La rebelión de las palabras cuenta la historia de la familia Clum, cuyos miembros se ven afectados por un mal relacionado con el lenguaje. El mal adquiere muchas formas distintas: en algunos casos, los personajes son incapaces de pronunciar alguna letra, o dos letras juntas; en otros, afecta el estilo de su conversación, pues comienzan a hablar, por ejemplo, en versos rimados. Sin embargo, todos tienen algo en común: su capacidad de comunicación se ve afectada y reciben algún efecto beneficioso. A través del humor, la ironía y el ingenio, esta extraordinaria novela de Andrea Ferrari nos permite disfrutar del lenguaje, de las palabras y frases que lo componen, y, al mismo tiempo, reflexionar sobre la importancia de la comunicación entre los seres humanos.
Cuando era chica pensaba que para el año 2005 todos nos trasladaríamos en naves espaciales individuales y aquí estamos, todavía en colectivo. Por eso no hay que tomarse muy en serio mis predicciones. A los nueve años, sin embargo, escribí una poesía donde especulaba sobre mi futuro profesional y anticipaba tres posibilidades: bailarina, domadora de leones o escritora. Al menos acerté en una.
Sin embargo, tardé mucho en llegar hasta ahí. Primero me recibí de traductora literaria de inglés, luego circulé unos años por los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras (también a veces por las aulas) y finalmente decidí dedicarme al periodismo. Llevaba unos quince años haciéndolo cuando un día escribí un cuento para mi hija (entretanto me había ocupado de otras cosas, entre ellas tener una hija). Luego escribí otro y luego otro. Descubrí que esto me gustaba mucho más que todo lo que había hecho antes. Entonces me animé con una novela. Y siguieron otras.
Me gustan los libros, el café, mi familia, las caminatas por la playa, el color violeta y las charlas con mis amigos. Odio levantarme temprano, las multitudes, el olor de los repollitos y que me cuenten el final de las películas. Así soy, más o menos.
Biografía oficial
Andrea Ferrari nació en Buenos Aires en 1961. Se graduó como traductora literaria de inglés, aunque luego desarrolló su carrera profesional en el periodismo gráfico y durante más de veinte años trabajó en diversos medios gráficos argentinos.
Entre los premios que ha obtenido, figuran el Barco de Vapor de España (2003), por El complot de Las Flores (Ediciones SM) y el Premio Jaén de Narrativa Juvenil 2007 por El camino de Sherlock (Alfaguara). Asimismo, El hombre que quería recordar fue incluido en la selección White Ravens 2006 de la Biblioteca Internacional de la Juventud de Munich.
Es también autora de las novelas Café solo, La rebelión de las palabras, También las estatuas tienen miedo, Aunque diga fresas, El círculo de la suerte, El diamante oscuro, El increíble Kamil, No es fácil ser Watson, La fábrica de serenatas y La noche del polizón.
Lo leí en primaria pero siguen conmigo los recuerdos de un divertido libro que puede iniciar al hábito de la lectura en los más chicos, cuando lo veo vienen a mi los lindos momentos de haberlo leído, esta bueno
me gusto el libro porque es muy no se como describirlo pero me encanta por marcio que no puede decir las o o como claudio que no podia decir la g ni la r pues nada me gusto mucho este libro
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Es un buen cuento, siento que es un buen libro para que desde pequeño te empieces a adentrar a la lectura, o también podría ser como un cuento para antes de dormir. Soy adolescente pero no sé siento que la lectura en todo momento me hizo sentir como si fuera una niña, fue lindo, fue como leerle un cuento a mi yo niña.