Safari en la biblioteca pública, tenazas de langosta en Chelsea Market, lengua de atún en un restaurante japonés del este: la boca convertida en un estanque de peces. Gloria Susana Esquivel y Catalina Jaramillo trazan la geografía animal de un cuerpo que se consume a sí mismo para sobrevivir, un diálogo bestial contenido entre los márgenes de una enciclopedia natural. Despojados de toda domesticación que no sea palabra, "El lado salvaje" nos lleva a vivir la violencia de animal de lo cotidiano.
El libro como objeto es hermosísimo. Hablo del objeto, también, porque considero que ilustraciones, poemas y resultado final van totalmente ligados en este caso. En cuanto a los poemas: Me gustaron. Hay imágenes muy fuertes que se quedan en la memoria como recuerdos pegajosos.