Martin Pistorius fue un niño normal hasta que cumplió 12 años y contrajo una extraña infección, una especie de meningitis que ningún médico pudo diagnosticar con certeza, pero fue perdiendo su movilidad hasta tal punto que quedó totalmente inmóvil, solo podía mover sus ojos, pero no tenía forma de comunicarse con los demás. Los médicos pensaron que la enfermedad también le había afectado al cerebro y a su capacidad de discernir. Su madre desesperada deseó que se muriera para no perjudicar más a la familia y a sus hermanos, pero su padre lo siguió cuidando durante todos esos años. Se pasaba el día en una residencia de día frente a un televisor donde todo el día le ponían programas infantiles como los teletubbies o Barney el dinosaurio, ya que se suponía que había perdido su capacidad intelectual. Luego de esos años, una enfermera del centro residencial intuyó que Martin entendía todo lo que sucedía y comenzó a intentar comunicarse con él, lo que fue logrando. De a poco y ante nuevos estudios médicos y adecuada kinesiología, Martin fue recuperándose hasta tener hoy una vida casi normal. Tiene problemas de movilidad (se mueve en silla de ruedas, y solo puede hablar a través de un ordenador), pero por lo demás, ha logrado estudiar, casarse y vivir independientemente. Lo más impresionante de todo es el buen humor que tiene Martin que se plasma en su libro y que utiliza en todos los emprendimientos que realiza.
Reseña completa en http://elmarcapaginasbooks.blogspot.c... Martin es un niño normal, tiene dos hermanos y sus padres lo aman, no tienen grandes problemas y su vida transcurre con tranquilidad, un día Martin volvió de la escuela con dolor de garganta, y esa fue la última vez que tuvo una vida normal y visito su escuela.
Los médicos no sabían que era lo que ocurría, ni porque, tampoco sabían como medicar o tratar a nuestro pequeño protagonista, la situación empeoraba minuto a minuto, doctores de todo el mundo fueron consultados por este caso, pero sirvió de poco, Martin ya no podía caminar por sus propios medios, los músculos se atrofiaban y poco a poco perdía la capacidad de comunicarse, e incluso de comer.
La enfermedad dejo a nuestro protagonista casi en estado vegetal, atado a una silla todo el tiempo, asistido por las enfermeras de un instituto especializado en este tipo de casos, lo bañaban, alimentaban y acostaban todos los días a la misma hora, los médicos fueron claros, Martin esperaría ahí el día de su muerte, pero no fue así.
Me gusta más la historia real que el libro; más el ted talk incluso. Espero no parecer morbosa con este comentario, pero me hubiera gustado que tardara más (en el libro) en recuperar su mente.