Un adolescente incendiario. Una disenadora que ya no puede disimular su pavor al sida. Un periodista de policiales que sobrevive a las amenazas con alcohol y pastillas. Un empresario textil obsesionado por los celos. El nombre sugestivo de los gatos de unos jubilados cuyos hijos son desaparecidos. Un portero resentido. Una nena obesa acosada por sus padres. Un oficinista casado enamorado de una roquera. Un padre enfermo que lucha contra la indignidad del derrumbe. Animales domesticos es un paneo en vuelo rasante sobre las agonias de la clase media. Nuevos ricos y nuevos pobres. Trepadores y naufragos. Integrados y lumpenes. Los personajes de Animales domesticos bien podemos ser sus lectores.
Sin restarle elogios a su habilidad como escritor, que me pareci_ muy bueno, me enferm_ que todas las historias reflejaran decadencia. Decadencia por los personajes o por las tramas; personajes miserables, cagones, ego_stas, garcas.
Es el primer libro que leo suyo y me dej_ la sensaci_n de que el escritor entra en ese grupo de artistas que piensa que tiene que hablar de todos los males de la _poca, y que el arte tiene que servir para mostrar al mundo la realidad y las denuncias. Hay una historia en la que, sin que venga a cuento, habla de todas las marchas de los jubilados en los a_os 90. Y despu_s sigue, como si nada, con lo que ven_a diciendo. Y a uno le qued_ Norma Pla en la cabeza, sin saber muy bien donde encajarla en la historia. No entiendo ese tipo de intervenciones period_sticas que no cuajan con nada.