Este libro es una mirada sincera y real al ensimismamiento del puño de ira de un hombre que nos convierte en lo más cercano a un muro de lamentaciones, un libro hecho no sólo de tripas, corazón y notas, sino de sangre. Bien diría Nietzsche en su Zaratustra: “De todo lo escrito yo amo sólo aquello que alguien escribe con su sangre”. Malditos Versos – Malditos Besos está hecho con esa tinta indeleble con que están escritas las pesadillas. Por eso surgen en cada una de sus líneas los más retorcidos gritos mudos con frecuencia y con ese deseo, innato en muchos, de no estar presente, de no existir, de no hacer más parte de este cuento narrado por los irreverentes dioses de este mundo.