Se puede dejar de ser obeso. Y de fumar. Y de beber. Y de ser adicto a las drogas. La ciencia hoy permite, incluso, dejar de ser hombre o mujer. Pero, ¿puede alguien dejar de ser gilipollas?
Sergio Sarria nació en Málaga en 1979, pero vive en Madrid desde hace once años. Es coordinador de guion de El intermedio (La Sexta), programa en el que escribe desde marzo de 2006 y con el que ha conseguido tres premios de la Academia de la Televisión al Mejor Equipo de Guion, un premio Ondas y un TP de Oro, entre otros. Ha colaborado en la redacción de los libros Los monólogos de El Intermedio y El Intermedio, resistiré, editados por Espasa.
Estudió Comunicación Audiovisual en la Universidad de Málaga y Fotografía en el City College of Bristol (Inglaterra). Después de varios años trabajando en prensa, en 2005 realizó el Máster en Creatividad y Guiones de Televisión de la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid) y desde entonces su vida laboral se ha centrado en la escritura de guiones de televisión (Anonimus, 59 segundos, No sabe/No contesta). Además es uno de los creadores de la web serie Perestroika o del portal digital de cultura urbana Andalucía o muere.
Soy un yonki del humor, lo reconozco. No sólo busco cosas que me hagan reír, por lo general mi manera de ver la vida incluye el humor y la risa en un lugar destacado. Cuando era joven solía reír a carcajadas bastante a menudo. A veces me encanaba, y hasta me dolía la tripa. Cuando tienes 16 años la risa no te la puedes guardar dentro. A veces me entraba la risa floja en medio de una clase, en el instituto, o en plena catequesis, tendríais que haber visto con qué cara me miraba el cura, sólo le faltaba tirarme agua bendita con el cacharrito ese que tiene forma de micrófono . Después lo pasaba mal, pero oye, durante la explosión el mundo era un lugar mejor. Toda esta perorata de abuelo Cebolleta que os he soltado tiene un fin: me gusta la risa, pero ojo, aunque con el tiempo he pasado a reir menos (a veces echo de menos aquella locura adolescente), me he vuelto un gourmet. No me hace gracia cualquier cosa. De hecho, y ya entroncando con la literatura, me hacen gracia bastante pocas. Cada vez menos. Cuando leo por ahí listas de libros de humor no doy crédito. A veces incluyen libros que, sí, tienen un tono desenfadado, pero no provocan -al menos a mí- una sola carcajada. A mí carcajadas me provoca Helen Fielding, Maryan Keys (si para reírme a gusto hay que leer chicklit, se lee) Tom Sharpe (el primero de él lo leí con 15 años, imagínate, me quedé loco), o mis Dioses absolutos en esto del humor: Francisco Ibáñez, y sobre todo y todos Eduardo Mendoza. Pues bueno, me compré esta novela, no por el título, que también, por que yo soy un gran odiador de la novela New Age en general y de Paolo Coelho en particular (por poco me meo con la ensoñación al respecto en el libro de Sarria) sino porque el escritor es guionista de El Intermedio y solo eso ya es una garantía. Te puede gustar o no el programa, pero está lleno de mentes ágiles. Y oye, cuando llevo una decena de páginas, a bocajarro, el prota se mira en un espejo y lo que ve me arranca cinco minutos de risa floja. Hmmmmm... qué bien sienta un chute de buenas carcajadas por la.mañana. Y claro, ya me ha ganado. Además el tipo escribe estupendamente, la trama fluye perfectamente, los secundarios están muy bien perfilados y le dan el punto de sal perfecto a la trama. Y qué más queréis que os diga, leedla porque van a hacer la peli, lo está pidiendo a gritos, y después no vais a poder decir que vosotros ya habíais leído la novela (esto último es muy de Julián, el protagonista de la novela).
La trama es un poco mañida, evito destripes para los compañeros bibliófilos que puedan leer esto antes de meterse con la novela. Con todo, la diversión está garantizada. Mis carcajadas las han oído hasta los del barrio de al lado. El retrato que Sarria hace del clásico urbanita gafapasta, aún más paleto por no darse cuenta de ello, es de tesis doctoral de antropología. Si he disfrutado tanto es porque, pa qué negar, poseo varios de los rasgos del protagonista. Sarria sabe escribir, no cabe duda. Le da cien vueltas a David Safier y compañía. Quedo a la espera de su próxima novela para volver a desternillarme.
Un libro fantástico, un libro bonito, un libro divertido. Debo confesar que no me esperaba tanta calidad en un libro como este. Llegue a el como, no tengo ninguna duda, una buena parte de los lectores: después de ver la serie de TV y como todas las veces, el libro es infinitamente superior. No es un libro que te atrapa y te secuestra, no. Nada que ver, es un libro que se hace tu amigo, que te hace volver cantando por el camino mientras vas a visitarle, porque sabes que en su casa hallarás paz y muchas sonrisas. Además de música. Por raro que pueda parecer, este libro además, tiene un soundtrack incluido. Que lo disfrutes.
Llegué a este libro por morbo, por el título, en cuanto leí el titulo y la sinopsis dije: lo tengo que leer ya. Pero fue por eso por morbo y me he llevado una gran sorpresa, el libro es otra cosa totalmente diferente a lo que me esperaba, es un libro muy divertido, me hizo reír mucho, gocé leyendo estas páginas, es increíble como el ser humano puede hacer una cadenita de malas decisiones por una crisis de los 40. (Siento que el protagonista es muy humano podemos identificarnos con el en varios aspectos) este libro me llevó a buscar la música y la lectura que narra en el, la parte que da nombre al título la disfruté y reí mucho, como puede alguien odiar a ese grado 🤣
Las 100 primeras páginas son una historia elocuente y en general divertida sobre postureo, modernidad forzada(?), cinismo, y otros aspectos insoportables y muy comunes de nuestra sociedad. Hasta ahí, más o menos bien.
A partir de ahí, la historia torna en una absoluta gilipollez. Absoluta. Historia digna de ser llevada a la gran pantalla (o Netflix) en forma de comedieta, protagonizada por Santi Millán, Arturo Valls o similares. Una pena.
Hacía tiempo que no me reía tanto leyendo un libro. No es una obra que tengas que leer porque lo que puedes extraer de ella, es una comedia hecha libro. Muy recomendable. Irónico escribir una opinión para postearla 😆.
Pues la verdad es que la serie, no me convenció, no pude pasar del primer capítulo, pero el libro, me ha parecido entretenido y divertido, lo he disfrutado, aunque le sobran muchas páginas, pero no está mal para desconectar y pasar el rato.
Una novela muy fácil de leer y muy divertida; pero divertida de reírte en voz alta. Estoy deseando leer lo siguiente que escriba Sergio, seguro que merece la pena.
Detrás de ese título clickbait, se esconde una novelita muy graciosa y entretenida, muy costumbrista madrileña, llena de música, vamos, lo que (me) gusta (a mí).
Recomendable si quieres pasar un buen rato. Sin ser una obra literaria ni narrativa, consigue q pases las páginas con una sonrisa en la boca y ganas de más.