Nunca será más oportuno e interesante estudiar a Agustín Álvarez que en la hora actual, tanto por lo que el hombre, la vida y su obra comportan de halagüeño y significativo como para enfrentarlo con la incertidumbre y regresión del momento. Vientos de reacción soplan por todas partes; luctuosos tiempos los que corren y más luctuosos, acaso, los que se avecinan. Reacción criollista y religiosa a la vez. El pasado bárbaro vuelve a la escena con sus violencias primarias, su “culto nacional del coraje”. El dogma pujando por ahogar la libertad y el libre examen. El amo esforzándose por anular la crítica y la fiscalización. En suma, las dos fórmulas reacción política y reacción religiosa. Estado social peligroso, formas funestas a los pueblos nuevos que han menester savia joven e ideales nuevos.Agustín Álvarez nació en la ciudad de Mendoza el 15 de Julio de 1857. Huérfano desde la primera edad, fue un «self made man»; si llegó a conquistar fama y rango, no fue tan solo por su talento original y su vasta ilustración, sino también por sus ejemplares virtudes públicas y privadas.Agustín Álvarez fue un militar, sociólogo, moralista y educador argentino que se destaca en la denominada generación del ochenta, en el siglo XIX
Para mejor apreciar este libro hay que situarse a comienzos del siglo XX y mirarlo desde la perspectiva actual. El tema central de la lucha entre el pensamiento racional y el pensamiento religioso se repiten a través de la obra. El autor centra la mayor parte de sus argumentos alrededor de la Iglesia Católica pero igual se aplica a muchas otras religiones. Su optimismo por la marcha hacia la ciencia y la razón son tal vez más altos de lo esperado. Le da demasiado crédito a la cultura anglo-sajona sin reconocer parte de sus defectos. En la actualidad, muchas de estas luchas siguen en pie, ya sea con el fundamentalismo islámico o entre creacionismo y evolución en norte America. Desde el punto de vista de estilo y literario, los argumentos se repiten y se expanden, algo normal en el estilo de la época. Hay veces que se nota cierta arrogancia intelectual que desconoce las desigualdades en la educación.
Me parece importante leerlo en el contexto de producción. Como ejemplo de teorias antropológicas es un 10 porque plasma muchas de las concepciones de la época.