Andrés Trapiello nos adentra en otro de sus diarios: Troppo vero, demasiado veraz, podríamos decir. En él recoge los acontecimientos correspondientes a 2002 con una prosa intacta y justa. «El impulso de llegar a ser reales es el modo más discreto y silencioso de servir a la realidad sin dejar de ser libres ni verdaderos.»
Andrés Trapiello, poeta y escritor español, nació en 1953 en Manzaneda de Torío, León.
Después de estudiar Filosofía y Letras en la Universidad de Valladolid, donde también trabajó en el diario Pueblo, se trasladó en 1975 a Madrid, ciudad en la que vive desde entonces. De 1975 a 1977 trabajó como redactor en una revista de arte y de 1977 a 1980, también como redactor, en programas de arte y de literatura de Televisión Española.
En 1980 fundó y dirigió con Juan Manuel Bonet las Entregas y Libros de La Ventura, donde ese mismo año apareció Junto al agua, su primer libro de poemas.
En 1982 empezó a dirigir, con Valentín Zapatero, su fundador, la editorial Trieste en la que apareció ese año su segundo libro de poemas, Las tradiciones, al que siguió, en 1985, también en la editorial Trieste, La vida fácil.
En 1988 publicó su primera novela, La tinta simpática, y en 1990 vio la luz El gato encerrado, primer tomo de los diecisiete, hasta la fecha, del Salón de pasos perdidos, conjunto de diarios que ha subtitulado “Una novela en marcha”, publicados todos ellos en la editorial Pre-Textos.
En 1989 empezó a dirigir en la editorial Comares de Granada, de Miguel Ángel del Arco y Mario Fernández Ayudarte, la colección La Veleta, donde han aparecido hasta la fecha más de cien libros, de poesía y de prosa.
En 1992 recibió el Premio Internacional de novela Plaza & Janés por su segunda novela, El buque fantasma, y en 1993 el Premio de la Crítica por su cuarto libro de poemas Acaso una verdad, al que han seguido hasta la fecha Rama desnuda y Un sueño en otro.
En 1993 Las armas y las letras. Literatura y guerra civil 1936-1939 recibió el Premio don Juan de Borbón y señaló el comienzo de sus artículos semanales en el Magazine de La Vanguardia, en la que colabora desde entonces. Ese libro fue revisado, significativamente ampliado y reeditado en 2010.
En 2003 su novela Los amigos del crimen perfecto obtuvo el Premio Nadal, y en 2005 Al morir don Quijote el Premio Fundación Juan Manuel Lara a la mejor novela de ese año editada en español, a la que siguió en 2009 Los confines, todas ellas en la editorial Destino.
Otros libros suyos son La noche de los Cuatro Caminos (2001), crónica de un episodio del maquis en Madrid, El arca de las palabras (2006) e Imprenta moderna. Imprenta y literatura (2006). Colaborador de La Vanguardia, El País, El Cultural o el Abc Cultural y diversas publicaciones literarias, es autor, junto a Alfonso Meléndez, y en calidad de tipógrafo, de un número apreciable de catálogos y diseños editoriales.
En 2003 le fue concedido por el conjunto de su obra el Premio de las Letras de la Comunidad de Madrid, y en 2010 el de las Letras de la Comunidad de Castilla y León.
En 2012 su novela Ayer no más fue elegida mejor novela del año por los lectores de el diario El País.
I won't say much about Troppo vero, as I finished another one of the volumes of Trapiello's diary in the meantime and have started a third and no longer remember clearly which volume is the source of which (delightful) episodes. I'll say only that Trapiello's diaries remind me a bit of Anthony Powell's A Dance to the Music of Time.
Casi cerrado el challenge termino el segundo tomo de los diarios que leo este año, el número 13 en total. Ya me he prodigado en elogios antes sobre la escritura de estos libros y de la estatura de AT como prosista. Este tomo cubre el año 2002, poco antes de ganar (¡por fin!) el Premio Nadal con Los amigos del crimen perfecto. Habría que detenerse más en cómo evolucionó la escritura de estos diarios desde El gato encerrado porque es notable que se va sintiendo más suelto y más a gusto con el humor y el sarcasmo, tanto que a veces lo percibo forzado. Pero al margen de ello siguen siendo una fiesta lectora, su esgrima con los otros (Marías, Bergamín, Sánchez Robayna, Francisco Pino, José Hierro, Cela, Chillida y por supuesto Paz), sus pasajes narrados con singular maestría (esos percances con los coches, sus visitas a Sevilla y Cádiz, las presentaciones y lecturas, el Rastro y la lidia con libreros de viejo). Toca el turno ahora de Apenas sensitivo (2003).