A principios del siglo XIII y aniquilados los cátaros, sólo dos gnosis revestían verdadera el hermetismo, que seguía siendo una gnosis grecoegipcia, y la cábala, una gnosis hebraica. En este contexto apareció el tarot, como gnosis gráfica que realiza la simbiosis de las anteriores formulando, a través de sus símbolos, un cuerpo doctrinal que encierra el saber oculto de la antigüedad.
Lectura interesante, pero con descripciones más concisas e influenciadas por la religión de lo que esperaba. Entiendo la importancia de esto último debido a la época y lugares en los que se originó y que el libro contiene un apartado de historia, pero se acaba arrastrando hasta en las interpretaciones con ideas que pueden llegar a sonar anticuadas (o incluso imponiendo conceptos espirituales como el pecado o el karma como si no hubiera otra perspectiva desde la que ver la carta; como si eso tuviera que ser la idea base para todos).
No cuenta solo con los significados, que muchas veces están escritos en una especie de lista con palabras clave, sino que también con otros apartados me han sorprendido positivamente. En especial los ejemplos de tiradas del final, incluso realizándolas para dar explicaciones más prácticas sobre cómo combinar los arcanos.
Se ve como un buen punto de partida, pero no tardó en darme la impresión de que debía poner de mi parte a la hora de interpretar mis propias cartas. Y el autor comenta esto mismo, así que consigue motivar para lanzarse a confiar en nuestra propia experiencia.