Nos lanzamos a la segunda entrega de esta saga juvenil de investigación fantástica. En ella un muchacho, Erik Vogler, se ve envuelto (nunca mejor dicho) en la misteriosa muerte de de una anciana millonaria. Junto a él encontraremos a su abuela, Berta, que no creerá el descubrimiento el descubrimiento de su nieto, y al misterioso Albert Zimmer. Ambos adolescentes investigarán quién es la anciana fallecida y el porqué de su asesinato, todo ello, eso sí a espaldas de su abuela y el gerente del hotel.
Un trauma arrastrado
Erik lo ha pasado mal en Bremen y esto lo sabemos por las referencias que encontramos en esta historia, así que, aunque no es imprescindible, sí que está bien haber leído el primero, sobre todo para entender la evolución de Erik Vogler y, también, para entender la manía que pueda tener a Albert.
En nuestro caso, nos enfocamos entonces en el joven repelente de Erik. En su presentación en esta entrega, se nos plantea como un joven estiloso, maniático y supersticioso que acude al balneario para despejarse después de la situación traumática en Bremen. Sin embargo, poco le dura la relajación, ya que el primer día del balneario encuentra el cuerpo de la anciana.
A partir de aquí, encontramos a un Erik en constante conflicto. Enfadado porque su abuela no lo cree, tiene que transgredir las normas para afirmar lo que cree haber visto; y sin querer acercarse a Albert, que es el único que lo cree en todo lo que dice o, al menos, le da el beneficio de la duda.
Por su parte, en este caso Albert se nos presenta en un perfil bajo, muchas jóvenes ambos que en las novelas posteriores y curiosamente, ciertamente más frívolo de lo que llegará a ser. Juntos forman un dúo que navega entre lo cómico y lo insoportable, que en esta entrega a mí me ha resultado un poco más tedioso de leer.
El misterio misterioso
En este aspecto, ha sido gracioso o curioso leer la novela después de novelas posteriores. En mi caso, ya se los secretos de nuestros dos protagonistas, por lo que la novela ha tenido, para mí un anhelo o curiosidad no cumplida (obviamente). Sin embargo, si no hemos leído la obra el misterio se vuelve un poco obvio.
La mujer ha desaparecido y nadie parece conocerla en el hotel. Curiosamente, habrá personajes que incidan mucho en el desconocimiento de nuestra víctima y eso nos llevará a intuir bastante rápido quién puede haber estado envuelto en el crimen. Recordemos que estamos ante una novela juvenil, pero es verdad que quizá podría haber dado un poco más de intriga al misterio.
Por otro lado, tendremos otra incógnita que al final se resuelve de manera un poco rápida y que quizá, en este caso sí, se nos parezca un poco más a los misterios que encontraremos en las entregas posteriores.
Una lectura curiosa
La verdad es que habiendo leído uno y uno, me quedo más con la saga de Albert que la de Erik. En este caso, los personajes son muy jóvenes y, por tanto, encontramos una trama más básica y unos personajes menos elaborados.
Sin embargo, dicho esto, reconozco que es una lectura entretenida, quizá para leer con los niños de once y doce años, que tiene un lenguaje muy asequible y un estilo sencillo y fácil de seguir. Os lo recomiendo para desconectar un poco con ellos y leer algo diferente. Espero que os guste.