Cuando Einstein negó que Dios jugara a los dados quería hacer que el Orden también funcionara en el mundo subatómico, ahí donde Max Born y otros físicos cuánticos comenzaban a entrever el reino del azar; si se hubiese asomado con sus cálculos al mundo de las relaciones amorosas, como hace con una prosa deslumbrante Óscar de la Borbolla en este libro, habría, sin duda, descubierto que no sólo pede afirmarse que Dios juega a los dados, sino que hace trampa.
Óscar Ernesto de la Borbolla y Rondero es un filósofo, ensayista, narrador, poeta y conferencista mexicano.
Obtuvo el Grado de Maestro en Filosofía en la UNAM y el Doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, y fue becado por el Instituto de Cooperación Iberoamericana. Profesor de Filosofía en la FES-Acatlán de la UNAM, titular en el área de Metafísica y Ontología; maestro en la Escuela de Escritores de la SOGEM; coordinador de talleres en universidades, casas de cultura y el CNIPL del INBA; asesor del secretario de Educación Pública; guionista de los programas radiofónicos “Ucronías Radiofónicas” en Radio Educación y “La Carta Radiofónica” en Radio Trece; conferencista en la mayoría de las universidades de la República Mexicana y en innumerables universidades de Estados Unidos, Canadá y España; miembro de la Comisión Dictaminadora de la Dirección General de Bibliotecas de la UNAM y de los consejos de redacción de las revistas Los Universitarios, Plural y Blanco Móvil. Miembro de la SOGEM. Su obra ha sido traducida al inglés, francés y serbocroata.
«Cuando nos conocimos, yo andaba muy tomado: la vida me parecía insípida, insufrible y vergonzosa: un asco, y estaba convencido de que debía matarme a más tardar esa misma noche».
Oscar de la Borbolla tiene el superpoder de escribir como si fuera lo más sencillo del mundo, pero al terminar de leerlo uno siente como que le ha pasado un tren encima. Mi favorito fue, por supuesto, el cuento que le da título al libro. Toda una joya literaria.