El objetivo de esta antologia es presentar un mosaico de la poesia mexicana a traves de algunos de sus mas importantes representantes. Al encontrarnos con las diferentes voces poeticas, hicimos eco de ellas y decidimos que tu, lector o lectora, estuvieran de acuerdo en hacer el reconocimiento de quienes pensamos que Mexico ha sido, es y seguira siendo, independientemente de los nombres propios, como lo confirman estas paginas, un pais de poetas.
Esta antología reúne a varios de los mejores escritores de México, así como a los más famosos, por ejemplo a Octavio Paz, Jaime Sabines, José Emilio Pacheco y Ramón López Velarde, todos ellos con textos representativos del género amoroso. En la poesía amorosa, se nos ha enseñado en las escuelas y en los talleres literarios, existen grandes riesgos de ser atraído por lugares comunes y por demás versos cursis. Sin embargo, cuando se lee a los poetas clásicos directamente, es posible ver que su calidad y maestría radica en saber decir las cosas de siempre de manera nueva y fresca. Eso es lo que sucede en numerosos casos de este libro, donde autores como Efraín Bartolomé, Efraín Huerta, Elías Nandino, Homero Aridjis, Rosario Castellanos y Xavier Villaurrutia, me deslumbraron con sus textos amorosos por demás apasionantes y que van más allá de las frases de siempre para decir las cosas de nueva manera. No todos los poetas convocados en este libro me gustaron, en especial leí sin disfrutar a los del siglo XIX, quienes son parte del romanticismo y llegaron a cansarme con sus temas y motivos comunes. No obstante, comprendo que había que citarlos por ser parte de la historia de la literatura mexicana. En especial me llamó la atención que en la antología solo se citara a una poeta, Rosario Castellanos. Cuando la vi, me pregunté sobre esta desproporción en cuanto a la presencia de mujeres, me puse a pensar en qué poetas pudieron citarse y rápido recordé a Sor Juana Inés De la Cruz y pensé que a ella no se le convocó por ser una autora novohispana y no precisamente mexicana, en fin, esta razón no me convenció. Hicieron falta poetisas y no hay más que decir, no las pusieron. En general el libro me gustó. A pesar de todo, pasé ratos agradables leyendo unos cuantos poemas por día, a ritmo lento, porque la poesía, según mi opinión, no se puede leer a toda prisa como se leen las noticias.