Alejandra Olivares es ingresada en un centro de Salud Mental de la ciudad de Londres por orden de sus padres. Lleva en su mano una pulsera de la que cuelga un nombre, y que usa para cortarse brazos y piernas en busca de alivio. Un alivio que no encuentra desde hace quince años, desde aquel día en el que todo cambió para siempre.
En el Roble Viejo Alejandra aprenderá que nada es lo que parece y que todos, como ella, tienen un secreto.
Para amantes de novelas como “Los renglones torcidos de Dios” o películas del tipo “Inocencia interrumpida” o “El cisne negro”.
La literatura llena de magia la vida cotidiana. Convierte lo normal en extraordinario. Explora los entresijos más oscuros, y maravillosos, del ser humano. O, en este caso, de la mente humana. Una portada, un título o una mirada extraña. No sabría definir qué fue lo que exactamente me llevó a decantarme por "Azul Capitana", de una autora que me resultaba desconocida y de la que carecía de referencias. Pero sucedió, navegando por esa selva infinita que es Amazon, buscando una excusa más para seguir engrosando mi interminable lista de lecturas. Ahí estaba, en preventa, casi con discreción, sin pretensiones. Ahí, entre millones, pero destacando por su misma esencia.
Sí, después de leerla puedo decir que mi instinto insaciable de lectora no me ha engañado. "Azul Capitana" se trata de un libro único, con un trozo enorme de alma, un pedazo infinito de cariño y que irradia calor. Ese calor que tan solo desprenden aquellas obras que han sido escritas desde la sinceridad, desde la necesidad, desde una realidad alternativa. No me encontraba ante otra publicación común, eso lo sabía. Pero no sabía hasta qué punto.
Toma las riendas Alejandra Olivares, la protagonista de esta historia, a las puertas de un centro de Salud Mental de Londres, "El Roble Viejo", portando una pulsera con un nombre y el alma plagada de heridas. Se nos presenta un cuadro familiar desolador: una hija que parece querer auto destruirse y unos padres rendidos ante ella, como si ya no pudiera luchar más. En el interior de Alejandra bullen muchas emociones, tan difíciles de gestionar que lo único que se limita hacer es encerrarse dentro del coche... como si así pudiera eludir al destino, como si se pudiera evitar el destino.
Su existencia en el centro va creciendo a pequeños pasos. Vamos conociéndola, viajamos de su mano. Problemas para comer, cortes en su cuerpo, irascibilidad, incomprensión... ¿Locura? Una mezcla de enfado y compasión nos hace apiadarnos de ella y no querer abandonarla. Hay algo en su comportamiento, en su carácter, que nos hiere y nos molesta. Porque todo es tan complicado para ella, pero parece tan sencillo desde la cómoda perspectiva del lector. "¡Come! ¡Come! ¡Come!". Pero el acto de ingerir un alimento es algo titánico, imposible para ella, desalentador. No se trata de comer, se trata de mucho más.
Así navega ella entre esos pasillos, en sesiones de terapia que parecen inútiles y entre otros compañeros de viaje con los que se topa en ese camino. Una anciana obsesionada con la pintura, una extraña compañera de habitación (o celda) de la que no termina de fiarse, las gemelas o amantes que son casi idénticas, un filósofo acabado, un muchacho con cicatrices en el rostro y en el alma... Un grupo de desconocidos, de locos, de inválidos mentales, que se convierten en la familia de una Alejandra cada vez más agrietada y más perdida, pero más cerca de sí misma.
María Fornet, psicóloga, ahonda en el trastorno, en la enfermedad, en el problema de conducta que arrastra una joven de veintiséis años. La anorexia es una gran desconocida, llena de mitos, de mentiras y de falsedades. Escapa, en ocasiones, a nuestra razón, cómo es posible que alguien, simplemente se encuentre en una permanente huelga de hambre, aun haciendo peligrar su integridad, su vida.
Además, la capacidad narrativa es impecable. Las letras son tibias, manejadas con cariño y habilidad, con una gran calidad literaria, a veces tan olvidada. La autora presenta una sensibilidad innata, un alma visible en las letras. Presenta una historia diferente, dura, atrevida. Una de las mejores novelas independientes que, puedo asegurar, leeré en mucho tiempo. Uno de estos libros inolvidables, que te encuentras al hacer, y se labran en tu corazón sin remedio. Para siempre.
Qué libro más precioso. Desde la portada y el diseño interior, hasta la prosa y la historia. Qué forma más poética de escribir, qué delicia. Mis libros favoritos son los que te dan bocaditos de sabiduría en las frases que parecen de lo más triviales. Y así es Azul Capitana. Muchos de los comentarios que vi antes de empezar el libro decían que Alejandra, la protagonista, caía mal al principio, y que luego, según veíamos su humanidad, iba cayendo mejor. Quizá es porque sé lo que es vivir (y ver a otras vivir) con una enfermedad mental que parece invisible, tomar decisiones que parecen racionales pero que no lo son y que nadie entiende, que la gente te juzgue y que así aumente tu carga de culpa, hundiéndote más en el abismo. Quizá es por eso que desde el principio Alejandra tenía un espacio sin juicios dentro de mi cabeza, para poder desarrollarse sin que mis impresiones le atasen de pies y manos. Quizá por eso no me caía ni bien ni mal, porque no la conocía. Eso es algo que se aprende con este tipo de enfermedades: nunca sabes por qué alguien actúa de cierta manera, hay que darle el beneficio de la duda, y si algo duele, dar un paso para atrás, pero no juzgar, no condenar. Y creo que María Fornet ha sabido traer ese granito de sabiduría a todos/as de manera magistral. Qué historia más bella, que te revuelve por dentro, que te angustia y te ilusiona. Es una montaña rusa, como lo es la existencia de quien está sumergido en el dolor de su mente. Nunca me he visto tan humanamente reflejada en un libro. Alejandra no es quien soy, pero es, en parte, quien fui. Este libro me ha permitido verme sin odiarme, sin sentirme mal por haber sufrido y haber externalizado ese dolor como podía. Las personas con enfermedades mentales no somos ángeles, pero tampoco somos el demonio. No hay blancos y negros, pero hay mucha confusión que se expande hacia los demás. Ay, esa niebla gris. Gracias, María, por este libro.
María Fornet escribe de una forma preciosa, cuida su escritura al detalle...una delicia para leer. Además se trata de una historia dura y muy centrada en los sentimientos, que nos permite reflexionar sobre las enfermedades mentales.
Siendo una novela que leí ávida e interesadamente, de la que disfruté y en la que reconozco el trabajo realizado, no puedo dejar de reflexionar de forma crítica, espero que constructiva, por una serie de cuestiones. Lo primero, que empiezo a sentir cierto tedio de leer historias de mujeres a todas luces acomodadas que, sin dejar de ser importantes y trágicas, sin querer invalidar los sentimientos y emociones que transitan, están alejadas de realidades más precarias en las que intersectan más opresiones que el sexo/género. Azul Capitana es una historia femenina, es una historia de salud mental, pero también es una historia de privilegio. La protagonista pertenece a una clase acomodada, con un padre y una madre que se puede permitir ingresarla en una institución mental en Inglaterra, siendo oriundos de España. No solo eso, la ingresan en institución tras institución, y el relato habla de encierro y de salud mental deteriorada, de dramas familiares, pero desde una perspectiva de gente "afortunada" que puede no solo hacer terapia, sino elegir institución en la que recuperarse, con otra gente de posibles. Para más cliché, tenemos historia de amor heterosexual con muchacho misterioso de posibles, que no solo "cambia" por ella, sino que además, tras una afrenta, regresa a por ella sin mediar conciliación de ningún tipo, solo porque ella se va.
Hablar de algo tan serio como la salud mental institucionalizada de este modo para mi raya lo fantástico. Leemos constantemente historias de gente acomodada, cuyo nivel adquisitivo permite a la escritora o escritor recrear a su alrededor el mundo que desee, porque partimos de la premisa que es realista que lo consiga, dados sus posibles. Pero necesito, necesitamos leer más ficción sobre las personas reales que no solo lidian con su salud mental, sino también con las dificultades para identificarla o tratarla, por la educación recibida, por la falta de recursos, etc. Porque estas historias, al final, son las más habituales, las más reales y directas a nuestro centro.
Por lo demás, me fascina la forma poética de la autora al narrar, aunque en este también en la misma página te puedes encontrar frases certeras y redondas y otras que no terminan de entenderse ni siquiera a nivel gramatical.
Novela que aborda temas muy actuales , como la anorexia. Es una obra realista que sin embargo a mí no me ha terminado de llenar seguramente porque no me atrapan este tipo de temas. Me ha parecido muy bien escrita y que perfila a la perfección los personajes. De ella se puede extraer que siempre hay una salida hacia la luz si realmente quieres y luchas por ello.
“Un artista necesita del silencio. Un artista necesita acallar lo de afuera para escuchar lo de dentro.”
La historia es muy bonita y fuerte a la vez, es fácil encariñarse con cada uno de los personajes, querer que uno por uno vayan saliendo adelante y además, tener esa necesidad de abrazarlos. Me encantó cómo fue desarrollándose la historia y lo rápida que es de leer, esto último es debido a que te engancha al instante y no puedes dejar de leer, aunque lo intentes.
Además, la manera de escribir de la autora me dejó maravillada 💙
En esta novela María Fornet se revela como una autora con estilo propio, en la que se incluyen citas literarias al comienzo de cada capítulo, y frases que crean un ambiente en el que impera la soledad de los personajes y su búsqueda constante de un lugar en el mundo. Precisamente la idea que subyace detrás del carácter y las circunstancias presentes de los personajes es que el pasado está siempre detrás.