La pérdida o el olvido del lenguaje (de todo lenguaje) es también la pérdida de un mundo, Ante tal posibilidad, este libro de poemas es un camino de redescubrimiento. En sus páginas, el lector encontrará, que está escrito, casi por entero, en ladino o judeoespañol, lengua que los judíos sefardíes se llevaron consio a distinta geografías tras la expulsión de España a finales del siglo XV. En él, todo es biervo i lingua alumbrando: sin esto, las imágenes, visiones y sueños que lo pueblan no podrían existir. El lector tiene en sus manos un libro de poesía contemporánea alejado de los temas tradicionales de la literatura sefardita. De este modo, Ansina nos adentra en un mundo vivo y recobrado: en el origen del universo, en las leyes que lo rigen (desde el comentario rabínico hasta la matemática); pero también en los seres que han pasado por él, lo amado y lo que no puede nombrarse. Ansina, que en ladino significa o , se convierte en un testimonio de la búsqueda profunda de un mundo propio y, sobre todo, en una cosmogonía.
Era 27 marzo 2026, fueron 2 horas de lectura continua en mi universidad.
Fui como parte del taller de literatura a la presentación del libro con la autora. Fue una experiencia muy enriquecedora e inspiradora. Me firmó el libro y pocos días después comencé a leerlo.
Que bella edición es la que tengo, me fascina la portada. En el libro se encuentra un “BIERVARIO”, un diccionario de algunas palabras en ladino, donde se empleó el cambio de color de texto para diferenciar las palabras. Mi estrategia de lectura, que considero fue una útil, fue primero leerlo para poder entender más los poemas.
Durante la lectura, confié mucho en mi oído para entender esta lengua desconocida para mi, es decir, leí en voz alta y eso me daba pistas del significado de las palabras, ya que algunas suenan igual o parecido en español.
Ahora hablando de los poemas, los que más me hicieron sentir fueron: Un bomboniko La letra beth: el muro Olvido Papel en kuatro Klaze de djudeo-espanyol. «El puerpo»
Mi palabra favorita en judeo-español es la de Adolensia (dolor, padecimiento) que me recuerda a mi adolescencia que era algo parecido.
Algo que se queda conmigo de la carta a la carta, es una explicación de porque escribo yo. Escribo para no quemarme por dentro, para ver el fuego en el papel, aunque me cueste la idea de que otros lo lean, es una necesidad que seguiré cubriendo.