Fascinante obra de desconstrucción, 'Categorías de lo impolítico' parte de la comprobación de que el léxico tradicional de la política occidental ya no es apropiado para definir los hechos y las cosas de la realidad: las palabras, los conceptos, las categorías con las cuales, hasta ahora, fue pensada esa fundamental actividad humana dejan en los márgenes un lado "impensado" e "inexpresable". Ese obstáculo proviene de una dificultad que inviste la categoría misma de "representación", tanto en el sentido (teológico-político) de la representación-imagen del Bien por el poder, como en el sentido (moderno) de la representación-delegación de la mayoría por una instancia soberana única. De este modo, la perspectiva "impolítica" no es una actitud apolítica ni impolítica, sino antes bien la política considerada desde su frontera exterior, su determinación, en el sentido de que define los "términos": las palabras y los límites. Para Esposito, impolítico es precisamente el espacio que marca la imposibilidad del pensamiento de adherirse completamente a la realidad de la política, imposibilidad radicalmente debida al hecho de que el caos no está sólo en la realidad de la 'polis' sino en el hombre mismo.
Roberto Esposito was born in Naples where he graduated at University of Naples 'Federico II'. He is Vice Director of the Istituto Italiano di Scienze Umane, is Full Professor of Theoretical Philosophy and the coordinator of the doctoral programme in Philosophy. For five years he was the only Italian member of the International Council of Scholars of the Collège International de Philosophie in Paris. He was one of the founders of the European Political Lexicon Research Centre and the International Centre for a European Legal and Political Lexicon, which was established by a consortium made up of the Universities of Bologna, Florence, Padua, Salerno, Naples L'Orientale and Naples S. Orsola Benincasa. He is co-editor of Filosofia Politica published by il Mulino, the 'Per la Storia della Filosofia Politica' series for publishers Franco Angeli, the series 'Storia e teoria politica' for publishers Bibliopolis and the series 'Comunità e Libertà' for Laterza. He is editor of the 'Teoria e Oggetti' series published by Liguori and also acts as a philosophy consultant for publishers Einaudi.
1. Hace exactamente diez años, cuando daba a imprenta 'Categorías de lo impolítico', mis expectativas de éxito no eran por cierto elevadas. Y supongo que las del editor lo eran menos todavía, aunque la confianza que dispensara al libro, ante todo por mérito de amigos como Carlo Galli y de maestros como Nicola Matteucci y Ezio Raimondi, se reveló de todos modos decisiva. ¿Podía suponerse que nuestra filosofía política, conquistada ya por las certezas apodícticas de la 'political science' y por el carácter normativo de las distintas éticas públicas, llegaría a interesarse por lo "impolítico"? Además, ¿podía proponerse para un debate casi íntegramente ocupado en alzar divisiones metodológicas entre ciencia, teoría y filosofía de la política a autores sin un estatuto disciplinario real, y hasta decididamente indisciplinados, como eran los examinados en el libro, y no sólo establemente "indecisos" entre política, filosofía, teología y literatura, sino también alérgicos por principio a toda teoría de los modelos, fuera ella descriptiva o normativa? Por cierto que en el campo ya existían perspectivas de investigación más sofisticadas y, particularmente, una nueva atención por la historia de los conceptos políticos, sustancialmente tributaria de la 'Begriffsgeschichte' alemana, que constituía seguramente un importante paso hacia adelante respecto de la tradicional 'history of ideas', pero siempre dentro de un cuadro hermenéutico caracterizado todavía por un abordaje frontal y directo de las categorías políticas, y por lo tanto incapaz de cruzarlas oblicuamente o, mucho menos, de remontarse al patio trasero de su imprevisto. Era como si la filosofía política hubiera quedado inmune o no suficientemente aprehendida por aquel torbellino desconstructivo que en todos los otros ámbitos del saber novecentista -desde la teoresis hasta la antropología, desde el psicoanálisis hasta la estética- había puesto radicalmente en discusión la posibilidad de enunciación "positiva" de su propio objeto, difiriéndola más bien a la individualización de su "no", del cono de sombra del cual surgía y del margen diferencial que la atravesaba como una alteridad irreductible. Es decir, como si no aprehendiera hasta el fondo la productividad heurística consistente en pensar los grandes conceptos, las palabras de larga duración de nuestro léxico político, no como entidades en sí cerradas, sino como "términos", marcas de confín, y al mismo tiempo lugares de superposición contradictoria, entre lenguajes diversos. O como si descuidase la búsqueda del sentido último de cada concepto, más que en su estratificación epocal, también en la línea de tensión que lo conecta de modo antinómico con su propio opuesto. Pero ciertamente, este 'déficit' de complejidad no regía para toda la extensión de la filosofía política italiana, pues justamente aquellos años veían aparecer libros importantes e innovadores sobre el poder, la modernidad, la soberanía, junto a los primeros intentos de reconstrucción genealógica y de indagación topológica de la semántica política, aunque más como experimentos personales de determinados estudiosos y no como salto de cualidad total de la investigación.