No ha existido pueblo que no haya cultivado algún tipo de expresión breve, concentrada y certera —o, para decirlo en términos lingüísticos, alguna forma de paremia—. El nombre que la bautiza remite, casi siempre, a una herencia cultural específica: el proverbio es un legado del pueblo hebreo; la sentencia, del latino; el refrán, del hispano; el amtal, del árabe, como el machiotlahtolli del nahua o el libana del zapoteco. El aforismo, ya desde su etimología, apunta a una concepción particular del mundo: la de Grecia antigua, la del logos. Proviene de aphorízein (φορίζειν), propiamente ‘definición’, derivado a su vez de aphorízo: ‘yo separo, defino’.
Escritor, traductor y catedrático. Compiló Gotas tóxicas. Aforismos y minificciones de Sergio Golwarz (Cuadrivio, 2015) y Lapidario. Antología del aforismo mexicano (1869-2014) (FOEM, 2015) y preparó Voces paranoicas, una antología bilingüe de Eros Alesi (Cuadrivio, 2013). Es autor de los libros de ensayo El monstruo y otras mariposas (UNAM-Naveluz, 2013) y Las otras vanguardias (UANL, 2016) y del de aforismos Apócrifo (Ajenjo, 2014). Algunas muestras de su obra literaria han sido incluidas en antologías de México, Argentina y España.
Un buen primer acercamiento al género con su introducción aunque se queda corto en los pocos aforismos que expone. Sin embargo, su bibliografía para leer más sobre el tema es adecuada. El libro cumple su propósito aunque definitivamente es demasiado sucinto.