¿Cómo es que Jesús, sabiéndose «rey de los judíos» y conociendo la historia y los antecedentes de su nación, haya resultado tan distinto en su manera de ser y actuar, a personajes insignes como Josué, David o Salomón? ¿Cómo leyó y entendió Jesús la historia de su pueblo? Con estas preguntas en mente, Byler se propone aquí delucidar el sentido que tiene la historia que narra el Antiguo Testamento, de principio a fin. Los libros de la Biblia se escribieron para recitar enteros, de memoria. Aunque la división en capítulos y versículos puede resultar útil para determinados fines de estudio detallado, no conviene olvidar que están concebidos como un todo, con un mensaje y un propósito general. Pero tal vaz la colección entera del Antiguo Testamento, vista en su totalidad, encierre también su propio mensaje. Esto nos obligaría a ver las narraciones históricas de la Biblia no como una serie de revelaciones divinas inconexas entre sí, sino como una obra literaria coherente, impulsada toda ella por una idea clara de adónde quiere ir a llegar.
El autor hace referencia a que se lo acusa de marcionismo. Creo que más bien es un autor de nuestra época de pensamiento moderno (posmoderno) tirando a un todo vale, nada de referencia a ser sal de la tierra más bien a buenismo. Eso sí argumenta su punto de vista y se ve que conoce las escrituras y las usa a su favor. Intenta en un punto muy breve hacer referencia a la llegada de los españoles a América con un presentismo y poco conocimiento en este ámbito.