Un carabinero desplegado en el sur; un weichafe o guerrero mapuche que luchó en la clandestinidad; la viuda de un parcelero asesinado; un policía encubierto en la «Zona Roja». Los cuatro son algunos de los testimonios que recoge este libro, la primera investigación periodística a fondo y desapasionada sobre el llamado «conflicto mapuche». A medio camino entre la crónica de guerras y el relato de viajes, La Frontera se sumerge en el corazón de la Araucanía, entre comunidades indígenas pobres y paisajes sobrecogedores. Sus autores también entrevistan a algunos de los principales líderes del movimiento, así como a parceleros que se sienten vulnerados en sus derechos. Un trabajo imprescindible para entender por qué la causa mapuche reviste hoy, según sus autores, uno de los desafíos más sofisticados que ha debido enfrentar el Estado chileno: «La autonomía, que no es otra cosa que la descentralización radical de una república que desde su formación fue centralista y granítica». «Este libro es un gesto sanador a la vez que un ejercicio de honestidad intelectual, que recorre a pie el territorio de todas las verdades de un conflicto tan diagnosticado como no resuelto. No es un manual de soluciones, no es una mesa de diálogo. No tiene tan altas pretensiones. Es más bien un laberinto que exhibe sus virtudes mientras se recorre. Otros tendrán la solución de la salida». Matías del Río, periodista. «La narración de La Frontera captura. Las descripciones de los lugares, el sarcasmo a ratos, la seriedad en otros, las sub hipótesis que van irrumpiendo, el retrato de personajes que a veces rozan la incoherencia, hacen que, por momentos, sus autores parezcan dos periodistas visitando otro país». Fernando Pairican, historiador.
Buen conjunto de crónicas para acercarse a la relación Estado chileno - pueblo mapuche. Me considero mestiza, demasiado india para ser blanca; demasiado chilena para ser mapuche. Estoy en un proceso de construcción de identidad quiltra, champurria. Con este libro concluyo que en los colegios chilenos nos lavaron el cerebro, los historiadores no son neutrales (ese señor Villalobos es un terrorista intelectual) y que el pueblo nación mapuche es un coligüe que se dobla pero siempre sigue en pie. El Estado chileno fue el que la super-cagó, a finales de 1800, cuando le dio por expandirse hacia el norte y hacia el sur. Invadieron lo que los Inca y los españoles jamás pudieron. Ojo: la chilena pacificación de la Araucanía y la argentina conquista del desierto ocurrieron en la misma época, también la guerra del pacífico. En Chile, ambas invasiones incluso fueron lideradas por los mismos generales: Cornelio Saavedra, Manuel Baquedano. Eso fue hace menos de 150 años, al lado, reciente. Decía: el Estado chileno fue el que la recagó, al imponer su visión capitalista-extractivista en Wallmapu, el país mapuche, invitando colonos europeos a habitar esas tierras, en un ejercicio racista-eurocentrista impresionante. Quemaron rukas con su gente adentro. La violencia de la vía armada que regresó con la CAM (camino que se presenta en todos los pueblos del mundo) tiene su origen en un resentimiento antiguo, aunque no es el único camino que este pueblo ha encontrado para reivindicarse. Me sacudo de la hegemonía hipócrita e ignorante de la cultura chilena y como mestiza tomo partido por el indigenismo. Albricias de que la lengua siga viva, he estudiado mapudungún y seguiré aprendiendo. Quiero leer más, quiero leerlo todo. Gracias a mí misma por comprar este libro en alguna feria del libro, muchos años atrás.
Tremendo trabajo de investigación!!!!!!!! Representa muy bien las distintas y radicales posturas que hay en "la frontera". Un libro con mucho valor histórico. Te entrega una panorámica muy completa de los conflictos en la Araucanía. Aprendes de geografía, historia, actualidad, mapundung, cultura, y mucho mucho más.
Objetivo y brillante conjunto de relatos, descripción de hechos históricos, y abordaje de las emociones de cada facción del conflicto. No sabía nada del tema, y creo que elegí un muy buen libro para hacerme una idea de su complejidad
La frontera es un libro notable que renueva la discusión sobre el "conflicto mapuche", pero lo hace con la peculiaridad de hacerlo a través de una mirada pasiva. No se preocupa de defender un punto en particular, si no que de presentar la mayor diversidad de opiniones posibles para que el lector/a sea quién reflexione y, si lo considera pertinente, juzgue los hechos. Pasando por la voz de parceleros, carabineros, políticos y mapuches recoge un relato fragmentado, que ilustra la situación pasada, actual y ¿por qué no? futura de la región.
En sus líneas se tiene el privilegio de leer recopilaciones de documentos antiguos del conflicto y de revisar las palabras de quiénes han sido los protagonistas del debate, y en muchos casos, de la acción. Algunos de los personajes que aparecen son Héctor Llaitul, Luis Tralcal, Pedro Cayuqueo, Mario y Matías Catrileo, Francisco Huenchumilla, Adolfo Millabur, Celestino Córdova, los Luchsinger-Mackay, Alex Lemun, Daniel Melinao, Carlos Tenorio, Fernando Pairican y Sergio Villalobos. Por supuesto, acompañados de varios relatos de incógnitos y visiones cotidianas del conflicto.
Si hay algo que me quedó del libro es que el conflicto mapuche es un tema que se encuentra en una zona gris (y no roja como suele decirse), donde no hay una solución obvia para resolverlo; pero que sin embargo, seguimos evadiendo la discusión en profundidad del tema. Hay víctimas de todos lados, ya sea por parte de los mapuches como de los parceleros. También hay visiones políticas para todos los gustos. Lo que si queda claro, es que hoy la frontera ya no está solo en la Araucanía. Hoy la frontera está en todos lados, como dicen las autoras: "Hoy la frontera es ideológica"
El libro es una buena primera aproximación al conflicto mapuche, pues entrega las diversas miradas de los diversos actores —comuneros, colonos, historiadores, políticos, agentes del Estado— relacionados con el tema. Sin embargo, a ratos se vuelve tedioso simplemente por lo formulista del relato —un buen número de capítulos están elaborados a partir de una o dos entrevistas, con la fórmula "cita textual-paráfrasis-cita textual..." — y porque algunos entrevistados no resultan tan interesantes como para dedicarles tantas páginas. Me hubiera gustado también mayor profundidad en los casos judiciales emblemáticos del conflicto. En todo caso, buen trabajo de investigación periodística.
Por una parte me pareció un buen trabajo de investigación periodístico. Combina diferentes enfoques y permite apreciar la enorme complejidad del conflicto chileno-mapuche en La Araucanía. Tiene suficiente objetividad respecto de todas las miradas. Creo que le faltó entrevistar a los dueños de empresas forestales... o los gerentes. Aunque yo soy pro-mapuche, me impactó el testimonio de Carmen Roa, cuyo marido parcelero fue asesinado, y el del policía que trabajó como agente encubierto. El estilo redaccional no me gustó tanto. Tiende a ser repetitivo. Se quedan pegados con algunas frases. Reiteran datos que ya han entregado a raíz de una entrevista anterior, etc. Hay demasiado salto entre una historia/entrevista y la siguiente; y vuelta atrás. No se nota el hilo conductor. Igual entretiene la combinación, pero mi mentalidad moderna busca orden y sentido. La edición, creo yo, no es tan buena. Hay varios errores menores. Los no tan menores que capté a la rápida: * P.84: Huaso saltó 2,47 mts... es evidente la imposibilidad de haber saltado 4,27 * P. 89 Se refiere a la Universidad Católica de Temuco, como “actual” sede de la Pontificia... hace 24 años que dejó de ser sede * Pag 120: El domingo de las elecciones municipales 2012 fue 28 de octubre, no 25. En la página siguiente al final dice “donde mañana se decidirá su suerte” pero me parece que todo el rato habla del mismo día de las elecciones. * P.133: “Cuando cruzaron el Biobío, se les plegaron gentes de Lota y Coronel”... pero viniendo de Tirúa tiene que haber sido antes de cruzar el Biobío * P.188: Melinao tiene seis años el 97... lo que no cuadra con los 30 que dijeron que tenía por el 2014... aunque citen a La Tercera es confuso * En todo el capítulo 10 la comunidad Wente Winkul Mapu (palabras mapuche) no están en cursiva, salvo en la página 192... y así con otras como wingka y werken... no siempre con cursiva. * Hay algunas notas al pie de página que dicen exactamente lo mismo que el glosario... A lo mejor para quienes se saltan el glosario el bueno; en mi caso, inmediatamente me sonó redundante. * Dedican dos notas al menos para anunciar que en el último capítulo hablaran de Cayuqueo y ENAMA... y aunque efectivamente lo mencionan, no es para nada eje central del capítulo... y de ENAMA casi nada. Creo que en las últimas dos páginas intentan una cierta síntesis de la situación en cuanto autores de la investigación. Es muy poco. Creo que podrían haber aventurado más planteamientos.