Un clásico sobre la evolución de laceración entre mimesis, personaje, escena y realidad del teatro europeo y desde el teatro griego. Su título es sin duda atractivo, pero puede crear una mala jugada... Yo lo abandoné varias veces debido a ese desajuste y a algún problema de la traducción. Pese a que necesitaría de una actualización, tanto teórica como de su campo de investigación, para dar cuenta de las últimas o penúltimas tendencias, e incorporar visiones teóricas del acampo de la sicología y de la semiología (extraña que no haya menciones a Barthes o Benveniste, o a Dolezel), el libro se mantiene como un texto de referencia, y su lectura merece la pena. Sobre todo, los capítulos dedicados a Brecht y Artaud.
Para entender el camino que ha recorrido "personaje" a los largo de la historia moderna del teatro hasta nuestros días. Sólo para teatreros e investigadores. El capítulo quinto, sobre Artaud es imprescindible.