Un valioso e histórico anillo es robado por pandilleros ignorantes. Muchos años después uno de ellos se reencuentra con el anillo en una exposición sobre Bizancio. Y quiere recuperarlo.
Una historia sobre la lealtad y las virtudes posibles, que mezcla la novela histórica con el thriller y a la vez cuestiona nuestra relación con el pasado y la moral.
A mediados del siglo XII, el emperador Alejo Conmeno le otorgó a uno de sus siervos el título de Antioquía junto con el anillo de oro destinado a cerrar las cartas de una de las ciudades más importantes de Bizancio. Entre ellas, la que debía llegar a la Santa Sede para intentar reunificar las Iglesias de Oriente y Occidente. Ese anillo viajó a México en 1975 en el equipaje de la última descendiente de la familia que, a principios del siglo XX, fue expulsada de Antioquía cuando el último gobernador de la ciudad se opuso al genocidio armenio a manos el Imperio Otomano. Meses después de su llegada a México, el anillo fue robado.
El jardín del honor es la historia de Simón Ferré, ladrón que cuarenta años después de tomar la joya, convertido en anticuario y coleccionista de arte, descubre en una exposición sobre Bizancio el anillo del que perdió el rastro.
Tedioso, pretensioso e inverosímil, nunca debió convertirse en novela. Quizá un cuento hubiera sido mejor. En el resumen dice que es un thriller. Es todo menos eso. No hay tal vínculo entre Oriente y Occidente, solo se trata de un hombre aferrado al pasado, cuyo vínculo emocional con el anillo de marras es el amor/lealtad a una mujer. Es difícil de leer pues está narrado en primera persona, pero siempre para sí mismo, así que de repente no sabes si el protagonista se está hablando a sí mismo o al director del museo que trata de extorsionar. Hay también un uso excesivo de aforismos que llega a ser fastidioso. Lástima, me hubiera gustado leer más de la dueña legítima del anillo, si fue a ver la exposición, si tenía idea de que había sido vendido a los turcos, de sus antepasados que ya no eran nobles ...
La historia no es necesariamente mala, pero la forma en la que está escrito cansa y se vuelve tedioso, al grado de hacer que nunca conectes con el personaje principal y cuando termina, te encoges de hombros y no te deja pensando qué habrá sido de él. Da igual si se sale o no con la suya, y da igual el anillo. Pudo haber sido un jarrón, un cuadro o una taza vieja.
Luego de leer Casa Damasco de Maruan Soto Antaki, no pude esperar a leer su nueva novela, que prometía ser ese vínculo entre Oriente y Occidente, un elemento que siempre está presente en sus obras.
El jardín del honor es una historia contada en primera persona (como dice el propio Maruan), o segunda, como el lector podrá observar a medida en que vaya adentrándose en la trama, contada por Simón Ferré, el ladrón de un anillo bizantino que guarda, más que un valor histórico y cultural, un valor sentimental.
Admito que esperaba más sobre la historia del anillo y sobre cómo llegó a México a través de la descendiente de la familia que lo tenía a su resguardo.