No sé exactamente qué pensar de este libro, pero sé que me ha dejado una cara de wtf al terminar la última página.
Tenemos a Isla, una adolescente apasionada por la astronomía que llega a un pueblo nuevo por traslado de su padre. Nada más llegando ya encuentra a un tipo que le hará la vida imposible, y a una chica que se convierte en su mejor amiga.
Adicional a eso, conoce Online a un chico que se hace llamar Júpiter y con quien hace una conexión inmediata, una que ella no había sentido jamás. Isla no conoce a Júpiter, ni siquiera su nombre real, pero poco a poco se enamora de ese gusto apasionado por la astronomía que parece unirlos de forma especial.
Hasta ahí parece que tenemos una historia juvenil como cualquier otra, con adolescentes raros, he de admitir, que son parodias de sí mismos, pero fuera de eso, parece muy normal. Y entonces en los últimos capítulos llega un giro que sí vemos venir, pero que resulta incómodo de leer porque se ve forzado. Creo que el mensaje del libro es claro y va hacia la inseguridad que hay en la red, pero se hizo de forma brusca e incoherente, además de que ese climax del libro parece no tener nada que ver con las subtramas que nos han contado por 200 páginas.
Y es que sumado, hay temas que están mal tratados. A la protagonista le pasa algo terrible, traumático y asqueroso a manos de un compañero, casi la viola y la escena es muy violenta, y ese compañero solo fue castigado con 3 semanas de expulsión de clases. A VER, UNA DENUNCIA A LA POLICÍA ES LO QUE DEBÍA PASAR.
Isla, luego de eso, parece superarlo así no más y regresa a su vida normal como si nada, y creo que eso es pasarse por el forro el trauma real que representan esas situaciones. Y para rematarla, la amiga de Isla, unos capítulos más adelante, JUSTIFICA AL ABUSIVO con la típica excusa de que su madre es una drogadicta y su vida no ha sido fácil.
El acoso y la violencia sexual no son temas para tratar así no más, y acá me pusieron ese conflicto sin motivo, sin razón, y sin que trascendiera como debía. Literalmente el abusador es puesto como víctima porque su vida es dura y luego todos lo perdonan. Que asco.
Otro problema que tuve fue con las personalidades en general. Es como si la autora no conociera adolescentes y en ocasiones actúan como adultos y en ocasiones parecen niños. Las chicas de diecisiete años no juegan a las cosquillitas y a las almohaditas cuando pasan la noche juntas, por ejemplo. Los padres de Isla luego de su casi violación la dejan ir sin problema alguno a fiestas a las tantas de la noche, no les importó en lo más mínimo el trauma y solo se alegraron de que ese "episodio" no interfiriese con las notas de Isla.
La mejor amiga de Isla es lesbiana y está tan metida en el estereotipo de lesbiana que da pena ajena; las mujeres lesbianas son más que promiscuidad y son lesbianas por más motivos que "tener una mala experiencia con un hombre en el pasado". Ridículo. Además es una amiga terrible. Le cuenta a los demás las confidencias de Isla, no respeta su privacidad y escudándose en "quiero lo mejor para ti", invalida sus sentimientos y decisiones.
No hay nada rescatable acá. Son solo 200 páginas, pero es una historia sin propósito, sin pies ni cabeza, que trata mal los temas delicados y tiene un final brusco y demasiado absurdo.