El siglo que termina ha visto la lenta descomposicion del pensamiento moderno. Incluso ha dejado percibir signos precursores de lo que podria ser una nueva forma de pensar. El cambio afecta, entre otros campos, la organizacion de las sociedades humanas. Dos ideas forman parte de la modernidad; ambas derivan del concepto de una razon universal y unica, igual en todos los hombres y en toda epoca. El Estado nacion es la primera. El Estado nacion es una construccion racional; el mundo entero es, para el pensamiento moderno, un escenario donde se enfrentan Estados soberanos. El progreso hacia una cultura racional es la segunda idea. Porque solo hay una cultura conforme a la razon: la occidental, de raices griegas y cristianas; las demas tienen valor como estadios en evolucion hacia esa cultura superior. Asi como la Revelacion es una, asi tambien la Razon solo puede dar lugar a una forma de civilizacion. Si algo han anunciado nuestros dias es el fin de esas dos ideas. Los nacionalismos llevaron el mundo al borde de la destruccion; el secuestro de la razon en una cultura, al genocidio y la esclavitud. Es necesaria una nueva vision. En lugar de ver el mundo como una palestra de lucha entre Estados, verlo como una unidad de pueblos, de regiones, de etnias. En vez de subordinar la multiplicidad de culturas a una sola manifestacion de la razon, comprender la razon como resultado de una pluralidad inagotable de culturas. Los ensayos reunidos en este volumen intentan capturar un aspecto de esa doble vision.
Luis Villoro Toranzo nació en Barcelona (España) en el año 1922. Fue un filósofo, investigador, profesor y diplomático mexicano de origen catalán.
Si bien se licenció en Letras, más tarde obtuvo su doctorado en filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) dónde,posteriormente, en el año 1948, empezaría a dar clases. En su carrera universitaria ocupó diversos cargos, entre ellos, secretario particular del rector Ignacio Chávez y miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM. Desde 1971 fue investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas y en el 1978 fue miembro de El Colegio Nacional.
Fue doctor honoris causa por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (2002), cuyo Instituto de Investigaciones Filosóficas lleva su nombre, así como de la Universidad Autónoma Metropolitana (2004), de la que fue fundador. Fue nombrado miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua en septiembre de 2007.
El pensamiento de Villoro no se desarrolla al lado de los grandes pensadores de la historia de la filosofía, sino que analiza y utiliza sus ideas para iluminar, para aclarar, aquello que por evidente y obvio se presenta como una comprensión correcta, pero al analizarlo surgen dudas respecto a su valor. En su obra recurre a ciertos temas centrales: la comprensión metafísica de la alteridad, los límites y alcances de la razón, el vínculo entre el conocimiento y el poder, la búsqueda de la comunión con los otros, la reflexión ética sobre la injusticia, la defensa del respeto a las diferencias culturales, y la dimensión crítica del pensamiento filosófico.
Se puede fragmentar su trayectoria intelectual en tres etapas: una primera etapa de lo particular o de la filosofía histórica, una segunda etapa de lo universal o de la filosofía teórica, y una tercera etapa de “síntesis” o de la filosofía práctica.