En la tradición de los grandes autores de fábulas, Tolstoi escribió estos textos con afán de enseñar de manera amena, a niños y mayores, con humor y con sabiduría, ejemplos de la vanidad y la estupidez humana, y por contraste, de algunas cualidades que conviene cultivar. Bonitas historias, que dan mucho que pensar y nos muestran el valor la inteligencia, la sencillez, la sensatez, la compasión…a menudo con animales como protagonistas. Las ilustraciones de Carla Olivé iluminan todas las fábulas.
Lev Nikolayevich Tolstoy (Russian: Лев Николаевич Толстой; most appropriately used Liev Tolstoy; commonly Leo Tolstoy in Anglophone countries) was a Russian writer who primarily wrote novels and short stories. Later in life, he also wrote plays and essays. His two most famous works, the novels War and Peace and Anna Karenina, are acknowledged as two of the greatest novels of all time and a pinnacle of realist fiction. Many consider Tolstoy to have been one of the world's greatest novelists. Tolstoy is equally known for his complicated and paradoxical persona and for his extreme moralistic and ascetic views, which he adopted after a moral crisis and spiritual awakening in the 1870s, after which he also became noted as a moral thinker and social reformer.
His literal interpretation of the ethical teachings of Jesus, centering on the Sermon on the Mount, caused him in later life to become a fervent Christian anarchist and anarcho-pacifist. His ideas on nonviolent resistance, expressed in such works as The Kingdom of God Is Within You, were to have a profound impact on such pivotal twentieth-century figures as Mohandas Gandhi and Martin Luther King, Jr.
Me encantan las fábulas, esas pequeñas historias que se caracterizan por presentar alguna lección necesaria para manejarte en la vida. Pero lamento tener que reconocer que este conjunto de historias no tiene calidad suficiente ni siquiera como para ser reconocidas como fábulas.
Todo el mundo conoce a León Tolstói. Es un gran escritor de origen ruso que ha inscrito algunas de sus obras en el pabellón de la Literatura Universal. Y reconozco que es un escritor excepcional, aunque en esta ocasión no parezca lucirse demasiado. Y es que Tolstói tiene que copiar la estructura del tipo de narración que quiere construir, es decir, una fábula. Así que su estilo de escritura pasa a ser excesivamente simple, y muy poco ejecutado. Por ello cuenta con una prosa dinámica, sencilla y con un desarrollo que brilla por su ausencia, un lenguaje llano y funcional y unas descripciones demasiado básicas como para resultar mínimamente atractivas.
La gran tradición de este tipo de relatos es la que mostrar las debilidades humanas y aprender valiosas lecciones que te servirán para seguir tu camino vital. Tolstói las usaba para enseñar a sus mujiks, es decir, los campesinos que trabajaban en sus tierras. Por eso las historias son tan diversas en cuanto a los protagonistas, tramas y escenarios. Pero hay que advertir que el elemento imprescindible para que un relato sea una fábula es la moraleja. Y, por desgracia, algunos de ellos son tan cortos o resultan tan burdos que no contienen ese mensaje aleccionador, o por lo menos no aparece de forma clara. Otro punto importante es que Tolstói copió varios cuentos adaptándolos al país. Así, por ejemplo, “el traje nuevo del zar” y “el zar y la camisa” son adaptaciones de otros cuentos que todos hemos leído. De todas maneras estas narraciones son fáciles y útiles de leer. Además la edición es toda una preciosidad con unos dibujos interesantes y una encuadernación adecuada.
En suma, Fábulas, nos sirve para conocer otro lado del gran dramaturgo ruso. Y si, puede que todo resulte demasiado fácil, tanto en la forma del texto como en el mensaje del mismo. Pero hay que entender que Tolstói, casi al final de su vida, tuvo cargo de conciencia por su origen e hizo todo lo posible para ayudar a aquellos que tenía bajo su cargo. Y una manera de hacerlo era educarlos en valores de esta manera. Sin embargo, podría haberse esmerado un poco más. Y es que, parafraseando el refrán, no solo de fábulas viven el hombre.
História muito graciosas, adequadas para crianças de 3-8 anos. Na maior parte das histórias, quem vence não é o animal grande e feroz, mas sim o pequenino e indefeso. Inteligência e astúcia é o que os salva do leão todas as vezes. Além das muitas disputas, há também colaboração - sendo esta uma crença profunda em Tolstói, a de que a vida e comunidade precisa generosa, de apoios mútuos, em que todos podem atingir o melhor de si mesmos. As histórias são:
A Cadela e o Reflexo O leão e o rato O falcão e o galo O mosquito e o leão A oliveira e capim O leão e a raposa O rato debaixo do celeiro O leão, o burro e a raposa A formiga e a pomba.
Ao final, algumas páginas sobre a vida de Tólstoi. Ali se conta que ele implantou 21 escolas, que ele se envolvia nas aulas, e que publicou textos infantis em livros e artigos de jornal. Esse amor dele por educação universal se reflete bem nesse livro, em que ele usa animais para ilustrar comportamentos humanos, tanto os colaborativos, como os de autodestruição. Linguagem simples, textos bem curtos, senso de humor, ilustrações lindas.
Fábulas escritas por este gran escritor. Muy buenas, dejan enseñanzas tanto a niños como adultos y con esta edición ilustrada mucho mejor. Me gustó ver este lado que no conocía de Tolstoi.