Comment devient-on une psychanalyste nommée Maud Mannoni ? À cette question et à nombre d'autres, celle-ci répond ici en livrant un témoignage où elle se risque à dire ce qui a décidé d'un trajet de vie et ne cesse d'animer un travail qui mise sur la création pour contrer les forces de mort et de ségrégation et pour approcher l'inconscient énigmatique.Aussi l'évocation s'ouvre-t-elle sur le souvenir de Ceylan, celui d'une petite enfance comblée, près d'une nourrice aimée, dans un bain de langues partagées. Puis c'est la rupture brutale, l'arrivée en Europe, la mémoire endolorie, le temps d'une jeunesse sous anesthésie. Et, au réveil, une passion émerge, liée à la rencontre avec l'analyse en Belgique puis à Paris, soutenue avec les patients, associée à la présence de F. Dolto, d'O. Mannoni, de J. Lacan, de D.W. Winnicott, de R.D. Laing, de J. Bleger, ou encore de tous ceux qui cherchent à retrouver la langue perdue de l'enfance, à se ressourcer dans le jeu et la fiction ou à réinventer ce qui permet de dénouer les fils d'une histoire afin que des sujets ne soient pas condamnés à la folie ou privés de leurs possibilités de novation. Et donc, de Freud aux analystes latino-américains affrontés aux dictatures, ou de Dickens aux jeunes d'aujourd'hui en difficulté, ce récit implique tous ceux pour qui la violence sociale n'est pas le dernier mot et pour qui la fantaisie a le droit de cité.
Maud Mannoni fue una psicoanalista francesa de origen neerlandés, especialista en criminología. Fue fundadora hacia finales de la década del ’60 de la Escuela Experimental de Bonneuil y se le considera una figura destacada de la psicología y el psicoanálisis en Francia. Fue quien mejor realizó el cruce entre las tradiciones teóricas de Winnicott y Lacan. Teniendo como supervisor clínico al primero, y como docente y analista al segundo, dará lugar a una obra muy original que centrará sus interrogantes en torno al lugar que ocupa el discurso parental en el síntoma del niño. Sus investigaciones clínicas se dirigirán inicialmente hacia los niños más «relegados» por el pensamiento psiquiátrico y psicoanalítico: los débiles mentales. Como producto de ellas surgirá un texto (El niño retrasado y su madre) en el que vemos surgir con nitidez un centro de interrogaciones al que la autora habrá de volver una y otra vez en sus investigaciones posteriores: el discurso colectivo que se teje en torno al niño, y el modo en que determina su posición y su valor al interior de dicho colectivo. Junto con F. Dolto, desplegará una noción de lo inconsciente que, promovida por J. Lacan, supondrá una subversión teórica respecto a las tesis kleinianas, dominantes en el pensamiento psicoanalítico de mediados del siglo XX en Europa.Demuestra en sus investigaciones posteriores (plasmadas en textos tales como El niño, su enfermedad y los otros, El psiquiatra, su ‘loco’ y el psicoanálisis, La educación imposible) que es en las patologías más graves de la infancia (autismo, psicosis infantil) donde se observa al niño más apresado en el discurso de los padres, y aún en la fantasmática inconsciente de estos. Su clínica buscará develar este discurso secreto, que hace del niño su objeto inerte, a fin de devolverle a éste el estatuto de sujeto de su propio discurso. Como corolario de estas investigaciones fundará, hacia finales de la década del ’60, la Escuela Experimental de Bonneuil, concebida como un «lugar de acogida» que acompañe y ayude al niño «a asumir el riesgo de vivir».