El autor construye en esta obra una galería de retratos marranos que describen los itinerarios de esos judíos del secreto, españoles y portugueses convertidos a la fe católica a fines del siglo XIV. En el contexto de la expansión europea los marranos se dispersaron por todo el mundo y contribuyeron de modo eminente a la emergencia de la modernidad en Occidente. La separación entre la educación cristiana y la herencia judía produjo dudas y escepticismo, pero también hibridaciones y sinceridades dobles. De la compleja religiosidad marrana nació también la visión de un mundo menos dogmático, más complejo, más relativo y más tolerante.
Este es un libro muy sólido de historia que nos permite entender cómo se iban configurando las estrategias de los judíos en la Nueva España para seguir con sus prácticas religiosas. Los criptojudíos o marranos son vistos objetivamente, o lo más que se puede, porque así como los muestran siendo juzgados por la inquisición, también se nos habla de sus negocios turbios de venta de esclavos.
Me parece que tiene un buen manejo de las fuentes, pero quizá me hubiera gustado ver más de los testimonios. Esto es muy común en los libros de historia, se privilegia el análisis de las fuentes y de lo que dicen, pero se deja un poco de lado las voces que están ahí, en los archivos. Aún así, hay partes donde precisamente escuchamos sus formas de salvaguardar la vida: con delaciones, mentiras y juramentos falsos.
Además, el autor tiene un apartado final donde menciona aquellos descendientes de los judíos conversos, desde Brazil, pasando por Portugal y finalizando con los de Puebla. Me parece importantísimo porque logra entrelazar la historia con la herencia que se deja y que es palpable. Aquí sí se nota la parte testimonial, de las contrariedades que manifiestan los entrevistados de ser judíos, pero tampoco serlo como lo son quienes viven en comunidades con sinagogas.