¿Quién no ha tenido esa sensación de impotencia cuando el peque no está por la labor de comerse el plato del día? Supongo que nos ha pasado a todos los padres alguna vez o incluso muchas veces, pues bien, ahora imagina esa lucha cada día, porque tu hijo cree, que si engorda, te lo vas a comer... si, como en el cuento de Hansen y Gretel, pero no se queda ahí, la historia va mucho más allá y según va avanzando, por cierto, con capítulos muy cortos que se devoran, salen a la luz otros problemas, como la anorexia, la bulimia, el bullying en el cole, la soledad, el maltrato animal y familiar, el machismo.
En realidad, yo lo veo como una crítica a la sociedad en general y a los padres en particular, por esa dañina sobreprotección.
Es original, extraño, macabro, me ha sorprendido mucho, sobre todo por ese final, completamente surrealista, y como no podía ser de otro modo, me ha gustado y lo he disfrutado un montón.
"Lucifer y yo tenemos la misma edad, pero él abulta el doble que yo. Ya debe de faltar poco para que se lo coma su madre, dentro de nada se hará mayor y su carne ya no estará tan tierna."