Frente al psicólogo escolar surgen expectativas muy la más común es la de que el > se ocupe del caso señalado dejando libres de responsabilidad a quienes así lo aconsejan. En esta petición para que el psicólogo intervenga va implícita, por consiguiente, la esperanza de obtener una solución mágica que no implique c uestionamiento alguno para los autores de tal consejo. El psicólogo que ajusta a su actuación a expectativas semejantes, lejos de promover el cambio, consolida el statu quo. Pero corre igual destino el psicólogo que desafía a la institución.¿Qué hacer para modificar una situación tan paradójica? Habida cuenta de que el estereotipo cultural define de antemano la relación del psicólogo con sus clientes potenciales y lo priva así del instrumento necesario para el control de esa relación, los autores de este libro se esforzaron por hallar los medios que le permitieran autodefinirse y marcar un contexto apto para conferir significado y eficacia a sus intervenciones.
Un libro interesante, que sirve para reflexionar respecto al rol y posicionamiento del psicólogo en la escuela, dando luces sobre como enfrentar las solicitudes de la misma y poniendo ojo a las trampas que dichas solicitudes envuelven. Le daría más estrellas si no fuera porque algunas partes me parecieron un tanto repetitivas o demasiado contexto para llegar a la idea central...
Una lectura de las dinámicas entre el psicólogo y el resto de personajes de una institución académica, con gran paralelismo con esa situación clínica en que los padres te traen a su niño "problema" y te ponen a prueba como terapeuta, tanto si propones como si no propones, estás perdido. Así que terminas dominando el arte de no hacer "nada" sin que se note.