Una dama recién divorciada cree descubrir al hombre de su vida, pero a los pocos meses se encuentra encerrada en una cárcel de sentimientos: el carismático caballero comienza a manipularla y a apoderarse de su existencia. Una chica está harta de salir con tipos enroscados y quiere probar con un básico, pero cuando lo consigue la situación se vuelve inquietante. Una madre sufre la soledad y se da cuenta con espanto de que su hija la anhela con desesperación. Un padre selecciona candidatos para su hija y recibe un castigo desopilante. Una antigua novia invita a un muchacho a su boda para certificar su perdón; dos personas casadas se enamoran en Facebook, pero no pueden cruzar esa línea y tocarse. Una gerente rígida vive cansada y al borde de la ira; un arquitecto exigente se enajena en su lucha contra la falta de tiempo. Hasta existen fantasmas de personas que no han muerto: un hombre deja a una mujer y el espectro de ella lo persigue y lo enloquece.
Estos son algunos de los personajes ignotos e inolvidables de Te amaré locamente, un libro pleno de emociones encontradas que su autor escuchó y anotó como periodista y que luego narró como escritor. Jorge Fernández Díaz, creador de Mamá y El puñal, despliega aquí sus “aguafuertes sentimentales”: implacables y sutiles narraciones sobre vidas privadas que describen avatares y angustias de las personas comunes y corrientes, y van trazando un mapa sentimental. Un libro sobre nosotros mismos, que también se adentra en pequeños pero deslumbrantes apuntes sobre la seducción, la vejez, el barrio, el crimen, y los dioses, héroes y villanos que supimos conseguir.
Jorge Fernández Díaz es un periodista y escritor argentino. En sus novelas aborda temas cotidianos, donde los marginales, los perdedores, los humillados, en la mayoría de los casos, se convierten en protagonistas.
En 2002 entrevistó durante cincuenta horas a su madre asturiana y con ese material escribió Mamá, una crónica íntima y novelada de una inmigrante. El libro estuvo treinta semanas en las listas de best sellers, agotó veinte ediciones en la Argentina y cinco en España y tuvo lectores como Arturo Pérez-Reverte, Juan José Millás, Joan Manuel Serrat, José Pablo Feinmann, Marcos Aguinis, Jorge Lanata, Juan Cruz Ruiz, entre otros. Por este trabajo recibió la Medalla de la Hispanidad, premio que le entregaron las comunidades españolas y el gobierno de España.
Fue redactor especial y cronista policial de La Razón, en épocas del editor Jacobo Timermann. Emigró luego a la Patagonia, donde fue jefe de redacción de El Diario del Neuquén.
A su regreso a Buenos Aires, asumió la jefatura de Política de El Cronista y, más tarde, fue subdirector de las revistas Somos y Gente. Fue también subdirector y miembro del grupo fundador del diario Perfil. Asimismo, fue director de la revista Noticias, y del suplemento semanal adnCultura, que fundó junto con Tomás Eloy Martínez, reconocida en 2009 con el Premio Atlántida entregado por el Gremio de Editores de Cataluña.
Actualmente, es secretario de redacción del diario La Nación.
Este libro tiene dos parte claramente diferenciadas, una inicial en la que se cuentan anécdotas de pareja, familia, amigos...Un compendio de relatos inanes que no aportan absolutamente nada y que podrían ser cercenados de cualquier publicación haciendo ésta mejor, y, por otro lado, nos encontramos con deliciosas reseñas sobre personajes afamados (por ahí pasan Pérez-Reverte, Eduardo Galeano, Roberto Fontanarrosa, Serrat, y otros muchos), de esas que uno no quiere dejar de leer. Parece que no ha sido la misma persona la que ha escrito esas dos partes. Quiero suponer que el autor, al que no hay que confundir con el inefable ministro del PP homónimo (el que afirma tener un ángel de la guarda que se llama Marcelo y le ayuda a aparcar), se parece más al de la segunda parte (y al de la genial biografía de su madre que hizo años atrás, llamada "Mamá") y por eso leeré algún libro suyo más adelante. Como sea al contrario lo criticaré cruelmente por jugar con mi tiempo.
Una lectura entretenida. Las primeras historias no me deslumbraron, pero hacia mitad del libro me encontré con un par que ofrecían algo más acorde a mis apetitos literarios (aclaro que soy ávida devoradora de estilos bien acabados y contenidos sustanciosos - la lectura de genios de la literatura clásica me volvió demandante y crítica de algo menos que la perfección). En general, disfruté la lectura de esta obra. No me cambió la vida ni abrió ventanas insospechadas a mi alma.
Un recopilación de cuentos, novela, entrevistas, historia, homenaje que hace el autor reflejando su profesion de periodista y escritor de actualidad. Interesante reflejo de pasión, crítica y admiración hacia la historia del ser humano y de sus entrevistados.
Una serie de textos que nos demuestran todas las formas de amar, muchas de manera poco "sana", que poseemos los humanos que vamos de la ternura, La obligación, aparentar, fingir, admirar, sufrir hasta matar en nombre del amor. Interesantes relatos que vale la pena leerlos con el corazón no muy herido.
Estoy muy contenta de haber leído, antes de empezar, algunos comentarios que avisaban que la primera parte era bastante floja y, a partir de la mitad, nadie entiende cómo pero repuntaba con todo. Escribo esto para sumar otro vale a esa opinión porque merece la pena pasar las primeras 100 páginas por lo que viene después. Anécdotas preciosas y mucha frase para subrayar si lees con lapicera.