A partir de las visitas a la Domus Aurea de Roma que un grupo de artistas flamencos realiza a principios del siglo XVI, Dacos, discípula de Gombrich realiza una indagación con algo de detectivesco pero demasiado de erudición. Esta parte, que va inundando el texto de referencias y notas poco interesantes para el lector medio, lo acerca al modelo del texto científico en vez del ensayo sobre el origen de la representación y el significado de las ruinas romanas como asunto o en el propio paisaje.
Acantilado hace las reseñas como nadie. En Roma Quanta Fuit se prometía un gran tema, como es el ruinismo con sede en el palacio de Nerón; sin embargo, ha resultado ser la enumeración de unos artistas que pudieron -o no- inaugurar aquella moda. No es no me haya gustado, y el epílogo merece mucho la pena, pero gran parte del libro sientes que estás ante la visión subjetivísima de un profesor de Bruselas que escribe sobre artistas flamencos de su gusto.