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Das grüne Licht der Steppen. Tagebuch einer Sibirienreise.

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En el verano de 1964, Brigitte Reimann viaja a Kazajstán y Siberia con una delegación de la República Democrática Alemana. Este viaje se produce en un momento clave, justo antes del relevo de Kruschev en octubre de 1964: cuando la Unión Soviética parece estar aún en condiciones de disputar la supremacía a los Estados Unidos y explota como un éxito propagandístico la colonización de nuevos territorios en su país al mismo tiempo que la conquista del espacio exterior. Brigitte Reimann es, en realidad, un «cuerpo extraño» en esta delegació una mujer joven, culta y lúcida, comprometida políticamente con su país y a la vez crítica con lo peor de éste, rodeada de hombres que hace tiempo que dejaron atrás la juventud y se han convertido en acríticos defensores del «viejo» comunismo. Lejos de sentirse intimidada por esta compañía, Reimann se sirve de la libertad que se concede a las mujeres «guapas y divertidas» para burlarse del militarismo, marcar distancias con la energía nuclear (por entonces casi una religión), poner en evidencia la ineficacia del centralismo y entonar un canto a la espontaneidad festiva de aquellos jóvenes pioneros rusos que se sentían libres construyendo el socialismo lejos de Moscú. Sí, antes de que la industrialización acabara convirtiendo Bratsk en una de las zonas más contaminadas del mundo, hubo un tiempo feliz para vivir en comunidad. El gran acierto de este libro es que, ante la imposibilidad de contrastar las informaciones recibidas con otras fuentes, su autora renuncia a reproducir los datos oficiales con los que fue abrumada su delegación y apuesta por hablarnos de aquel viaje y de aquel tiempo como una apasionante crónica colectiva y, también, una verdadera aventura la aventura de una mujer valiente y curiosa, que trabajó como obrera a la vez que se convertía, sin duda, en una de las mejores escritoras del siglo XX.

181 pages, Paperback

First published January 1, 1965

51 people want to read

About the author

Brigitte Reimann

31 books46 followers
Brigitte Reimann (1933 - 1973) was a German writer who is best known for her posthumously published novel, Franziska Linkerhand.

Brigitte Reimann wrote her first amateur play at the age of fifteen. In 1950 she was awarded the first prize in an amateur drama comeptition by the Berlin theater Volksbühne. After graduating, Reimann worked as teacher, bookseller and reporter. After a miscarriage in 1954, she attempted suicide. In 1960, she started to work at the brown coal mine Schwarze Pumpe, where she and her second husband Siegfried Pitschmann headed a circle of writing workers. There, she writes the narrative Ankunft im Alltag, which is regarded as a masterpiece of socialist realism.

When troops of the Warsaw Pact states invaded the ČSSR on August 20, 1968 as a reaction to liberalisations during the Prague Spring, Reimann refused to sign the declaration by the East German Writers' Association approving of the measure.

On February 22, 1973, Reimann died of cancer at the age of 39.

During the last ten years of her life Reimann worked at the novel Franziska Linkerhand. At the time of her death, the last chapter had just been started. In the following year the novel was published in an heavily censored edition. Not until 1998 was the uncensored version published.

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Displaying 1 - 6 of 6 reviews
Profile Image for Omaira .
324 reviews178 followers
December 9, 2019
En La verde luz de las estepas (1964) la escritora alemana Brigitte Reimann realiza una crónica periodística por diferentes ciudades continentales de la URSS. No hay que olvidar que el objetivo que tenía el partido socialista con esta crónica era, ante todo, propagandístico. La RDA (República Democrática Alemana) fue un país satélite del gigante soviético, por lo que también asistía durante los años sesenta a la etapa aperturista que inició Nikita Jruschov en la URSS. El objetivo de este diario era hacer ver a los ciudadanos cómo vivían en el comunismo los pobladores de Tselinogrado, Novosibirsk, Irkutsk y Bratsk.

Aunque Brigitte Reimann mantiene durante todo su viaje una actitud positiva hacia la causa socialista, lo cierto es que no es el ensayo que un lector de este siglo esperaría de un miembro de la SED (Partido Socialista Unificado Alemán). Como bien apunta Ibon Zubiaur en el prólogo, en Reimann un espíritu completamente libertario que podemos observar de pasada en su crónica. No obstante, éste se halla completamente vivo en sus diarios privados. Reimann fue una mujer crítica con el socialismo, y por eso mismo su ensayo no se basa en vomitar cifras sobre las excelentes producciones de las fábricas metalúrgicas soviéticas. Brigitte Reimann busco la parte humana en la estepa y en la tundra, y es precisamente por eso por lo que La verde luz de las estepas es un ensayo tan vivo y tan actual como hace más de cincuenta años.

Fue un ensayo que disfruté bastante en su momento. A pesar de que solo he leído una obra de la señora Reimann, coincido con las opiniones de los lectores más usuales de la autora. Realmente es difícil no experimentar en algún momento de la narración que, como Reimann, estamos en un sueño. Como he dicho, la autora no busca apuntar cifras sino mostrarnos lo más humano. El libro está salpicado de comentarios amables, entusiastas y tiernos hacia los pobladores de las diferentes regiones de las repúblicas socialistas. Las costumbres y su modo de vida sin idealismos aparecen retratados, pero las palabras escogidas nos hacen ver a estas personas tan reales como ilusorias. Observamos que la autora respira con relajo alejada del socialismo burocrático y enconrsetado de su Alemania y el (aún más) de Moscú. A través de su relación con una compañera de viaje, Nadia, podemos apreciar una verdadera camaradería y cómo Reimann se deja llevar por el ambiente de la zona.

Por supuesto, son regiones pobladas por gente que ha sacrificado muchas cosas; a veces, incluso la vida. Tal vez por eso sentimos que son ilusorias, pues son tan diferentes del ciudadano medio actual que parecen sacadas de una novela o de una época muy lejana de la historia. En cada fábrica y asentamiento flota en el aire algo épico. El ser humano habrá de llegar a la Luna, pero antes habrá de hacerlo al centro de la mater Rus.

Un libro muy hermoso, adquirido en un momento que yo también creía estar en un sueño.
Profile Image for Iletrado.
68 reviews4 followers
February 13, 2015
La crónica periodística es literaria y, como decía Norman Sims, sus fuerzas esenciales “residen en la inmersión, la voz, la exactitud y el simbolismo”. Lo importante es el tono, el lenguaje utilizado y, por encima de todo, la historia a narrar. El objetivo de la crónica no es otro que ofrecer un retrato global y detallado de los personajes, situaciones y ambientes que protagonicen la noticia. Todo ello, desde un punto de vista subjetivo, pues la objetividad, como bien sabemos, no existe. Siempre hay una intención, una perspectiva.
Pues bien, Reimann cumple con creces todos estos requisitos y ofrece un relato/crónica que logra hacer que me interese por los institutos de física nuclear y geofísica, hidroeléctricas, casas de ladrillo y bloques prefabricados de lugares tan recónditos como Tselinogrado, Perdélkino, Kokshetau, Irkutsk... Brigitte Reimann narra su viaje por Kazajstán y Siberia como parte de una delegación de la República Democrática Alemana en 1964, plasma sensaciones, describe rostros, analiza modos de comportamiento. Este es un viaje al antiguo comunismo, a una forma de ver y, sobre todo, entender la vida que me era completamente ajeno pero del que soy partícipe página a página gracias a la gracia con que Reimann narra los hechos y donde el vodka, las amplias sonrisas y cantos populares, las temperaturas bajo cero y el trabajo sobrehumano son protagonistas.
Me ha sorprendido gratamente.
Profile Image for Francisca.
624 reviews167 followers
March 5, 2023
"Cuando le pregunté por sus planes replicó con la serena naturalidad que distingue todo su ser y cada una de sus atenciones: "Iré allí donde resulte necesario mi trabajo." Hace un rato, mientras escribía, me trajo té y dulces y colocó un ramo de pequeños claveles blancos junto a mi cuaderno. Aún están húmedos de lluvia y huelen un poco a canela."

Siberia es otro mundo dentro de este mundo, un mundo llamado La tierra durmiente, y Brigitte Reimann la describe como nadie más puede hacerlo en este diario, una expedición llevada a cabo por la RDA en los 60. Me ha encantado. Lo recomiendo a toda persona a la que le gusten los diarios porque es un imprescindible.
Profile Image for Rafa Ch GS .
27 reviews
November 25, 2024
La crónica de Reimann me hizo emocionarme de pensar en Siberia. Me pareció una pieza importante para entender las relaciones entre RDA y la unión soviética y la carga ideológica que habitaban en los 60s llena de esperanza y una sensación de estar creando un mundo nuevo. Su mirada me gustó. Nos presenta lo que quieren que se sepa sobre la capacidad productora, la ciencia innovadora, las ciudades que se erigen con acero y sueños de jóvenes que de todas las esquinas de la unión soviética convergen en un ideal. Pero también sus observaciones del candor de la gente, las conversaciones con chistes y consuelos. Leer en paralelo el diario se siente como ver las intenciones detrás del texto, un privilegio que pocas veces tenemos los lectores. Y me encanta encontrar las observaciones puntillosas al régimen disfrazadas de inocencia simplona. Recomiendo para quien le interese entender más de lo que pasaba del otro lado del muro.
110 reviews1 follower
May 25, 2025
Es ist faszinierend, über den Pioniergeist bei der Industrialisierung in Sibirien zu lesen. Reimann kann das sehr gut vermitteln.
Profile Image for Juan Jiménez García.
243 reviews49 followers
April 10, 2015
Brigitte Reimann. Brigitte en el país de los Soviets

Conocí a Brigitte Reimann a través de aquel libro-caja de sorpresas que era Al otro lado del muro. La RDA a través de sus escritores, editado también por Errata Naturae, edición-traducción también de Ibon Zubiaur. Entre todos aquellos fragmentos, entre todas aquellas vidas (porque había mucho de vidas… incluso por encima de la obra), Reimann aportaba dos momentos de su diario, y eso ya tenía algo de significativo. Su personalidad, su juventud, en la que quedó permanentemente instalada por un cáncer que no la llevó más allá de los cuarenta años, su atractivo, su complicada vida sentimental, su complicada vida con el partido, en fin, todo, construyen una de las figuras inevitables de la literatura de aquel país escondido tras una pared que era la República Democrática Alemana.

A falta de que nos siga llegando su obra (y lo hará, afortunadamente), La verde luz de las estepas es algo más que un libro de viaje, algo más que un reportaje trepidante sobre una visita realista-socialista a los confines del comunismo soviético, es decir, a Siberia. Entendido como una crónica de la visita que la autora hará con otros representantes políticos de su país, a fin de conocer los logros y avances del régimen común por lejanas tierras asiáticas, los números, las cifras, las estadísticas, dejarán un lugar para las personas y, más allá de ello, un lugar para su propia autora.

Durante el viaje que les llevará a través de miles de kilómetros, como si esto fuera nada, Reimann y sus acompañantes atravesarán comidas pantagruélicas que duran horas, litros de vodka, comunidades científicas, presas, centrales eléctricas, campos y más campos, cifras y más cifras y la sensación de estar viviendo un momento único en la historia de la humanidad, una utopía (año 1964) llena de rostros resplandecientes cogidos en un cuidadoso contrapicado favorecedor. Pero Reimann, capaz de llorar porque la consideren poco comprometida con el Partido, tiene un interés relativo en todo esto (al libro se acompaña el extracto de su diario personal de aquellos días, un revelador documento para distinguir propaganda de vida, o lo que hay que decir frente a lo que se ha vivido). Y como su interés es relativo, la vida irá resquebrajando los fríos datos, autoridades oficiales, ciudades surgidas de la nada o vida y milagros de los colonizadores de los nuevos territorios, llenos de recursos pero todavía por inventarse como ciudades (un tema, la ciudad, muy afecto a la escritora).

Brigitte Reimann cumplía por entonces treinta y un años y estaba tan interesada en los hombres guapos como en el infierno de números arrojados a su paso. No, no es frivolidad. Es la vida. Y ella vivía. Y también todo aquello que atravesaban, todos aquellos lugares. Y aunque intentase hacer lo que podía, para mayor gloria del Partido, qué duda cabe que en cada una de las páginas de este trepidante viaje su cabecita se iba por cosas que nos estaban en los planes de producción ni tampoco en los planes de viaje.

Recuerdo aquella película de Nikita Mikhalkov, Ojos negros. Cómo olvidarla, por otro lado. En ella, Marcello Mastroianni viajaba por Rusia con la excusa del viajante de comercio. Allí, se encontraba con todo tipo de agasajos: el pan y la sal, el vodka, el caviar,… Las autoridades se sucedían, los bailes, las canciones,… (no, aún no estaban en tiempos del comunismo… estaban en tiempos de Antón Chéjov). Atravesaba la estepa, esos paisajes interminables, subido en un carro. Pero él no buscaba vender nada. Buscaba en realidad a una mujer, a una mujer que había conocido, a una mujer con un perrito. Y esta historia bien podría ser también la historia de este libro, actualizados los medios, aunque no los gestos. La historia de un viaje en el que uno parece ir buscando algo, pero no, en realidad es otra cosa. Otra cosa en la que entre fiesta y fiesta, logro y logro, dulcemente se va filtrando la verde luz de las estepas…

Escrito para Détour.
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