David McKee was a British writer and illustrator, chiefly of children's books and animations. He also used the pseudonym Violet Easton. He is frequently referenced as David (John) McKee. He has been commended for his gentle, playful but insightful stories.
For his contribution as a children's illustrator he was UK nominee for the biennial, international Hans Christian Andersen Award in 2006.
Comprar Elmer siempre fue una deuda pendiente con mi yo chiquita. De niña lo veía en la biblioteca de la colonia, acomodado en el estante infantil, tan lleno de colores que parecía brillar entre los demás libros. Lo hojeaba con cuidado, lo regresaba a su lugar y me iba pensando que algún día sería mío. Ese “algún día” tardó años en llegar.
Y llegó de una forma mucho más bonita de lo que imaginaba.
Fue un viernes por la noche. De esos viernes tranquilos, sin prisa, decidimos ir a la librería. Ir con mi esposo hizo que el momento fuera todavía más especial. Caminamos entre pasillos, comentando portadas, riéndonos de ocurrencias, hasta que lo vi de nuevo como en otras visitas previas: Elmer, versión para el baño. Esta vez lo tomé sin pensarlo demasiado. Esta ocasión no era para hojearlo y devolverlo. Era para llevármelo a casa.
Sentí algo muy suave por dentro, como si estuviera cumpliendo un sueño pequeño pero persistente. Y lo más lindo fue compartirlo. No era solo comprar un libro infantil; era compartir una memoria, una historia de infancia, y transformarla en un momento nuestro.
Esa misma noche, al llegar a casa, nos duchamos jugando con los libros de Elmer, riéndonos como niños. El agua, los colores, la simpleza de la historia… todo se volvió ligero. Fue un instante sencillo, pero lleno de complicidad y cariño.
A veces crecer también significa poder regalarte lo que antes solo podías mirar desde lejos. Y si además lo compartes con la persona que amas, se vuelve todavía más especial.
Siempre quise tener un libro de Elmer. Me acuerdo perfecto que cuando era niña lo veía en la biblioteca de la colonia: ese elefantito de colores tan brillantes me llamaba muchísimo la atención. Lo tomaba, lo hojeaba, pero nunca era mío. Y no sé por qué, pero se me quedó esa espinita, como un sueño chiquito y silencioso que nunca se cumplió.
Ahora que soy "adulta independiente", comprar el libro infantil de Elmer para el baño fue un gusto muy especial. No es solo un libro resistente al agua con dibujitos bonitos; es como cerrar un pequeño ciclo. Tenerlo en mis manos, ahora sí mío, me dio una felicidad sencilla pero muy real.
La historia de Elmer siempre me ha parecido tierna, con ese mensaje sobre ser diferente y celebrar lo que nos hace únicos. Y aunque es un libro pensado para peques, creo que también tiene algo para quienes crecimos y todavía necesitamos recordarnos que está bien no ser “gris” como los demás.
Me gusta que sea para el baño, porque lo vuelve todavía más lúdico, más libre, más despreocupado. Es un libro pequeño, pero para mí tiene un significado grande. A veces cumplir esos sueños infantiles (por más simples que parezcan) es una de las formas más bonitas de abrazar a nuestra niña interior.
Un libro que recomiendo para bebés y niños entre 4,5 y 6 años, que no les gusta bañarse, ya que pueden jugar con el elefante Elmer en el agua y disfrutar de un momento hermoso de lectura en el baño :3