Como las antiguas ferias de pueblo, los parques de diversiones pueden llegar a ser lugares donde los sueños que sueñan las ciudades consiguen un estado de condensación mística. Con sus reglas y sus rituales, con sus tótems y sus máquinas vestidas por la fantasía colectiva, los parque hablan más del trabajo y de la organización social que de los miedos y del tiempo libre de los ciudadanos. Acaso con esas intuiciones, Mariano Favier construyó en Italpark la gran novela sobre nuestra Disneylandia alfonsinista. A medida que avanza el relato surge la pregunta: ¿Qué elementos del consenso social vigente puede iluminar la nostalgia? Con fantasía, con ternura, pero también con una mirada sensible y con ritmo para los conflictos, Italpark funciona como el arte contemporáneo pretende que funcione el archivo: no un mero depósito sino una arena donde las voces, los objetos y la memoria continúen sus batallas iluminados por el presente. Ahí están: trabajadores, inspectores, visitantes, técnicos, políticos de poca monta, pero también guiones publicitarios, listas de objetos perdidos e incluso un Sting apócrifo. Si hubiese una versión criolla de la serie Stranger Things, y si esa versión criolla realmente funcionara en la historia argentina, su clima se parecería bastante al de esta novela.
Esta novela funciona casi como un rompecabezas que recupera de la memoria colectiva un ícono de la cultura argentina de los 90: el Italpark.
Me gustó mucho, y es algo que no me esperaba, la polifonía de voces que le dan forma a esta historia y la variedad de recursos a través de los que hablan estas voces. A la parte más "narrativa", que tiene como protagonista a Giménez, un operario del parque, se le suman testimonios, al mejor estilo "cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia", de visitantes, otros trabajadores del parque, jefes de área, incluso políticos que atraviesan la historia del Italpark ficcionado.
Eso me hizo la lectura muy ligera, a pesar de la densidad de personajes, y muy llevadera. Me pareció realmente un muy buen recurso para representar lo que significó culturalmente el parque para nuestro país.
Sí que tengo una crítica para hacer: la contratapa no tiene nada que ver con la novela en sí misma. Parece sugerir que pasan cosas sobrenaturales somehow, y nada más lejos que eso.
Le puse 3 estrellas porque no me voló la cabeza, pero realmente la recomiendo porque me parece una gran ventana al pasado: para quienes no vivimos esa época es una forma de recuperar la memoria colectiva, y para quienes sí lo hicieron, de revivirla.
El principal sustento de estas 4 estrellas no viene dado por la historia que narra Favier en Italpark -que no deja de ser buena- sino por la originalidad de su método, el collage, y su más que destacable ejecución. Organizados en (falsa) clave documental, los testimonios de distintos actores van conformando una obra en donde el Italpark es el factor común, aunque no excluyente. Cada una de estas voces está muy bien lograda, a punto tal que uno llega a preguntarse por la veracidad de los testimonios.
A partir de este collage, Favier logra retratar fragmentos de la realidad argentina de fines de los 80's. Los distintos grupos sociales, las dificultades económicas, las costumbres de la juventud, todos descubiertos con el Italpark como escenario, principal en algunos casos y tangencial en otros.
Además de testimonios, se incluyen también detalles de objetos perdidos, fragmentos de libros de quejas y registros de fallas en las atracciones que, en conjunto con el coleccionismo del protagonista, aparecen como una elegante contribución al collage y una efectiva evocación nostálgica.
Comenze a leer este libro con la esperanza de encontrar un no ficción de estilo documental, cosa que supe no iba a encontrar en estas páginas apenas comencé. El escritor entremezcla una historia principal con diversas voces que rondan al rededor del parque. Si bien la idea es buena, hay algunos de estos personajes que estan de mas o que no terminan de cerrar. Como una persona que no nació en la época del italpark, me hubiera gustado saber muchas cosas que no se explicitan, pero ejemplo el dichoso incidente, que se lo evoca desde el comienzo y no termina de concluir.
Un paseo nostálgico por el Italpark desde distintas voces que se entremezclan en formato entrevista. Manejó muy bien la multivocidad, los personajes me parecieron creíbles, algunos entrañables. Tiene buen ritmo. El libro es un 3/5 pero el último bonus track (‘Free Pass’) se merece un 4/5. Tenía errores de corrección muy boludos que necesitan editar urgente, le faltaban puntos en algunos párrafos o se escribían mal nombres al pasar.
Una novela coral que apela a la nostalgia de aquel famoso parque de atracciones de Buenos Aires llamado Italpark. No atrapa ni emociona. Tiene algunos errores de corrección como poner en varias partes “Pumper Nick”. Le iba a poner dos estrellas, pero el anexo final “Free Pass” lo hace merecedor de tres estrellas.
Me gustó. Hay una nostalgia que atraviesa los párrafos. Bien construida, con personajes creíbles, que alguna vez existieron y rondan como fantasmas entre las páginas de una novela bien lograda y que entretiene.
La pluralidad de voces y la descripción del ambiente ochentoso hacen de la novela un viaje en el tiempo muy gratificante. Encontrarán guiños que desbloquean recuerdos y en mi caso, me hicieron sonreír. Recomiendo la lectura!