"Riverita" de Armando Palacio Valdés. Armando Palacio Valdés fue escritor y crítico literario español, perteneciente al Realismo del siglo XIX (1853-1938).
Armando Francisco Bonifacio Palacio y Rodríguez Valdés (1853-1938) was a Spanish novelist and critic. Palacio Valdés was born at Entralgo in the province of Asturias on the October 4, 1853. His first writings were printed in the Revista Europea. These were pungent essays, remarkable for independent judgment and refined humour, and found so much favor with the public that the young beginner was soon appointed editor of the Revista. The best of his critical work is collected in Los Oradores del Ateneo (1878), Los Novelistas españoles (1878), Nuevo viaje al Parnaso and La Literatura en 1881 (1882), this last being written in collaboration with Leopoldo Alas. In 1881 he published a novel, El señorito Octavio, which shows an uncommon power of observation, and the optimistic promise of better things to come. In Marta y María (1883), a portrayal of the struggle between religious vocation and earthly passion, somewhat in the manner of Valera, Palacio Valdés achieved a very popular triumph which placed him in the first rank of contemporary Spanish novelists. El idilio de un enfermo (1884), a most interesting fragment of autobiography, has scarcely met with the recognition which it deserves: perhaps because the pathos of the story is too unadorned. The publication of Peredas Sotileza is doubtless responsible for the conception of José (1885), in which Palacio Valdés gives a realistic picture of the manners and customs of seafaring folk, creates the two convincing characters whom he names José and Leonarda, and embellishes the whole with passages of animated description barely inferior to the finest penned by Pereda himself. A collection of his short stories appeared in English translation in 1935.
"Riverita" y su segunda parte, "Maximina", narran la vida, desde la infancia, de un hombre de clase alta durante el final de la monarquía de Isabel II y el inicio de la restauración borbónica. Se trata de una novela de costumbres, en las que el protagonista va viviendo a costa de su fortuna hasta una debacle ineludible. "Riverita" narra la vida del protagonista hasta su matrimonio, mientras que "Maximina" lo que ocurre después.
La novela esta totalmente dominada, en mi opinión, por la necesidad del autor de retratar la infelicidad como sistema. Esta infelicidad está provocada, tal como yo entiendo la historia, por la estructura de la sociedad, cuyas reglas parecen ineludiblemente orientadas hacia el infortunio. Si la fatalidad tiene como origen las pasiones humanas, son las interacciones que se producen en un núcleo familiar y social, dominadas por el marco del mundo, las que las realizan. La desdicha no es compasiva, y las rebeldías del protagonista contra ella están fatalmente predestinadas.
El protagonista aparece retratado como razonablemente, relativamente, honesto, a pesar de estar y jugar en la vida con las reglas del mundo, y esta cierta bonhomía, causada por su solvencia económica, le condena. Tan solo hombres más necios e incapaces, pero más venales, serán aptos para ascender.
La novela, a pesar de que lo que he relatado hasta ahora pudiera dar otra idea, no está escrita en un tono melancólico. La impresión que se tiene es la de mirar a alguien que se expresa con una sonrisa sardónica. A lo largo de toda la obra el suave sarcasmo va aplicando a todos los valores y actividades en las que se ve mezclado el protagonista: la familia, la amistad, la pareja, la ideología,... todo se ve retratado a la luz de la realidad del siglo, y arroja sombras: que cada cual juzgue su profundidad.
Las relaciones, e interacciones familiares del protagonista aparecen finamente retratadas. La crítica es dulce, cortés, burguesa. Deliciosa e interesante es también la parte que el autor dedica a describir las sesiones del congreso de los diputados y la actividad del protagonista como periodista.
Creo que la novela tiene cierta actualidad, a pesar de que retrata una sociedad que en buena parte ha desaparecido. Es naturalmente difícil identificarse con los coches de caballos, el caciquismo y ese tipo de cosas, afortunadamente, pretéritas. Sin embargo la parte que retrata la vida pública, la entrada del protagonista en ella con la intención de reordenar su fortuna, son el el fondo eternas.
Me ha gustado leerla, y lo he hecho deprisa, sin embargo no se debe esperar algo genial, aunque si sólidamente trazado: la historia se ve mermada en su novedad porque el proyecto narrativo y el hilo argumental parecen habituales, quizás siguiendo el modelo de las novelas clásicas francesas. El lenguaje es agradable, sin ser especialmente elaborado.
Recomiendo su lectura, y estimo que el autor de la obra está sorprendentemente olvidado.