En 2015, la editorial Porrúa publicaba un título ampliamente esperado: Esta soy yo, autobiografía de Silvia Pinal, mítica y multifacética artista mexicana con una carrera que atravesó todos los formatos, trabajando con las leyendas más grandes de la industria. En el libro, está la voz de una mujer que se confiesa con sus lectores, desmitificando a la diva para mostrarse como un ser humano que igual celebra y ríe, sufre, duda y reflexiona, siempre con ganas voraces de crear arte y abrir oportunidades para los más jóvenes. La Pinal recuerda su infancia y los inicios en la actuación; relata los momentos dulces y amargos al lado de sus parejas sentimentales, enarbolando, al final, las figuras de sus hijas e hijo y con ello, la importancia de la familia como bálsamo ante el dolor. Desde la primera persona, la actriz habla sin tapujos y se da el tiempo para recordar y enumerar su nutrida cosecha de premios, pero no duda al mencionar su favorito: la Palma de Oro por la película Viridiana (1961). Entre las páginas, Silvia cuenta que visitó al cineasta Luis Buñuel en los días que la muerte rondaba implacable; al verla entrar, el director le dijo: “Señorita Viridiana, ¿cómo ha estado? La veo muy bien, está usted muy guapa…”. Sería la última vez que se verían, Buñuel falleció dias despues, en 1983. Musa de Oswaldo Guayasamín y Diego Rivera, quienes la inmortalizaron en sendas pinturas, Silvia Pinal recapitula viajes, filmaciones, encuentros y desencuentros; habla de perdonar a los enemigos y del poder del arte para sanar traiciones y pérdidas. Esta soy yo es un documento valioso, honestas letras de una artista que se sabe soberbia testiga de su tiempo, décadas turbulentas desde donde también se desenvolvió en el siempre espinoso círculo político. Pionera en los seriales televisivos y programas unitarios que hoy se reproducen hasta el hartazgo, la tambien otrora secretaria general de la ANDA, rememora sus funciones como primera dama del Estado de Tlaxcala, los desafortunados conflictos con Enrique Guzmán y el paso por los sets de las inolvidables El rey del barrio (1950), Historia de un abrigo de mink (1955), La soldadera (1967), Las mariposas disecadas (1978), entre muchas otras, un paseo dentro de una filmografía nutrida y legendaria. Lamentablemente, el pasado 28 de noviembre Silvia Pinal falleció a causa de una neumonía, dejando una estela de talento imposible de igualar; despues de leer Esta soy yo (y maravillarse con decenas de fotografías), para el lector será sencillo imaginarse esas reuniones en el más allá con muchas amigas y amigos de la actriz, con su hija Viridiana y quizá, discutiendo con el iconoclasta don Luis Buñuel, el culpable de introducir (y perpetuar) la figura de Silvia Pinal en muchas filmotecas del mundo, gracias a esa otra joya llamada El ángel exterminador (1962).