Definitivamente este libro no ha sido para mí. Lo he leído porque lo cogí en su día, hace algunos años, de casa de mi abuelo y en aquel momento me pareció interesante, pues nunca había leído nada que tuviera por protagonistas a pastores. Entre otras razones de porqué leerlo se encuentran: está escrito por una mujer, lo que me ayuda a conseguir mi propósito de leer más mujeres, es bastante corto, nunca he leído nada parecido y al tratarse de 13 cuentos, creo que se lee rápido. Así pues, ha supuesto una lectura ágil y rápida que me ha servido para desconectar de mis lecturas actuales más densas. En resumidas cuentas, para mí ha sido un "libro puente", como lo llamo yo. De los trece cuentos, resaltaría nada más que cinco, por emocionarme o sorprenderme. Me hubiera gustado más si cada uno te enseñara alguna moraleja o tuvieran alguna conclusión que enseñar. Se supone que está recomendado para niños a partir de 12 años, pero yo le bajaría la edad y diría que es a partir de 6 u 8 años, dado que los cuentos no son nada profundos y el estilo narrativo es sencillo, por no decir simplón. La ambientación está bastante bien conseguida, pues el conjunto de los cuentos transcurre en un cortijo andaluz y en todo momento se usan palabras propias de tierras andaluzas, en este punto agradezco las notas a pie de página indicando su significado. Debo poner otro punto positivo por integrar ilustraciones hechas con carboncillo, que dotan de cierta gracia y valor añadido a la novela. Para finalizar, me quedo con la sensación de que el libro prometía más.