La crítica del Lazarillo, en los últimos años, ha avanzado el caso, el punto de vista, la autoría, la conexión con el género epistolar y los movimientos espirituales... Este libro de Víctor G. de la Concha resume el estadode la cuestión, revisa críticamente los puntos más polémicos y ofrece una nueva interpretación de conjunto, en la que se conjugan con gran brillantez el método formal y los datos tomados de la realidad histórica y social, tala como se refleja en textos y documentos de la época, ahora rescatados del olvido.Resulta, así, que el autor de la novelita estaba suscitando el deleite de la perspectiva y, a la vez, la ambigüedad radical. En este retrato se apretaban los elementos de un género la novela moderna.Para entender todo este complicado proceso literario y como guía de lectura, el libro de Víctor G. de la Concha un instrumento de enorme utilidad.
Elegido el 7 de noviembre de 1991. Tomó posesión el 10 de mayo de 1992 con el discurso titulado Filología y mística: San Juan de la Cruz, «Llama de amor viva». Le respondió, en nombre de la corporación, Gonzalo Torrente Ballester. Fue secretario (1992-1998), director de la corporación y presidente de la ASALE (1998-2010). Desde 2011 es director honorario. Víctor García de la Concha es licenciado en Filología Española (Universidad de Oviedo) y en Teología (Universidad Gregoriana de Roma). Dedicó su tesis doctoral a Los senderos poéticos de Ramón Pérez de Ayala (1970). Ha sido profesor de instituto y catedrático de Literatura Española en las universidades de Valladolid, Murcia, Zaragoza y Salamanca. Desde esta última ha puesto en marcha numerosas iniciativas, entre ellas la Academia Literaria Renacentista y los encuentros literarios de Verines, en Asturias.
A unas Fallas tan dolorosas como las mías les hacía falta un libro tan bueno como este. Cierto es que peca de erudición y precisiones que considero en grandes ocasiones inconvenientes. Aún así, es un grandísimo libro para desentrañar juicios varios sobre el Lazarillo.
No coincido con su interpretación —García de la Concha está empeñado en desligar el 'caso' del Prólogo del que aparece mencionado en el Tratado VII—, pero la labor de documentación y síntesis del estado de la cuestión es increíble. El análisis que hace del Lazarillo es, tristemente, demasiado confuso. La dinámica de citar, y referir, y explicar, todo al mismo tiempo, hace de este libro un estudio de difícil lectura.