Pío es murciano, sesentón y divorciado, y la empresa para la que trabaja en España lo envía a poner orden en la caótica filial de Cuba. Y así, entre el griterío habitual de las calles habaneras y la música salsa que sale de las puertas abiertas, se oyen los compases de una zarzuela española. Formidable mezcla, tan formidable como la impresión que causa la inocente, la cándida Maricari en el español. Esa bonita Maricari, que rehúsa ser jinetera a pesar de las presiones de su terrorífica madre, y que ha sido abandonada por su único y primerísimo novio, que ha marchado en pos de una europea rica. Porque la Habana de Dovalpage es ruidosa, pero también ruinosa, y cada quien goza y se busca la vida como puede. Por ejemplo, Mercedes, que en verdad es Teófilo, y elegantemente travestida se gana la vida como consultante espiritual, y muy prestigiosa santera. Maricari la consulta, y siguiendo sus consejos, aprieta el acelerador en su relación con Pío, y se va a vivir con él. Pero a Mercedes-Téofilo, desde que ha conocido a Maricari, ya no le resultan tan convincentes los potentes encantos de su novio, y el singular triángulo (murciano, cándida y travesti-pero-no-tanto) se vuelve una figura más digna de la física atómica que de las complicadas geometrías sexuales y sentimentales de La Habana...
Desgarrada, deslenguada, divertidísima, esta Muerte de un murciano en La Habana, que no por azar se coloca en la estela de aquella Muerte de Sevilla en Madrid, uno de los más espléndidos, negros y divertidos relatos de Alfredo Bryce Echenique, promete ser uno de los más gozosos descubrimientos de la novísima literatura hispanoamericana. Como ha escrito Benigno Dou en El Nuevo Herald, «Teresa Dovalpage es una nueva voz literaria con méritos propios, que ha llegado para quedarse...».
Teresa Dovalpage is a Cuban writer. She was born in Havana but left in 1996 for the United States where she has been living ever since. She obtained her doctorate in Latin American literature from the University of New Mexico. She has published eight novels till date. Her third novel Muerte de un murciano en La Habana (Death of a Murcian in Havana, Anagrama, 2006) was runner-up for the Premio Herralde. Her next novel El difunto Fidel (The Late Fidel) won the Rincon de la Victoria Award in Spain in 2009. She has also published several plays and short story collections.
Dovalpage lives in Taos, New Mexico and teaches at UNM Taos.
Eso si, en el libro están los típicos papeles de mujeres pobres que su única salida es estar con x hombre que le pague las cosas etc, y el típico hombre que se piensa que lo que hace una buena mujer es hacerle la comida, limpiar y cuidarle, y hay momentos que se comentan cosas duras. Si buscas un libro con el que reírte, este es una buena opción.
Romanzo che era fisicamente nella mia libreria da qualche anno, prestatomi da una collega che - giustamente- ne reclama la riconsegna, ho deciso di leggerlo per diverse challenge che ho in ballo e devo dire che la lettura è stata interessantissima. Ha tutti gli ingredienti per essere un romanzo che mi coinvolge: capitoli brevi, narrazione dei diversi personaggi in modo da rendere dinamica la lettura, ironia, mistero e caratterizzazione dei personaggi. La vicenda si svolge a L'Avana e ha per protagonisti Pio, un turista spagnolo di mezza età, Maricari, una giovane cubana con una serie di traumi alle spalle, sua madre e Teofilo. La narrazione molto dinamica ci porta a conoscere le caratteristiche della società cubana che si incontrano coi desideri del turista europeo ma che possono dare luogo ad una serie di situazioni pericolose. Non sono una gran frequentatrice della letteratura centroamericana ma devo dire che questa mi ha profondamente coinvolto e l'ho molto apprezzata. Promosso a pieni voti
las tres primeras páginas babosas casi me hacen dejarlo -lo habría hecho si el autor fuera un señor- pero en cuanto llego al travesti licenciado en filología clásica que trabaja de santero y consultor espiritual con todo el desparpajo maricón: my kind of shit. luego la novela me parece un poco regulinchi pero tiene unos momentos de oralidad muy logrados y cachondos.
Las peripecias de una travesti santera, un murciano aficionado a la zarzuela y una cubana que se niega a ser jinetera y vive con una madre perversa en un zulo destartalado, todo esto desarrollado en cuatro actos y ambientado en la Habana. ¡Que más se puede pedir!
“Corta, cose. Cose, corta. Que se vuelvan mis puntadas pollitos, arroz y tortas. Una puntadita aquí en este pañito oscuro. Un platazo de congrí con platanitos maduros. Una puntadita allá en el trapo colorao. Aguacate con cebolla, frituras de bacalao.”
Resembling a tragic zarzuela in four acts with both vulgar and classical verses interspersed, this novel is narrated largely through the primary characters' interior monologues replete with earthy language. The setting is a bleak contemporary Cuba where sex tourism is rampant and the best one can hope for is salvation through foreign intervention. It is also a cautionary tale: condescending European sophistication is simply no match for the Cubans' desperate bricolage. Left behind by friends who have escaped the privations of Cuba through romances with foreigners, brokenhearted Maricari consults with Mercedes/Teo, an ostensibly gay transvestite spiritist who claims to communicate with spirits (in which he doesn't actually believe). The spirits respond to her pleas with Pío, a Spaniard forty years her senior, assigned to Cuba by his employer, who buys her food and finer things that she could never dream of without his euros. The spirits' services are costly to all concerned, however, and while they disdain dilettantes like Mercedes, they unleash their wrath on those who disrespect the faithful. As the title foretells, poor impious Murcian Pío gets the worst of it. Recommended as an optional purchase for bookstores and public libraries where interest in contemporary Cuba is high.
Muerte de un murciano en La Habana llegó a mis manos por pura casualidad, en un remate de libros, y terminó siendo una de las mayores sorpresas de este año. A casi veinte años de su publicación, no se le puede leer con una mirada moralista o políticamente correcta. Y no hace falta. La historia que nos cuenta Teresa Dovalpage es divertida, aguda y cargada de ese sabor tan particular del régimen cubano, sin caer en discursos panfletarios. Ambientada en la capital de la isla, no se adentra en la política de forma directa, pero deja ver sus huellas sutiles en la vida cotidiana de los personajes. Algo que me resultó refrescante es que no hay mención de Fidel. Y eso es casi un acto revolucionario en sí mismo.