Es un libro juvenil. Ello, en sí mismo, me parece estupendo. El problema es que desde la hoja Uno está cargado de los típicos clichés: La chica popular es la hija de los ricos del pueblo, es insoportable y tiene una cohorte de niñas idiotas que la imitan. La protagonista es la pobrecita chica del montón que no destaca ni por guapa ni por rica. El chico que le gusta es el no va más de la perfección física, pero un completo cretino mental... ¿En serio el mundo que les gusta a las adolescentes es así? ¿Les atrae ser despreciadas por los bombones masculino y las bellezas femeninas? ¿Esa es su idea de cómo es la gente de su generación: piensan que belleza y riqueza son sinónimos de maldad inmisericorde contra todos los demás? Pues vaya tropa.
El estilo de la autora es una narración sencilla con pinceladas de ironía que revelan el carácter de la protagonista, pero se me hace bastante reiterativo: sí ya me enteré de que va a haber una entrega de becas para un internado de postín (se ha repetido hasta la saciedad), sí ya sé que los ojos del chico cretino son azules, sí ya sé que la protagonista no aguanta a Paula.
En cuanto a la historia, como era de esperar, a la prota le cae la beca y sucede que también van a ir al internado de postín las dos chicas que peor le caen: Paula y su amiga Gema. Hasta ahora, nada original.
El hecho de que el internado esté en un lugar casi inaccesible e incomunicado tampoco es nada original en la literatura juvenil. Realista no es, los jóvenes no son abandonados en islas desiertas para que tengan su despertar a la adultez, pero la literatura juvenil recurre al tópico irreal una y otra vez como salida fácil para quitar de en medio a familias y adultos.
Por cierto, eso de que se repartan las becas, algo importantísimo para las familias agraciadas, y que los padres no estén presentes en el acto, no es nada creible.
El relato en sí está demasiado centrado en Tory, la prota. No hay otro personaje principal, todos los demás son secundarios, muy secundarios, y teniendo en cuenta que Tory no me cae bien, eso es malo.
¿Que por qué no me cae bien? Primero, Paula ha intentado varias veces tenderle un cable. Es Tory quien ha rechazado con acritud todos los intentos de acercamiento. Personalmente me parece una actitud muy inmadura y muy estúpida. Segundo, solo piensa en sí misma y en encontrar motivos para criticar a todas las demás chicas.
Los diálogos, por cierto, son aburridos, sin chispa.
En cuanto a la historia, al día siguiente de su llegada al internado, Tory ya se ha apañado para acceder al ala prohibida, lo que teniendo en cuenta la modernez de las instalaciones con sus puertas correderas con contraseña es una majadería. Por descontado, el ala prohibida está decorada en plan castillo medieval con la típica puerta vetusta misteriosa que a saber que oculta. Y pese a tratarse de un internado femenino hay un chico, el cretino, que se pasea por él a su antojo.
Y, si se supone que tendría que gustarme el cretino, vamos muy mal.
Y entre tanto cruce por los pasillos con el cretino para tontear entre preguntas tontas, valga la redundancia, resulta que llevo medio libro y no ha sucedido nada de nada. Además hay un error absurdo: Gema, que no fue agraciada con mariposa, "deperrente" es despojada de lo que no tiene durante una cena.
Llevo leído el 70 % del libro y todavía no ha pasado nada.
80 % y lo único que ha sucedido es una paliza que en el mundo real hubiera conllevado una denuncia y la intervención del centro "educativo".
He teminado de leer y solo pasa algo en el penúltimo capítulo y lo que pasa no es especialmente imaginativo. Es muy frustrante que todos los protagonistas con poderes necesiten una experiencia traumática con mucha salsa de tomate para "romper". Y cómo no mencionar que la desaparición de alumnas en extrañas circunstancias es algo totalmente normal y admitido en todos los internados de postín y que nadie acudiría a la policía por algo tan nimio. Ah, espera, que hay una borrasca impresionante. Supongo que el colegio habrá quedado completamente incomunicado, claro, durante los siguientes tres tomos de la historia, ¿no?
Y como era de temer, el libro ha acabado sin que se aclare de qué conoce el cretino a Victoria, y tampoco se aclara de qué la conoce el rubio, ni quien es, ni qué es el golgante.
¡Ah, otra cosa! Es obvio que Noelia jamás debió de ser becada ni admitida. Tiene exactamente el tipo de comportamiento que la directora y las profesoras no quieren ver en sus alumnas.