La historia trata de un señor suramericano sin nombre que vive en España con su novia Evelyne. Pero, Evelyne, que se dedica a la música clásica, se ha ido durante el verano a Delft, Ámsterdam, para profundizar en sus conocimientos de música medieval, en una especie de curso que guiará otro señor con quien al parecer "tiene su historia". Mientras tanto, en Barcelona, su novio sin nombre se muere del calor en el peor agosto de su su nevera deja de enfriar y se tiene que conformar con la cerveza tibia, varios de sus vecinos mueren y otros más enloquecen, y todo parece producto del calor infernal. Su madre lo llama desde larga distancia para avisarle de la existencia de nuevos fármacos y la muerte de otras personas; y mientras, él se empeña en salvar el mundo (comenzando por los elefantitos de Kenya). Resulta, al final, que es muy poco lo que se puede hacer. Es un viaje profundo a la existencia de un individuo solo, un poquito triste y sin oficio.
"El gesto suicida no deja de ser una confrontación abierta en la que la ausencia del ejecutor-suicida adquiere el peso de una afrenta al mundo" (p.81)
La prosa de Belmonte es cuidada y tranquila. Es cercana y a veces irónica. Salvar a los elefantes es una novela de la pérdida y de la ausencia, de lo que extrañamos y se nos fue. El comienzo puede ser extraño. Es una historia rara, pero se va acompasando con una sucesión de hechos entre verosímiles y peculiares.
También es una demostración de la locura, de la medicación de antidepreseivos, del suicidio, de la muerte fortuita. Se hace referencia a textos literarios y al jazz. La prosa tiene algo de elegancia y el personaje protagonista trata de vivir la vida con calma: vive, deja vivir, convive con su locura, con su madre, con su vecino . Convive con la muerte y con la realidad del día a día en una Barcelona repleta de gente amotinada.
El anexo llamado Informe de ausentes le da vida a los personajes del edificio donde vive el protagonista. Es una comunidad un poco enloquecida, como en todos lados. Inventivos, amotinados, justicieros, todo entra en el condominio. El anexo puede interpretarse como parte de la novela o incluso como cuentos integradores.
El autor, finalmente, no nos lo revela todo. Hay una carga implícita en la sutileza con que se trata el fastidio, la muerte, el asombro, las personas. La novela, además, es muy musical, como si todo estuviera relacionado con el pasado, con la música. Me gustó, es más un 3,5. Es corta y un poquito divertida.
Excéntrica. El tono es el de una cuidada ingenuidad que sabe torcerse en favor de zarpazos irónicos, vivaces. Belmonte, al igual que en sus poemas, dota a los objetos domésticos de carices cómicos, siniestros y dolientes, cercanos a esas naturalezas muertas de J. Ensor. Detrás de la reiteración de subjetividades rotas y objetos destartalados hay un retrato de la fragilidad humana y una digresión en torno a la precariedad de la experiencia.
El “informe sobre ausentes” no está exento de momentos destacables, mantiene el tono fortuito del resto de la novela, pero quizás se siente alejado del conflicto de los siete capítulos iniciales. Por eso debe llevar el título de “Anexo”.
Este libro es de esos que compré solo por un precio económico y portada bonita, pero como siempre me pasa con este tipo de libros, los dejo archivados por milenios en mi librero. Así pasaba, hasta que hace unos días decidí leer un libro cortito y tomé Salvar a los Elefantes, no saben lo feliz que me hace haber tomado esa decisión.
Me sorprende un poco las malas reseñas, porque en la personal me encantó y fue una excelente lectura (esto en parte puede deberse a mi inexperiencia con este tipo de libros).
Aquí conocemos a un hombre con muchos problemas y crisis, todo en su vida empieza a desmoronarse, fallar, dañarse, separarse y morirse. Hasta que un vecino le muestra un documental sobre la labor de salvar elefantes bebés huérfanos a causa de la cacería brutal que sufren estos animales. Gracias a esto decide hacer cambios en su vida, como ser voluntario de esta causa, hacer ejercicio y emprender un viaje arriesgando todo.
Lamentablemente no todo va bien para nuestro protagonista, ve como sus intenciones terminan en fracaso y empieza a comparar su vida con la vida de un música al cual admira, dejándonos momentos de mucha reflexión y sinceridad.
Siento que al final le faltó un poco, a pesar de lo emotivo de las últimas frases, pero esperaba algo más allá de lo que pasó. Aún así, fue una lectura muy entretenida con un mensaje bonito, que nos hace ver más allá de nuestros problemas y pensar en como nos afecta y como afectamos todo lo que nos rodea.
"... Porque así, casi de la nada, y cuando menos te lo esperas, alguien te lanza señales desde el otro lado de la cuerda."
Es la primera obra que leo de este autor y no sé si es por su forma de escribir, la trama o el momento en mi vida en el que llegó este libro pero, tristemente, no me atrapó. Espero poder leerlo más adelante y entender mejor el mensaje que quiere transmitir.
Luis Enrique, no eres tu, soy yo. Es el primer libro que leo del autor y por lo que he entendido es su primera incursión fuera del mundo de la poesía. Y ahi viene mi problema, se te nota mucho, Luis Enrique, que eres un poeta y a mi no me gusta la poesia. Pero el libro no esta mal, repito, no es el, soy yo.
No me gustó esta novela, la anécdota no me resulta atractiva. Pero la poesía de Belmonte sí es otro cuento, está muy bien hecha. Su último poemario Compañero paciente es un libro recomendable y se puede conseguir más de él en la poesía reunida que publicó Monte Ávila.