra entre un pasado y un futuro sumergidos en el mismo misterio intemporal.
Del ensayo de Hilario J. Rodríguez destaco la apreciación del sentido del vacío escénico de los encuadres, el tratamiento “mineral” de los actores (que es típico de Lynch, por otro lado), la influencia del cine de Tourneur (“No hay belleza en esta parte del planeta, sólo muerte y descomposición”, de I Walked with a Zombie, 1943) y una muy aguda vinculación con Nicholas Ray y el sueño americano.
Carlos Losilla, en un ensayo que me remite inevitablemente al trabajo de Eugenio Trías, entronca con la base de cine clásico americano que sustenta toda la obra de Lynch, para terminar en lo sublime, categoría evidente en la serie.
El resto de ensayos desfilan con altibajos o repeticiones sobre los mismos temas, entre los que se puede entresacar la importancia de las reacciones emocionales de los personajes (el llanto desgarrador), y la influencia pictórica evidente de Francis Bacon y el arte plástico del propio Lynch.
El breve relato final, sobre la famosa Diane de la grabadora, me ha gustado mucho.
En conclusión, algunas buenas contribuciones en una antología con altibajos, pero que es de lectura fácil e interesante para los fanáticos de la serie, como es mi caso.