Este libro contienen cuentos en torno a uno de los cuatro elementos: el fuego. A través de su impecable pluma, Liliana Bodoc nos envuelve en todo tipo de historias: una historia de amor y hogueras de la inquisición, un relato futurista sobre la escasez del sol, una obra de teatro sobre la vendedora de cerillas, un cuento histórico sobre la bomba de Hiroshima, un gracioso mail de amor despechado, entre otros.
She majored in Spanish at the University of Cuyo in Mendoza, where she had lived since she was five years old. She worked as a teacher in that area. Her first novel, Los Días del Venado, was published in 2000 and was the first installment in a trilogy called La Saga de los Confines. The trilogy met favourable reviews and was awarded several prizes. She has also published the novels Memorias Impuras (2007) and El Espejo Africano (2008). She died unexpectedly in Mendoza after returning from an event at the Havana Book Fair (Feria del Libro de La Habana).
"El tiempo no tiene sustancia. (...) Se hace y se deshace, explota, se extiende como una nube de humo."
Una linda antología de relatos forjados en fuego, ni la mejor ni la peor de la serie Elementales. Algunos son muy ingeniosos, otros no tuvieron sentido y fueron algo sosos, pero es una lectura simpática. La narración de la autora es hermosa.
¡Es una antología tan bonita! Y todo tiene la marca imborrable de la prosa de Liliana, que hace de cada cuento un tesoro particular. Próximamente completaré mejor la reseña.
Bastante bien considerando que no me gusta para nada como escribe Liliana Bodoc y que con otros libros de ella la pase muy mal.En este libro, por momentos lo disfrute y por momentos queria arancarme los ojos. Otra cosa, me parece que el recurso del fuego a veces esta muy tirado de los pelos, eso me molesto. Fuego: 4/5 (me gusto el uso del fuego como metafora). Brujas Inocentes: 2/5 (simplemente lo odie, no lo disfrute para nada). Las mentiras del Fuego: 3.5 (me gusto y me conmovio pero no más). Litty Boy: 2/5 (tema muy duro tocado vagamente). Canto 1: 3/5 (tierno y original). Canto 2: 2.5/5 (me parecio gracioso pero no tiene ningun contexto). Canto 3: 3.5/5 (sin contexto pero hermoso y simple). Canto 4: 5/5 (simplemente bello y me gusta como toca el tema de la esperanza y el rencor). Un e-mail a fuego lento: 4/5 (QUE ES ESTE DELIRIO?! AMO cero contexto igual o sea por que?). El color del Sol: 3.5/5 (ame este mundo post apocalíptico). Otra pequeña vendedora de fosforos: 5/5 (HERMOSO y CONMOVEDOR). El perfecto malvado: 1.5/5 (recorde por que odio los libros de Liliana Bodoc). Zoodiakus: 1/5 (NO NO NO, ESTE CUENTO ES TODO LO QUE ESTA MAL). Cenizas de Abril: 5/5 (muy entretenido). El mismo bar: 4/5 (Ame que hizo algo incluyendo todo los personajes que podemos encontrar en la novela tipo a modo de sinopsis. Me parecio que uso muy bien ese recurso).
Hermosa propuesta de Bodoc en esta serie llamada "Elementales": cuatro libros de cuentos, cada uno dedicado a uno de los elementos de la naturaleza (agua, tierra, fuego y aire). Historias tiernas y profundas, que a través de la palabra poética acarician el alma como sólo ella sabe hacer.
Leer ficción de una autora argentina contemporánea es algo que no hubiese ocurrido de no mediar un estímulo externo como ser el material de discusión de un club de lectura (el de Valentín Muro y su Club de la Curiosidad, muy recomendable). Lo último que había leído hace ya unos años -y que me gustó mucho, por cierto- fue la novela “Las constelaciones oscuras” de Oloixarac. Efímeros pero felices retornos a la narrativa -como me pasó el año pasado con Onetti- que me recuerdan que hay disfrute y mundos por conocer que me pierdo por estar negado a la ficción.
Son una serie de cuentos atravesados por el eje del fuego. Algunos muy breves, otros con un poco más de desarrollo, incluso estructurado en pequeños actos. Esta variedad y su extensión corta hace que se lea fácil y rápido (una hora apenas, pero deliciosa). Me gustaron algunas frases y observaciones que pongo debajo. Me parecieron muy logrados algunos cuentos como “Little Boy”, en el que un héroe de guerra vive un episodio transformador, “Otra pequeña vendedora de fósforos”, lúcido homenaje a Hans Christian Andersen y “Canto III. El fuego y las niñas” una hermosa postal. El texto final “El mismo bar, el mismo fuego” es una coda en la que terminan uniéndose personajes, tramas y espacios a un ritmo frenético y un tutti que cierra con gran intensidad.
No conocía a Bodoc y seguramente busque más de ella. Quizá “Los días del Venado” que destacan en su biografía al final del libro. Me pareció un estilo fresco, dulce pero punzante y decidido. Las ilustraciones de Johanna Wilhelm me parecieron acertadas para el espíritu del texto.
Algunas frases que me gustaron: “—El tiempo no tiene sustancia —dijo el hombre desconocido—. Se hace y se deshace, explota, se extiende como una nube de humo.” “Cuando los hombres no conocían las palabras, la tierra se comportaba como una bestia salvaje. Andaban errantes por paisajes que no eran capaces de nombrar. Y la sombra de los grandes animales bajo la luna era una ausencia en el estómago.” “Ella es espada y nosotros somos mujeres. ¡Nos parecemos mucho” Nos templamos al fuego, somos bellas y tenemos filo.” “Entonces ya no fue un papel quemado sino una madeja de la noche. —¡Qué bonita la noche cuando se hace ovillo!” “El único problema con ella es que, cuando estoy en mi dormitorio, cree que no existe. Pero existo. Y por lo tanto, escucho [...] Pero cree que mi dormitorio es una especie de refugio antiaéreo adonde no llegan los sonidos [...] Otra vez mi mamá pensando que si ella no me ve, yo no escucho.” “Que venga mi papá, porque si no viene mi mamá sufre. No sufre por ella sino por mí. Y yo no sufro por mí sino por ella.” “Mi psicóloga tiene razón. ¡Estudió para tener razón!” “Hay una pregunta que repiten los niños: ¿Se acaba alguna vez la ciudad?” “A Octavio le gustaba algo que no podía comprarse: las palabras vivas [...] Deseaba escribir palabras que fueran pronunciadas con voz poderosa sobre los escenarios; palabras con máscara y maquillaje.” “Es frecuente que algunas personas olviden a quienes sirven, y hablan y actúan frente a ellos como si fueran muebles.” “¿Cuándo preparó mi madre este hermoso árbol de navidad? Tiene una, dos, tres.. ¡Tiene mil estrellas! Es el más lindo de todos los arbolitos. (La niña aplaude y se apaga el fósforo).” “Por mi parte, no quería estar solo, pero tampoco sabía estar con los demás.” “De la mano y sin rumbo, esa es la definición de caminar. Lo demás es otra cosa: ir, avanzar, trasladarse, recorrer, transitar.”
Esta antología me sorprendio bastante. Las historias oscuras y perturbadoras están unidas por el fuego de maneras insospechadas, el elemento funciona de hilo conductor entre una y otra, pero a la vez mantienen su independencia. El ralato final es magnífico. Hay dos cuentos que los percibí de manera diferente como si estuvieran a la fuerza, no encajan en comparación del resto y eso me descolocó un poco.
PREFERIDOS: Brujas inocentes, cantos de fuego, el color del sol, zoodiakus y el mismo bar, el mismo fuego.
FRASES:
" -¿Las viste arder? - No las vi... Pero todo tenía olor a carne quemada, y hasta la comida se llenó de cenizas."
"De vez en cuando pienso en Rapunzel y en las mentiras del fuego. Fuego que brilla y miente, que baila y miente. Y hace que, a la distancia, todo parezca un juego."
"Perdieron los dientes y el cabello, la piel se les fue de a pedazos."
"El papel abollado se teñia de negro. Un manto avanzaba sobre la esfera blanca así como, a veces, avanza la oscuridad sobre el cielo. Entonces ya no fue un papel quemado sino una madeja de la noche."
"Melquías asintió débilmente. Podía sentirlo, olerlo y tocarlo. Era el sol infinito y esplenderoso, que vencía a la muerte."
"La luna alcanzó para ver que la casa estaba desmoronada ben una buena parte. El miedo tiene dos caminos: se acrecienta hasta asfixiar a sus víctimas o desaparece, avasallado por un coraje irresponsable."
Personalmente sentí que varios cuentos fueron cortados con un hachazo y perdía algo de la magia, luego hay otros que son cuentos muy lindos y tienen un final acorde. La primera vez que leo de esta autora, de seguro lea los otros libros de la saga Elemantales, lo que si noté que usa bastante dialectos argentinos, como facturas o sandwiches de miga (que por ejemplo, en Uruguay se dicen bizcochos y a los sandwiches de miga se le dice simplemente sandwiches).
Luego de eso, me pareció bastante lindo en general.
Algunos relacionarán el fuego a renacimiento, a mí me evoca al dolor. Y esto es lo que me dejó algunos de los relatos incluidos en esta entrega de la saga "Elementales". Si Ondinas (primera entrega de la saga) me generaba esperanza, ilusión, este libro me rompió un poquito el corazón. Y aún así, vale 100% la pena su lectura. Liliana fue una escritora prodigiosa que perdimos demasiado pronto, pero esa maravillosa mente sigue viva en cada una de sus historias. Nunca te vas a arrepentir de leer algo de ella, incluso si en el camino derramas un par de lágrimas.
Aunque leí como hace dos años la primera parte de esta serie, había, sin razón aparente, estado aplazando este libro. Y ahora me preguntó: ¿por qué? No solo cada historia mejora con creces a la anterior, sino que la manera en que las escribió Liliana te trasmiten, no sé, algo. Un sentimiento bonito. Y no dejemos de lado los recursos gráficos, las ilustraciones son una joyita tras otra. Mis favoritas creo que serían: «Brujas inocentes», « Un e-mail a fuego lento» y «Otra pequeña vendedora de fósforos».
En este caso solo algunos de los cuentos me gustaron. Los demás simplemente no los disfruté. No puedo quejarme nunca de la escritura de la autora. Siempre te cautiva con sus palabras. Muchas de sus frases se van a quedar marcadas en mi libro. Especialmente disfruté la última parte,donde entrelaza las historias del libro. Me pareció un buen toque para dar fin al libro.
Me gustó mucho más que el primero pero sigue siendo difícil decir cosas al respecto. Es más completo, está mejor armado, tiene un principio más potente y (creo yo) cuentos más memorables. No quiere decir que me hayan gustado todos, por supuesto, y algunos en particular me dieron la misma sensación de mostrar los hilos de la tela que en Ondinas. Pero me gustó, lo prestaría.
BUENISIMO. me encanto el final es increíble la poesía y como engloba a todas las historias al terminar el libro. 4,5 pero le di 5 porque se lo merece. Me gusto mucho “El tiempo no tiene sustancia, se hace y se deshace, explota y se extiende como una nube de humo” Totalmente
Me gustó mucho leer estos relatos. Los disfrute un montón. Me encantó como el último relato recopila todas las características de los anteriores y los hace uno. Tengo muchas ganas de seguir leyendo los otros libros de la saga.
Es increíble que las palabras de esta mujer me sigan sorprendiendo como si fuera la primera vez que las leo. Los cuentos que conforman esta entrega de Elementales están cargados de una poesía maravillosa que hace arder lo más profundo del alma. Acepten con los brazos abiertos (o las manos extendidas) esta invitación a conocer historias alrededor de una hoguera, como al principio de los tiempos. Creo que más palabras arruinarían la sorpresa, sólo decir que lo recomiendo con todo mi corazón.
En este cuarto de la saga, el fuego se encarga de marcar el camino de los personajes. Las historias son más trágicas comparándolas con las del agua, que resultan más melancólicas. Tan es así que las últimas rozan el terror.