No sé por donde empezar con esta historia. La verdad... Es que he tenido sentimientos contradictorios durante toda su lectura. Se nos presenta Lili, una gimnasta, y Jota, un jugador de baloncesto, que narran la historia a dos voces. Hasta ahí, genialísimo. Y la verdad, es que me ha recordado un poco a mi hermano y a mí, puesto que mi deporte siempre ha sido la Gimnasia Aeróbica Deportiva y mi hermano ha jugado a baloncesto desde que era un moco. Y eso me ha hecho recordar muchas cosas. Me ha devuelto a mis momentos con mis compañeras de equipo, a mis competiciones, a los partidos de mi hermano... Y ha sido fantástico.
Por otra parte, todo es demasiado feliz. Lo que quiero decir es: Que tienen problemas, como todos los demás, pero,a su vez, todo es demasiado perfecto. Demasiado bonito. Y no se me acababa de hacer real. Y eso para mí es un punto en contra. Elia es más o menos como yo. Feliz, se esfuerza muchísimo, tiene mucha energía... Pero es muy ilusa y se enfada con rapidez sin dejar hablar a Jota. Y eso no sé como valorarlo.
Me ha gustado también las partes en las que ponía letras de canciones que algunas no conocía, o nos descubrían distintos lugares en los que nunca he estado, pues Elia viajaba como gimnasta. Y es algo bonito, ver como la literatura y la música a veces tienen un nexo en común.
Mis sentimientos contradictorios vienen cuando... No sé si me ha gustado toda en general, o sólo una parte o cómo. Porque sí, la historia es muy bonita. Sí, me ha encantado, me he enamorado con ellos, y me he reído e incluso llorado. Sí, me ha recordado a muchas de mis vivencias como gimnasta. Pero... No parecía una historia real. Era más bien como las típicas ensoñaciones que teníamos nosotras con Vicent Lli, campeón del mundo en Gimnasia Aeróbica Deportiva (que no es la de las viejas del gimnasio), que venía a hacer de jurado en nuestras competiciones. Parece la típica ensoñación que puede tener una chica de nuestra edad, y digo nuestra, porque Elia (o Lili, para los amigos) y yo tenemos más o menos la misma edad.
Resumiendo, es una gran historia que me ha gustado bastante, pero que me ha dejado algo fría. Las rutinas de Elia y los demás protagonistas le daban un toque real... Pero no llegaba a poder creérmelo del todo.