Bernardo Ruiz Portuondo, el protagonist de Mandatos del corazon, podria dar pie a varias novelas. Invariablemente serian de genero picaresco, desopilantes y tragicomicas, capaces, de agotar el declogo del marido aventurero y heterodoxo, y el padre que no predica con el ejemplo de la cordura. Ha dilapidado fortunas varias y su carrera en el mundo de los negocios conoce una sola hacia abajo, de fracaso en fracaso.
Ha destacado en sus tres vertientes de periodista, escritor e historiador. En la primera, recibió el Premio Nacional de Periodismo Cultural; ha sido colaborador de diversos medios, como La Jornada (diario del que fue subdirector), Milenio, Unomasuno, La Cultura en México. Fue director de la revista Nexos entre 1983 y 1995, cargo que retomó a fines de 2008. Condujo el programa televisivo Zona Abierta y participa en Tercer Grado, ambos transmitidos por Televisa. Es fundador de Ediciones Cal y Arena (1988), la cual dirigió. Aguilar Camín publicó su primer libro de ficción en 1983: la recopilación de cuentos La decadencia del dragón y dos años después, después de mantener en secreto otros borradores, sale su primera novela: Morir en el golfo, que sería llevada al cine con el mismo nombre en 1990 por Alejandro Pelayo.
Lo leí hace veinte años y me encantó. Lo acabo de leer en una hora y lo amé mucho más. Justo como don Berna a Laura Portales. Y es que así hay amores, pues: que arrasan, que ahogan, que te matan si se van, que se quedan toda la vida y cuando los reencuentras es como si los hubieras amado ayer. Benditos sean esos amores.
En tan pocas páginas, una gran novela. Con una línea argumental que parecería que no da para mucho, una anécdota personal contada por un adulto mayor, y que atrapa a la primera y deja pensando cuántas historias así esperan ser contadas.