Cuando Alberto Beltrán se hizo detective por correspondencia, soñaba con luchas por la verdad y la justicia. Pero la realidad se mostró muy diferente a sus sueños, y tuvo que dedicarse a perseguir maridos infieles. Hasta que un caso aparentemente de rutina lo enfrenta con un crimen y lo coloca en el centro de una conspiración mafiosa. Un asesinato y el descubrimiento de una poderosa red de empresas farmacéuticas lo sobrepasan, y lo obligan a recurrir a sus saberes precarios de detective por correspondencia, no sólo para resolver la historia, sino para salir con vida de ella.
Es una breve novela de misterio, en un trabajo a mi entender bien resuelto por el autor. La trama es de estilo clásico, perenne y atrayente en un trabajo de su tipo. La historia es ingeniosa y le destaco la gran virtud de no caer en el delirio ni dejar ideas inconexas y/o inacabadas. Además, logra insertarse correctamente en el tiempo y espacio propuestos.