Un hermoso texto sobre la naturaleza y el ser humano. «Destruir el mundo en que vivimos es destruir la casa en que habitamos», solía decir José Luis Sampedro. Y es que la preocupación por los problemas medioambientales y la sostenibilidad del planeta fue constante a lo largo de toda su vida y de su obra. En 2008, y con motivo de la Exposición Internacional de Zaragoza, escribió La balada del agua , una delicada fábula alegórica en la que los cuatro elementos se reúnen y discuten sobre el futuro de la Humanidad. Como recuerda Olga Lucas, «su primera idea fue escribir un ensayo divulgativo que sirviera además a maestros y profesores para concienciar a los más jóvenes. Pero en uno de sus viajes a Andalucía, la belleza de un geranio espectacular despertó su sensibilidad poética y el ensayo se transformó en balada, en esta Balada del agua , y en embrión de Cuarteto para un solista.» Traducida al inglés y al francés, se presentó en una edición trilingüe en la misma Expo de Zaragoza. Diez años después, Penguin Random House quiere homenajear a José Luis Sampedro en el centenario de su nacimiento recuperando este hermoso texto y obsequiándoselo a sus fieles lectores.
José Luis Sampedro Sáez fue un escritor, humanista y economista español que abogó por una economía «más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos». En 2010 el Consejo de Ministros le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España por «su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo». En 2011 se le concedió el Premio Nacional de las Letras Españolas.
Me ha parecido una forma algo pobre de hablar de la relación del "hombre" y la naturaleza, y desde una perspectiva muy occdiental. No había el elemento de enganche a la lectura, ya sea por efecto sorpresa, alguna emoción...en ese sentido es un relato bastante plano
La balada del agua es una obra de narrativa breve del escritor español José Luis Sampedro, publicada en 2008. Se trata de una colección de relatos que tienen como tema central el agua, elemento esencial para la vida en el planeta.
Los relatos están narrados desde la perspectiva de los cuatro elementos: fuego, aire, tierra y agua. En ellos, los elementos dialogan entre sí y reflexionan sobre su papel en el mundo, así como sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza.
La balada del agua es una obra de gran belleza literaria y profundidad filosófica. Sampedro utiliza el agua como metáfora de la vida y la naturaleza, y nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con el planeta.
Una interesante reflexión de cómo el sistema económico y la ideología de consumo está absorbiendo desmedidamente los recursos del planeta. El agua, el fuego, la tierra y el aire platican sobre la incertidumbre y preocupación que tienen por el futuro del mundo y la humanidad que se dirige a su final.
Recomiendo leerlo, es muy corto y entretenido.
Subrayados:
"El célebre Benjamín Franklin , también en el siglo XVIII, popularizó la máxima <> que aún hoy se sigue usando como verdad evidente y muestra cómo se ha empobrecido la concepción del mundo en Occidente. El tiempo abarca la vida en todas sus dimensiones y no sólo el dinero, que no puede comprarlo todo y menos aún la vida misma."
"El mercado carece de ética: entrega las mercancías a quien paga y no a quien más las necesita."
"El mercado bien manipulado lo absorbe todo; quienes lo dominan son insaciables."
"¡Libertad! -Exclama aire- Siempre oigo esa palabra, en el acto me pregunto <<¿Para quién?>>. Pues la pobre gente la pide para no sentirse oprimida no explotada, pero el rico la quiere para no sufrir límites a su voluntad la cual no es libertad sino tiranía ".
"Con su colonialismo Occidente ha pervertido los ideales de otros pueblos. Los ha tecnificado más o menos, pero les ha robado su inocencia, su discordia con la naturaleza. Ahora buscan su identidad en el fanatismo: de la revolución, de la religión o de la riqueza."
Recuerdo ver algún documental en el que aparecía hablando reflexivo sobre diversos temas, tal vez en el programa de TVE 'Pienso, luego existo' o en otro similar y pensaba en cuanto debe saber un hombre para parecerse a José Luis Sampedro. Llegué a publicar algunas de sus reflexiones en mi blog "El blog de un palmero" Desde ese momento, allá por el 2011, seguí con frecuencia sus apariciones en televisión para tratar de aprender cuanto pudiera hasta su fallecimiento en 2013. Hoy he terminado de leer "La balada del agua" recomendado por la cuenta de Twitter @Comelibros_69.
Es un relato muy bien escrito, la idea de presentar a los cuatro elementos: Tierra, Agua, Aire y Fuego conversando sobre el futuro de la humanidad en el planeta me parece muy atractiva, tal vez la intención del autor fuera crear conciencia para las generaciones futuras, porque el mundo ha seguido girando y los humanos, aunque quizá cada vez menos, hemos seguido destruyendo y agotando los recursos del hogar, llamado Tierra. Lo puntúo con 4 estrellas porque algunas frases quedan para reflexionar y es posible que regrese a releerlo en un futuro.
Primera vez leyendo a este autor y me gustó su forma de narrar y como transportar al lector al lugar donde se está presentando la obra. Me gusto bastante ver la forma en como el autor expresa los cambios que están dando los elementos de la naturaleza, y como los seres humanos siguen siendo los destructores del mismo, al ir leyendo vi fragmentos específicos de ciertos momentos de la realidad.
Los problemas medioambientales y la sostenibilidad del planeta son la base de esta obra, un escrito del 2008 donde su autor se centra en la fábula de los elementos discutiendo que podrían hacer para cambiar su situación de vida en este mundo.
Como decía José Luis Sampedro al inicio de esta obra " «Destruir el mundo en que vivimos es destruir la casa en que habitamos»" es algo que se debe de analizar y mirarlo desde el punto de vista de los elementos y lo que reflejan en la realidad que vivimos.
No es la mejor de las obras de Sampedro, cierto. Es el embrión de Cuarteto para un solista. Aún así, deja frases para reflexionar, que retumban en el interior del lector durante un tiempo si se ha sabido leer con tranquilidad y perspectiva. La visión que sampedriana de la humanidad me congratula conmigo mismo. Me empuja a pensar que no estoy tan loco. O quizá es que siempre le admiré como maestro y mi manera de ver la vida, el mundo, está moldeada con sus manos.
Una mezcla curiosa entre fábula y política medioambiental. Ha sido diferente a lo acostumbrado. Soy las conclusiones que podemos sacar de el. Pues no estoy segura. Una mezcla que la culpa de todo lo que sucede es del hombre, que si cambia seguramente no sea para mejor precisamente y que la naturaleza continuará defendiéndose a su manera de las agresiones que sufre. No?
Interesante. Me gusta como el autor en una premisa tan simple como una conversación o reunión consigue abarcar tantos temas y abordar tantos años de historia. El trasfondo es sencillo de vislumbrar pero, y como bien dicen los 4 pilares, por una razón u otra no todos lo quieren ver.
Hallamos un brote de vida en cualquier lugar, tal vez donde menos esperamos que germinen las semillas aparece; tal vez se disemine en rincones que pensábamos hostiles y donde, sin embargo, crece sin apenas obstáculos; tal vez resurja de recónditas oquedades, en las que su arraigo nos parecía totalmente imperceptible e inconcebible. Hallamos el impulso de la Vida allá donde posemos la mirada, aunque padezcamos de ceguera congénita, sin saber admirar la belleza que nos rodea; aunque pongamos un velo a la exuberante Naturaleza, siempre está detrás recordándonos nuestra existencia en completa consonancia, para que los motores de la Vida continúen haciéndonos respirar y no se oxiden. Esa chispa incandescente de Vida en toda su magnitud es la que intentan hacer que no se apague, con determinante perseverancia, los cuatro elementos que mueven el planeta: Tierra, Agua, Aire y Fuego; elementos que encontramos en esta fábula personificados para enseñarnos el daño implacable y feroz que estamos causando a nuestro confortable hogar: La Tierra que nos cobija. Los cuatro se reúnen con sigilo, como inmersos en un conciliábulo secreto —del que las personas que habitamos el planeta no sabemos absolutamente nada— para debatir la importancia de los desastres ecológicos que el ser humano, en su egocentrismo, codicia y desmesuradas ansias de alcanzar la ambición y el poder, ha provocado sin paliativos a lo largo de la historia de la humanidad, pero, más aún, con mayor ahínco y desatando mayores niveles de destrucción de la Vida, en los últimos siglos y, sobre todo, en las décadas precedentes. Todos muestran su rechazo a la autodestructiva conducta que el ser humano está llevando a cabo contra el planeta, forjando desiertos yermos donde antes reverdecía la Vida y lanzándose a sí mismo al túnel inequívoco de la perdición y la inercia. Desde que la evolución del cerebro posicionó a los seres humanos como organismos complejos de Vida inteligente y capaces de razonar, estos seres supuestamente avanzados se dejaron en el camino precisamente esas rutas de progreso: el mapa conjunto con la Naturaleza, con la que habían convivido siempre guardando un equilibrio, y en armonía y concordancia. Escuchamos con atención la disertación que mantienen los elementos sobre el cambio climático y las medidas urgentes que hacen falta de inmediato, para poder revertir la delicada situación medioambiental que nos atañe a todos. Porque desean abrir los ojos a los humanos, para que puedan seguir pestañeando entre renovadas briznas de hierba, caudales sostenibles que no acaben secándose y lugares donde la Vida explosione como un geranio en medio de la nada, sobresaliendo de cualquier grieta existente y colonizando su nuevo hábitat.
“La balada del agua” nos enciende todas las alertas sobre la cantidad de perjuicios que estamos arrojando, sin límites, a nuestro entorno y a todos los afluentes de Vida desperdigados por el planeta, incluyéndonos en esta muerte prematura a nosotros mismos, los seres humanos. Desgraciadamente, cada día que pasa, este hecho tangible y que se palpa con solo mirar en derredor nuestro, se está consolidando en contra nuestra y de todos los organismos vivientes que moramos en La Tierra, como un barco que fuera zozobrando para, finalmente, zarpar a la deriva y estrellarse con las rocas si no ponemos remedio. Este cuento mitológico nos sensibiliza y conciencia de un fenómeno apabullante y atroz que nos concierne a todas las personas; a todas incluidas los dirigentes, que son los que mayores medidas tienen que aportar en este sentido y, sin embargo, algunos vuelven la vista hacia otro escaparate bien distinto: el que rige la influencia económica basada exclusivamente en sus propios beneficios, olvidándose así del tándem que ofrece la tecnología y la Naturaleza, la biodiversidad y el ecologismo en una misma línea de percepción, estudio y transición para llevar a cabo un verdadero desarrollo sostenible. José Luis Sampedro, con una prosa embellecida por la lírica y un claro mensaje contra la deforestación y la devastación producida en todos los ecosistemas, así como con el objetivo de mentalizarnos sobre la catástrofe que implica el cambio climático que hemos acelerado e incitándonos, tenaz y concienzudamente, hacia una auténtica preservación del medio ambiente; con todo ello como base de las probables y funestas consecuencias que vendrán, nos lleva continuamente a la reflexión, conjugándola con la historia escrita desde la noche de los tiempos y cómo esta se ha ido desarrollando, queriéndonos imponer por encima de las leyes naturales, solamente en aras de conquistar la cúspide más alta. Sin duda, es un relato para meditar profundamente a la vez que escuchamos el murmullo del Agua, inspiramos la frescura de la Tierra, notamos la brisa tambaleante del Aire o sentimos que nos traspasa el tórrido abrigo del Fuego.
Sensación de vale, pero no. Me parece una buena descripción de la vileza humana... Es fácil de leer, pero la idea de un hijo de Dios como hilo conductor no es algo que me convenza.
En 2008, y con motivo de la Exposición Internacional de Zaragoza, José Luis Sampedro escribió La balada del agua, una delicada fábula alegórica en la que los cuatro elementos se reúnen y discuten sobre el futuro de la Humanidad. Este relato de apenas 30 páginas que edita FLASH de Penguin Books es una alegoría en la que el autor nos quiere hacer ver que debemos cuidar el lugar en el que habitamos. Se deberían escribir más libros como este y regalárselos a los que dirigen el mundo que, en definitiva, son los que manejan los hilos y los que tienen en sus manos arreglar la situación. Y no cargarnos todo el muerto a los ciudadanos de a pie, que poco o nada somos capaces de hacer. Aunque ello no implica que debamos desentendernos tampoco, todos podemos aportar nuestro granito de arena pero el grueso del arenal lo han de poner 'ellos', los poderosos. Esa es mi opinión. El libro se lee en un suspiro y me ha servido para conocer a este autor del que leeré más, seguro.